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29 de diciembre de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Comparten las tradiciones hatillanas turistas del mundo

Miles se dieron cita en el tradicional Festival de las Máscaras

 

Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com

HATILLO - Visitantes de lugares tan lejanos como Luxemburgo y Canadá se confundieron ayer con los locales en el Festival de las Máscaras que celebra este pueblo para conmemorar el Día de los Santos Inocentes.

Entre los hatillanos y vecinos de municipios limítrofes, el orgullo es evidente cuando hablan de esta tradición, cuya historia se remonta al 1823, año en que inmigrantes de Islas Canarias fundaron el pueblo. Para los visitantes ayer resultaron sorprendentes el color desplegado en las carrozas, las vestimentas de los enmascarados y las artesanías, así como el espectáculo musical que presentó en la plaza el grupo Guamanique antes del desfile de comparsas que incluyó aguinaldos, bomba y plena.

“Todo es muy colorido, hay mucha cultura, gente tan diversa. Me gusta que hay comercio local, comida, la gente es muy amable y es muy seguro porque hay muchos policías”, afirmó entusiasmada Cynthia Woo, de Ontario, Canadá. Explicó que planificó el viaje a Puerto Rico con un grupo de amistades –entre las que se encontraba Jill Kugener, de Luxemburgo– y luego, al investigar qué actividades había para hacer durante su estadía, leyó sobre el festival. “No había mucha información”, admitió, pero aun así quisieron explorar.


Los esposos Shane Proctor, natural de Miami, Florida, y Maritza González, de Mayagüez, también viajaron ayer a Hatillo atraídos por información que identificaba el Festival de las Máscaras como uno de los tres más populares y vistosos de Puerto Rico. Para el matrimonio, residente de Florida, era la primera vez que asistían al evento.

“Logré ver el espectáculo de música y baile tradicional y fue hermoso. Estoy viendo la parada, que no la había visto nunca antes y es realmente cool. Los vestuarios son tremendos, es lo más que me gusta”, expresó Proctor. “Nos encanta este pueblo y nos encanta Puerto Rico”, dijo.

Sin embargo, según fue avanzando el desfile frente a la plaza y mientras se hacía más ruidoso, la percepción de Proctor cambió un poco. “Si me preguntas ahora, tengo que decir que las sirenas están muuuy altas y (los participantes) están bebiendo demasiado”, comentó espontáneamente. Volvió a entusiasmarle la presencia de caballos montados por enmascarados vestidos con el atuendo tradicional, como solía realizarse antaño el desfile, pero no pasó mucho tiempo más cuando él y su familia se despidieron y se marcharon.

Precisamente, el ruido excesivo de los vehículos que componen las comparsas y el modo en que estos vehículos chillan gomas, así como el evidente consumo excesivo de alcohol desde tempranas horas del día, han sido los factores más combatidos por las autoridades durante los últimos años. Así lo reconocieron ayer tanto el alcalde de Hatillo, José “Chely” Rodríguez, como el comandante de la Policía, Israel Rojas Velázquez.

El oficial explicó que aumentaron de 500 a 650 la cantidad de agentes destacados para dar seguridad este año. Además, reforzaron la vigilancia en lugares donde en el pasado se registraron incidentes, como los sectores Buena Vista y Lechuga, el barrio Corcobada y las parcelas Roberto Clemente.

Al cierre de esta edición, se habían reportado 13 incidentes y 16 adultos heridos, uno de ellos de gravedad tras ser pillado por uno de los vehículos de las comparsas y otros cuatro involucrados en un accidente de auto. Esta cifra es menor que las de otros años, en los que llegó a haber hasta 33 accidentados e incluso muertos.

“Lo más importante que estamos considerando es la seguridad”, reconoció ayer el alcalde. “Por otro lado, el Centro Cultural José P.H. Hernández se dedica a mantener la tradición, de que los temas sean tradicionales, costumbristas”, dijo.

De las cerca de dos docenas de comparsas vistas ayer por este diario, apenas cinco destacaban aspectos de la tradición puertorriqueña, entre ellas la que abrió el desfile, El Chinchorro de Alejandro; la del grupo Hijos de la Cultura, que representaba al Museo de Arte de Puerto Rico; y la de Los Llaneros, que mostraba La Iglesia de Piedra de Camuy.

Entre estos podrían estar los ganadores de alguno de los seis premios del festival, para los cuales se consideran principalmente los elementos tradicionales y religiosos, tanto en trajes como en carrozas, según explicó Andrés Hernández, presidente del Centro Cultural, entidad que organiza el evento.

Es ese apego a la tradición lo que atrajo al festival a la educadora de Camuy Josefina Méndez, a la boricua nacida en Brooklyn de padres hatillanos Emily Reyes y al maestro lareño Orlando Morales, quien ayer integraba el jurado del desfile por tercera vez.

“La esperanza de este festival estriba en que no solamente el Gobierno y el Centro Cultural sean promotores, sino que se integren las escuelas, que mañana esta generación nueva tan fuerte pueda acomodarse en el carril de la puertorriqueñidad. Promotores (de las tradiciones) debemos ser todos”, afirmó Morales.

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