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Puerto Rico Hoy
21 de julio de 2012
 

Concentrado el FBI

Investiga a fondo el ‘carjacking’ a Pablo Casellas

Hace una semana, Pablo Casellas señaló que encontró a su esposa Carmen Paredes muerta en la terraza de esta residencia. (Archivo)

Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com

El Negociado Federal de Investigaciones (FBI) mantiene activa la investigación del ‘carjacking’ reportado el 17 de junio por Pablo Casellas Toro, caso que podría arrojar luz sobre la credibilidad del hombre, considerado “persona de interés” por la Policía en el asesinato de su esposa Carmen Paredes el sábado pasado en Guaynabo.

“La investigación está en curso y está a cargo de la Unidad de Crímenes Violentos del FBI”, dijo ayer Harry Rodríguez, portavoz de esa agencia federal en el país. “Lo estamos investigando desde que nos notificaron y fuimos a la escena”, agregó.

La versión de Casellas Toro sobre el incidente de ‘carjacking’ ha suscitado varias dudas. Entre estas surge el hecho de que el hombre reportó que salía del Club de Tiro Metropolitano de Levittown, Toa Baja, cuando tres hombres lo asaltaron y luego trascendió que el club de tiro estaba cerrado ese día por motivo del Día de los Padres.

También los individuos que según su versión lo asaltaron, le robaron un rifle y una pistola. Sin embargo, en ese club solo se practica el tiro con escopeta, en la modalidad de skeet (de platos en movimiento), y Casellas no reportó haber tenido ese tipo de arma en su guagua Acura MDX.

Además, las armas que reportó robadas fueron un rifle corto calibre .22 y una pistola FN calibre 5.7 x 28. Según la evidencia hallada en la escena, las balas utilizadas para asesinar a su esposa, Carmen Paredes, eran calibre 5.7 x 28, un tipo de bala conocida como “mata-policías” por su capacidad para traspasar chalecos protectores, que rara vez es utilizada en los crímenes que a diario se cometen en el país.

Durante el incidente, Casellas Toro alegó haber sido encañonado, por tres individuos enmascarados que abordaron su vehículo en el ramal de la carretera PR-165 en Levittown, uno de ellos tomó control del volante pero lo abandonaron poco después llevándose las dos armas no sin antes hacerle un disparo que lo hirió superficialmente en el brazo derecho.

Sin embargo, Mayra Luna, tesorera y administradora del Club, señaló que aunque ese día el lugar estaba cerrado, fue un socio del Club, que corría bicicleta por la zona, quien socorrió a Casellas Toro tras el robo.

CAstigo por mentir

En caso de que Casellas Toro, de 48 años, hubiera hecho declaraciones falsas a los agentes del FBI sobre el incidente del ‘carjacking’ se expondría a ser acusado de un delito federal que conlleva pena de hasta cinco años de cárcel. “Hacer declaraciones falsas a agentes federales es un delito, según el Título 18 sección 1001 del Código Penal federal”, dijo Rodríguez, el portavoz del FBI.

Por otro lado, los investigadores de la Policía ni los funcionarios del Departamento de Justicia contestaron ayer si el padre de Casellas Toro, el juez federal Salvador Casellas, ha sido entrevistado en calidad de testigo como parte de la pesquisa. El testimonio del juez Casellas es importante en vista de que Casellas Toro ha declarado que estaba visitando a sus padres, temprano en la mañana del sábado y al regresar a su casa fue que vio a un individuo saliendo y luego halló a su esposa asesinada.

De hecho las autoridades asumieron ayer una actitud de hermetismo en torno al caso, un día después de que el fiscal general Obdulio Meléndez y personal del Instituto de Ciencias Forenses regresaran a la casa en donde residía el matrimonio Casellas-Paredes, en la urbanización Tierra Alta III de Guaynabo para ocupar el juego de mesa del patio, en una de cuyas sillas fue hallado el cuerpo baleado de la ejecutiva de seguros.

“Por el momento los fiscales del caso no emitirán declaraciones en torno al mismo. Continúan trabajando 24/7 en conjunto con la policía y el ICF en la investigación”, sostuvo la portavoz del Departamento de Justicia Juliana Rodríguez.

El sargento Carlos Ríos, director de Homicidios de la Región de Bayamón también declinó hacer comentarios ayer y refirió la llamada al coronel Reynaldo Bermúdez, jefe de la Región Norte de la Policía. Los esfuerzos por hablar con Bermúdez fueron infructuosos ya que la directora de comunicaciones de la Uniformada, Michelle Franco, no contestó los mensajes solicitando la entrevista.

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