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Estilos de vida

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25 de marzo de 2013
12:00 a.m. Modificado: 00:53 a.m. Mi bienestar
 

Cómo tener un vientre plano después del embarazo

Dura seis semanas y con él se pueden lograr excelentes resultados.

 

Por Emol / GDA

"A los 40, después de tres embarazos y toda una vida evitando el ejercicio, mi abdomen tiene consistencia de plasticina, y un rollo de grasa se derrama sobre la parte superior de mis jeans y faldas".

Así, con total sinceridad y sin una pizca de vergüenza, Charlotte Kemp reveló los secretos de su anatomía, en un artículo escrito por ella misma en el periódico "Daily Mail".

Pero la periodista del medio británico no hizo públicos los detalles de su cuerpo por nada, sino que su objetivo era dar a conocer el programa que le permitió recuperar el vientre plano que tenía antes de convertirse en madre. Algo similar a lo que realizó Joe Warner, editor de la revista Men's Fitness UK, quien en tres meses logró deshacerse de la gruesa capa de grasa que tenía en su abdomen, logrando un six-pack que nunca había tenido.

Las motivaciones de Charlotte eran dos: por un lado, el poder vestir con dignidad los tops que estarán de moda en la temporada primavera-verano europea y, por otro, cuidar su salud. Esto último sobre todo considerando que existe evidencia científica que indica que las mujeres con cinturas gruesas tienen más riesgo de padecer cáncer, así como también enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Por esta razón, Charlotte se puso en manos de la entrenadora Janey Holliday, quien le prometió que la ayudaría a recuperar su vientre plano en sólo seis semanas. Eso sí, no sería nada fácil, y tendría que hacer cambios drásticos en su dieta y comenzar a ejercitarse casi todos los días para fortalecer sus músculos abdominales.

"Me sentí agotada sólo con pensarlo. Pero si no hacía el intento, mi cuerpo de barril estaría aquí para quedarse", señaló.

Semana 1

La primera tarea que la entrenadora le asignó a Charlotte fue mejorar su estado físico general. Para lograrlo, la periodista debía realizar entre 45 y 60 minutos de ejercicio cardiovascular seis veces a la semana, además de ejercicios para tonificar y elongar.

Como Charlotte no tenía "tiempo, dinero o ganas" de inscribirse en un gimnasio, su entrenadora le dio algunas sugerencias:

1.- Aprovechar el paseo de su perro para realizar caminatas fuertes (con grandes zancadas y movimientos amplios de brazos) o trotar.

2.- Ayudarse con bastones de caminata para trabajar los músculos de brazos y espalda.

3.- Apretar el abdomen todo el tiempo y mantener una buena postura para comenzar a fortalecer su vientre.

Semana 2

La segunda misión que se impuso Janey fue mejorar la salud intestinal de Charlotte, quien tenía un sistema digestivo lento y acumulaba toxinas, las cuales eran envueltas por células grasas que finalmente causaban su aumento de peso. A todo esto se sumaba una sensación de constante hinchazón.

Por esto, le fueron prohibidos alimentos como pan, tortas, galletas, chocolates, dulces, café espumoso y papas fritas. "Necesitaba comer más vegetales para reducir la acumulación de toxinas en mi sistema digestivo", explicó Charlotte.

Otros cambios que debió implementar fue aumentar el consumo de pescado; reemplazar los lácteos por leche de avena (se remoja la avena en agua y luego se cuela), y comenzar el día con un jugo elaborado con espinaca, apio, pepino, zanahoria, manzana y limón.

Semana 3

"Estoy bebiendo jugo de aloe vera cada mañana para limpiar mi estómago (…) Realmente estoy luchando con la regla del no-pan", contó Charlotte, a quien sólo se le permitía comer una rebanada delgada de pan de centeno.

La periodista también confesó que el régimen de ejercicios se le estaba haciendo difícil, con natación dos veces a la semana y caminatas fuertes todas las mañanas por 45 minutos.

"El perro se queda atrás, pero regreso a casa sintiéndome llena de energía y satisfecha porque he hecho mi ejercicio del día", afirmó.

En la tercera semana, Charlotte comenzó a darse baños con sales de Epsom para reducir la retención de líquido. Asimismo, todos los días trabajaba los músculos de su abdomen y cintura, levantando alternadamente sus piernas hasta la altura de las caderas, en series de cinco repeticiones.

Semana 4

"Estoy empezando a sentirme mucho más en forma", afirmó Charlotte. Esto a pesar de que en este período pasó unos días de vacaciones en Escocia, donde sucumbió a algunas tentaciones, como pescado con papas fritas o una que otra rebanada de torta. "Así que, me siento hinchada de nuevo y tengo manchas en mi frente", reconoció.

Semana 5

La periodista describió esta semana como el punto de no retorno y reveló cómo era su rutina diaria, la cual comenzaba a las 06:45 con su jugo de vegetales, para 15 minutos más tarde salir a caminar con su perro.

A las 09:00 toma su desayuno: un huevo con una rebanada de pan de centeno o un bowl pequeño de avena sin azúcar.

Su almuerzo es a las 14:00 y consiste en una ensalada con tomate, pepino, apio, palta y semillas, acompañada de una porción del tamaño de la palma de su mano de salmón ahumado, atún o hummus casero.

"Mi punto débil es entre las 16:30 y 17:30 cuando los niños están tomando el té", reconoce Charlotte. Por eso, su entrenadora le recomendó a esa hora comer algo de lo que tiene preparado para la cena y, en caso de que le dé hambre más tarde, un vaso de leche de avena.

Semana 6 y resultados

"No se puede deshacer una década de malos hábitos en seis semanas", le advirtió Janey a Charlotte. Por esto, le hizo prometer que continuaría con los esfuerzos que había hecho hasta ese momento.

"Vergüenza, ya que yo estaba añorando una rebanada de torta para celebrar. Pero las ganas se fueron cuando me miré al espejo. Tenía cintura de nuevo", contó la periodista.

¿Quieres saber cuáles fueron los resultados finales del programa? Charlotte bajó cuatro kilos, cinco centímetros de cintura y seis de cadera. En tanto, el rollo que tenía en su abdomen disminuyó 11 centímetros, es decir, prácticamente desapareció.

"Puedo pasearme en ropa interior sin sentirme avergonzada (…) Mis jeans no sólo me quedan, sino que están demasiado grandes", contó orgullosa la periodista, y agregó: "Echo de menos una baguette crujiente y una donut sería celestial. Pero ahora que mis jeans me quedan holgados, reservaré los cupcakes para mi cumpleaños".

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