Top de la pagina

Noticias

    Facebook Twitter Digg Google Buzz
12 de diciembre de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Con el don de la ilusión

Iván sonríe siempre mirando un mundo que solo él comprende

Por Antolín Maldonado Ríos / arios@elnuevodia.com

Sus movimientos corporales son casi nulos, pero a Iván O’Neill Quiñones nada le impide utilizar los músculos de su rostro... a nadie le niega su tierna sonrisa de bebé.

Al menos no a su maestra, quien lo visita cada martes para brindarle servicios educativos en el hogar. Y cuando El Nuevo Día encendió la cámara en su residencia en el barrio Campeche de Carolina, al visitarlo para conocer su historia, la misma sonrisa que le robó el corazón a la educadora Nelly Torres hace cinco años, fue la que mostró ante el lente.

Tal vez se deba a que su edad mental es de apenas un año, a pesar de que la cronológica es de nueve (los cumple el 21 de este mes). Y es que el diagnóstico de esquizencefalia que mencionó su progenitora Heysha Quiñones en realidad no explica por sí solo todo lo que implica en la vida de este pequeño tener otras múltiples condiciones.


“No puede hacer las cosas porque el cerebro no le manda el mensaje (al cuerpo) para que hable o camine”, dijo Quiñones mientras lo sostenía en brazos sentada en la marquesina de la pobre residencia de sus abuelos, la que comparte con ellos y con O'Neill, como le llama a su pequeño, quien tiene que dormir en la misma cama con su madre y su hermanita de poco menos de dos años.

El niño también resultó con espina bífida y perlesía cerebral. Su comida debe ser majada porque no sabe masticar, y además no tolera la lactosa.

De hecho, para efectos del Departamento de Educación, según explicó la maestra del programa Homebound, Iván es un caso con impedimentos múltiples, por lo que recibe en el hogar terapia ocupacional, física y del lenguaje.

De la misma forma que sus condiciones son múltiples, así también sus necesidades. Iván requiere una silla de ruedas, un baño ortopédico, una silla especial para la casa, una cuellera para mantener su cabeza derecha y mafos para sus piernas. La condición económica de la familia es tan pobre que también necesitan cosas básicas como ropa para O'Neill y pañales desechables, sin contar el material educativo que a veces tiene que costear la propia maestra. La ausencia de mobiliario también es evidente.

“Mi estudiante es único. Cuando llego hay una sonrisa, y cuando me voy, sus ojitos me dicen tanto. Es de forma no verbal, pero yo lo entiendo. Esa mirada me indica muchas cosas... que ‘quiero recibir gente, quiero que me enseñen’”.

Cargando..
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: