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Estilos de vida

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21 de febrero de 2012
Mi bienestar
 

Cómo se forma un líder

Todos tenemos el potencial de influenciar y guiar positivamente a otros

 

/ croldan@elnuevodia.com

Por Camile Roldán Soto

C uando escuchas la palabra líder ¿en quién piensas?, ¿dónde te topaste con él o ella? A lo largo de la vida todos hemos encontrado personas que nos inspiran a trabajar por una meta, ya sea en la casa, la escuela, el trabajo o el país. Sin ellos, la tarea más sencilla puede convertirse en caos. Por eso, entre otras tantas razones, el liderato es sin duda una destreza preciada y muy necesaria en diferentes contextos de la cotidianidad.

Ahora bien, ¿quiénes son esas personas que consideramos líderes?

“Un líder es alguien que puede lograr cuatro cosas: inspirar, alinear estratégicamente, dirigir y lograr convocar a la gente tras unos objetivos comunes”, afirma Alfredo Carrasquillo, psicoanalista y ‘coach’ de liderato ejecutivo para líderes y gerentes de empresas.

Emilia Concepción, psicóloga industrial y ‘coach’ corporativa y personal, añade la capacidad de conectar con otros e influenciar en la toma de decisiones como parte de las virtudes necesarias para dirigir. Entiende que líder es aquel a quien los demás buscan naturalmente para guiarse y obtener dirección; una persona cuyas actuaciones otros quieren emular porque son vistas como buenas.

Hay quienes erróneamente piensan que un líder es, necesariamente, aquel que posee un título de jefe o gerente en una organización. La realidad es que no tiene porqué ser así.

El liderato no lo determina el rol, sino la percepción de los demás. Por ejemplo, distingue Concepción, hay padres o madres en quienes sus hijos no identifican cualidades que quieran replicar, así como hay supervisores, en el plano laboral, cuyas acciones no guardan concordancia con lo que exige a sus supervisados.

En ambos casos existe una distinción de liderato en el aspecto formal, pero en la práctica la función no se cumple.

Líder efectivo vs. líder ineficiente

¿Qué características distinguen a un buen líder?

Los entrevistados coinciden en mencionar la inteligencia emocional como una de las destrezas claves para liderar grupos. Esto implica, en principio, saber reconocer las emociones propias y las ajenas. Es también saber autorregularse y reaccionar asertivamente ante situaciones que involucran reacciones emotivas fuertes o circunstancias inesperadas.

Un líder con inteligencia emocional reconoce sus virtudes y flaquezas; no cree que se las sabe todas; tiene empatía con las personas a su cargo porque las considera importantes; y es capaz de identificar y potenciar su capacidad individual.

A este inventario se une el talento de innovar, pensar más allá de su organización, saber tomar riesgos, reconocer cuando las cosas están bien pero pueden hacerse mejor y también cuando están mal y deben realizarse de otra manera.

Los líderes, explica Carrasquillo, también poseen un alto grado de resiliencia. Es decir, no se derrumban con los golpes. Expresan humildad al reconocer el trabajo de otros cuando las cosas andan bien. De la misma manera, reflexionan respecto a sus propias acciones cuando los asuntos no resultan como esperaban.

Es aquella persona, plantea Concepción, que reconoce su responsabilidad y el efecto de su actuaciones en otras personas.

“Hay líderes que no se dan cuenta de que afectan adversamente a otros”, comenta la psicóloga.

“Aquellos gerentes que demuestran tener esa inteligencia emocional de poder extender su definición de yo a nosotros, consideran a los demás, entienden sus puntos de vista y los balancean con sus decisiones son más efectivos”, plantea.

Esto no quiere decir que en todo momento el líder contará con el 100 por ciento de aprobación. Caer en un “afán de amabilidad” todo el tiempo puede ser perjudicial al desempeño.

“Ser líder te obliga a que por momentos seas quien saca a la gente de sus zonas cómodas”, plantea Carrasquillo.

Según su experiencia, identifica como errores comunes en el liderato lo que en inglés se conoce como “tantrum management”. Esto es el trato a gritos y las actitudes tiránicas hacia los subordinados.

También se equivocan, sostiene, quienes incurren en la practican de la microgerencia, que no es otra cosa que querer tener control de absolutamente toda la operación del área que dirigen, en lugar de delegar y depositar confianza en la capacidad de sus equipos de trabajo.

Otro de los errores en el ejercicio del liderato es huir de los conflictos en lugar de enfrentarlos, una conducta errónea tanto en el ámbito familiar y social.

“Ser un líder autoritario no necesariamente funciona porque estamos en un mundo donde hay demasiadas ideas y conocimientos. Tampoco gana muchos adeptos ser cerrado a escuchar o al flujo de ideas”, plantea, por su parte, Jorge Meléndez, ‘coach’ corporativo y personal.

