Asegura que no permite que se introduzcan armas de fuego en su local
Por Maribel Hernández Pérez/ Para El Nuevo Día
El dueño del establecimiento comercial Tha Jaus, Juan A. Riollano, afirmó que en su negocio no ocurrió un altercado ni incidente violento que culminara con el crimen en sus predios.
El comerciante respondió de esta manera a la información ofrecida por la Policía con relación a un asesinato ocurrido a las 3:45 de la madrugada, en la intersección de las calles Las Marías y Los Mirtos, de la urbanización Hyde Park, en Río Piedras, donde un guardia de seguridad de la compañía Génesis fue asesinado de 28 impactos de bala.
“En ningún momento estuvo relacionado con el negocio, ni dentro ni frente a mi negocio, sí hay una burla supuestamente por un cigarrillo, pero dentro del negocio yo tengo seguridad completa, tengo dos muchachos en el salón y uno en la puerta que registra que no se utilicen armas de fuego, no puede entrar nadie con armas de fuego en el negocio ni armas blancas”, puntualizó Riollano.
Según la versión ofrecida por los investigadores de la División de Homicidios de San Juan, el incidente comenzó en la entrada de la barra pub cuando llegó el guardia de seguridad de la compañía Génesis, Juan Alberto Vega Montañés, de 20 años, junto a tres amigos para jugar billar y se toparon con un joven aparentemente ebrio, quien estaba encendiendo un cigarrillo por el filtro.
El sargento Johnny Davis, supervisor de la División de Homicidios, narró que luego de que Vega Montañés le llamara la atención al joven porque estaba encendiendo el cigarrillo al revés, éste le dio las gracias por la observación y todos siguieron hasta el interior del local.
El grupo de amigos de Vega Montañés y el que acompañaba al otro joven coincidieron en el área de los billares donde comenzaron a jugar uno al lado del otro y el guardia de seguridad prosiguió con las bromas constantemente, pero les obsequió pagándoles varias rondas de cerveza.
“Juan sigue con las burlas porque estaban mesa con mesa y le paga una ronda de cervezas a ellos y empezó a decirle: ‘pónganse pálidos páguense algo, no seas maceta”, detalló el oficial al referirse a varias frases que presuntamente el occiso les dijo al otro grupo.
En medio de las alegadas burlas, el guardia de seguridad comenzó a reclamarles insistentemente al grupo de extraños porque eran tacaños, al no pagarle a él y sus amigos otra ronda de cervezas en reciprocidad por su gesto anterior.
Varias horas más tarde, alrededor de las 3:45 a.m. Vega Montañés abandonó el lugar junto a sus amigos y se presume que fue perseguido por el joven que era objeto de sus mofas, quien lo ultimó con saña, de 28 heridas de bala, en el centro de la cabeza, el rostro, el cuello, los brazos, el tórax, la espalda y las piernas.
Uno de los guardias de seguridad del negocio escuchó las detonaciones entró al local donde le avisó a otro de sus compañeros y al propietario sobre el tiroteo y notificaron a la Policía, que según Riollano llegó con prontitud.
Los investigadores localizaron al dueño registral de un auto Mini Cooper color rojo, en el que presuntamente huyó el asesino, pero el mismo lo había vendido y la cuenta le pertenece a una institución bancaria.
Detalló, además, que durante las horas que operó su negocio no surgieron altercados entre los clientes ni ninguna otra situación que provocara que la seguridad del local interviniera o se viera obligada a solicitarle a alguien que abandonara la barra pub.
“No hubo incidente entre personas, ni roces, ni animosidad entre ellos, con ningún otro cliente y esto es un suceso que es fuera del local, esto es como todo, mira, frente al Tribunal de Hato Rey hace unos meses atrás salió un testigo y frente a la iglesia lo iban a acribillar, en Carolina pasó lo mismo, o sea, que no estamos ajenos a esto”, sostuvo Riollano.
En Tha Jaus no hay cámaras de seguridad ni exteriores ni interiores, aclaró el comerciante.
El sargento Davis, reveló, de otra parte, que el matador fue descrito como de tez trigueña, delgado y la cara larga.
En la escena se recuperó una veintena de casquillos de calibre .40 y un abastecedor vacío color negro, marca Glock, con capacidad para 15 balas.
La pesquisa fue asignada al agente de la División de Homicidios de San Juan Edwin Torres Arroyo.