Añade que la intimidación también es un error porque generalmente desmotiva e impide que aflore lo mejor de los demás, algo a lo que todo líder debe aspirar lograr.

¿Nace o se hace?

Si bien es cierto que todos nacemos con características que pueden o no favorecer la capacidad de liderato, las investigaciones en este campo coinciden en que es posible aprender a ser líder.

También es una falacia que las personas introvertidas no pueden llegar a puestos de liderato. Lo que sí es cierto es que puede resultarles más difícil, pues, sin duda, de alguna manera tienen que hacerse notar y desarrollar las destrezas de comunicación que requiere guiar a otros.

Carrasquillo menciona el ejemplo del expresidente sudafricano Nelson Mandela (quien estuvo 27 años preso por luchar contra el Apartheid) para plantear que las experiencias de vida, sobre todo las duras, influencian positivamente la capacidad de dirigir.

“Puedes encontrar gente tímida que no tenía ninguna orientación en liderato. Tienen una experiencia que los compromete con una causa y se convierten en grandes líderes”, indica el psicoanalista.

Identifica como “una constante” el que los líderes más efectivos hayan atravesado situaciones en extremo difíciles.

Concepción, por su parte, opina que cualquier persona puede aprender destrezas de liderato. Recomienda como un primer paso responder las preguntas ¿qué quiero hacer? y ¿por qué? De acuerdo a la contestación, corresponde identificar esas personas que lo han logrado para incorporar en nuestro estilo de vida y comportamiento sus mejores acciones.

La psicóloga industrial y conferenciante Yarizel Rodríguez indica que es importante examinar cómo influenciamos a los demás, considerando nuestras actitudes, opiniones y forma de actuar.

“Hay personas que influencian paralizando a la gente y metiendo miedo. Mientras, otras dan alas y creen en los demás, movilizan a otros a lograr algo”, comenta la psicóloga. Establece que el primer ejemplo constituye un modelaje de liderato positivo y el segundo, de liderato negativo.

Este primer análisis, observa Rodríguez, es un paso que no todo el mundo se atreve a dar, pues conlleva una autorreflexión y, muy probablemente, emprender cambios en una o varias áreas. Plantea que muchos prefieren “pasar inadvertidos” en lugar de asumir la tarea de una necesaria transformación personal.

Una vez reconocen su potencial, los líderes dejan a un lado su ego y dedican su energía a servir a otras personas, procurando inspirarles y asistirles a lograr su excelencia. Esta gestión puede ser problemática para aquellos que erróneamente conciban la gestión como una amenaza.

Pero los verdaderos líderes tienen la confianza suficiente para dejar brillar a otros e incluso persiguen que esto ocurra. Cuando esa labor está encaminada, explica Rodríguez, es más sencillo delegar, otra destreza muy necesaria para un liderato eficaz. No menos importante es mantener el trato humano y genuino, así como creer fielmente en la acción participativa y en la integración de los equipos de trabajo.

“Un buen líder”, puntualiza, “busca conectar con los demás”.

Cinco mitos del liderato

1. No puedo influir por que no tengo una posición alta en la organización

Todas las personas, a cualquier nivel, influencian a otros

2. Cuando alcance una posición de poder la gente me seguirá

No necesariamente el rol de líder equivale a influencia positiva en los demás

3. Cuando llegue a la cima tendré el control

No hay ninguna persona con poder absoluto

4. Cuando llegue a la cima no tendré limites (toma de decisiones, manejo del tiempo, trato a los demás)

Todos tenemos que comportarnos de acuerdo a ciertos límites y normas

5. Si no llego a la cima no trataré de influenciar

Esta actitud de brazos caídos limita tu posibilidad de alcanzar el liderato y lograr tu potencial

Fuente: Dra. Yarizel Rodríguez, psicóloga Industrial Organizacional

Transformación del rol hacia el 2034

•Los esfuerzos de desarrollo en el área del liderato continuarán (mucho de esto se ofrecerá a través de internet), con mayores requisitos para los líderes.

•Las segundas carreras serán comunes, así como los empleados de 85 años.

•Las mujeres ocuparán la mayoría de los puestos de liderato en la mayoría de las organizaciones.

•Los líderes utilizarán comúnmente inteligencia artificial (programas y computadoras) para asistirse en la toma de decisiones.

•La biotecnología y la genética jugarán un papel importante tanto para entender más sobre el liderato como para elegir líderes.

•Superaremos las burocracias y la mayoría de las organizaciones serán flexibles.

•El trabajo virtual (equipos virtuales, colaboraciones basadas en la web) serán cada vez más la regla.

Fuente: Bernard M. Bass, Forecasting Organizational Leadership: From Back (1967) to the Future (2034).

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