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28 de febrero de 2014
Cultura
 

"Considero que es justo"

La directora ejecutiva del Instituto de Cultura Puertorriqueña Lilliana Ramos Collado reacciona a los señalamientos en torno a su sueldo

 

Por Ana Teresa Toro / ana.toro@elnuevodia.com

Ramos Collado mostró los documentos que explican en detalle su salario, el cual fue aprobado por el gobernador García Padilla.  (tonito.zayas@gfrmedia.com)

Durante las pasadas semanas la directora ejecutiva del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) Lilliana Ramos Collado ha sido objeto de fuertes señalamientos públicos relacionados al hecho de que el gobernador Alejandro García Padilla, en una carta emitida el 18 de septiembre del pasado año, autorizó que se le pagara el mismo salario que devengaba como catedrática de la Universidad de Puerto Rico y que representa una suma mayor a la que tradicionalmente se adjudicó como salario para el cargo de director ejecutivo del ICP.

El tema surgió hace varios meses tras una serie de denuncias por parte de diversas personas vinculadas a la cultura en las redes sociales y, posteriormente, se hizo una denuncia formal por parte del expresidente de la Cámara de Representantes José Aponte Hernández quien cuestionó -precisamente durante la semana de la primera degradación al crédito del país- el salario de la funcionaria. Se reclamó que Ramos Collado había recibido un aumento salarial con relación al sueldo de $75 mil que usualmente ha correspondido a dicho cargo administrativo.

Ramos Collado devengaba como profesora un salario de $81,396 anuales, el cual se complementa con un total de $28,915.50 en aportaciones patronales como plan médico y bono de Navidad, entre otras para un total de $110,317.50.

Este mismo acuerdo salarial le fue honrado al ser confirmada como directora ejecutiva del ICP. Esto, luego de que la Junta de Directores del ICP le preguntara al Gobernador si eso era posible. Tras el cuestionamiento, el director de la Oficina de Capacitación y Asesoramiento en Asuntos Laborales y de Administración de Recursos Humanos del gobierno, Harry O. Vega Díaz envió una carta al presidente de la junta del ICP Ángel Darío Carrero en la que indicó que “la Ley Núm. 199 del 2003 enmendó el artículo de la Ley Núm 13 del 24 de junio de 1989, según enmendada, para otorgar al Gobernador la facultad de honrar el sueldo original de aquellos funcionarios públicos que, por razón de necesidades del servicio público, hayan tenido que asumir la dirección de un organismo o entidad gubernamental que conlleve la reducción del salario que devengaba en su anterior posición en el servicio público”.

Aún así, aunque la movida fue hecha en virtud de la ley, el contexto de crisis económica aguda que vive el País generó malestar y animosidad al respecto. Ante esto, por primera vez Ramos Collado responde a estos señalamientos en entrevista exclusiva con El Nuevo Día.

¿Recibió usted un aumento de sueldo?

Hay una confusión. En las redes sociales circularon, porque yo los vi, documentos agenciales que evidentemente alguien sacó de mis expedientes personales y me di cuenta inmediatamente que estaban leyendo de manera oportunista el documento. Hay una diferencia entre lo que yo le cuesto a la agencia y lo que yo gano. Usualmente el salario, si le sacas el 33% y lo sumas, te da la aportación patronal. Esto yo nunca lo veo, no pago contribuciones por ello. Cuando ves esto y quieres pasarme por la piedra dices eso. Todo el mundo que escribió en mi contra son personas con las que tuve problemas de criterios, gente que estaba molesta conmigo por el MAC (Ramos Collado fue curadora del Museo de Arte Contemporáneo), personas que aspiraban al puesto de director ejecutivo y, claro, las componendas del Partido Nuevo Progresista que no las puedo evitar. Al hacer el cálculo, pues sí, yo gano lo mismo que en la universidad porque hay una ley que lo permite.

Antes de eso, asumió la dirección por destaque. ¿En algún momento cobró dos salarios?

Nunca gané dos salarios. Eso está terminantemente prohibido en el Gobierno y no sucede aunque hagas trampa. Se preguntó si yo podía ganar el mismo sueldo y eso es algo que se ha hecho automáticamente desde el 2003 por la ley 199. A todo el mundo le pasa eso. El espíritu de la ley, porque yo la leí completa, era mantener el alto nivel de calidad de los empleados gubernamentales que pasaban de agencia. Se hizo un destaque primero porque aquí había una emergencia, no había director. Por tres meses y medio fui empleada de la UPR de manera que la universidad le donó mi salario a esta institución. Si mi salario es casi $7 mil mensuales, eso multiplicado por 3.5 fue el regalo que le hizo mi institución a esta institución. No sólo vine a trabajar aquí sino que se ahorraron casi $30 mil.

¿Hubiese estado dispuesta a ganar lo que ganaban sus predecesores?

Cuando me nominó el Gobernador yo sabía el salario de aquí y dije que sí. Esa carta es del 18 de septiembre y yo ya estaba trabajando aquí y no me iba a ir, pero esto me parece justo porque ganaba eso en la Universidad de Puerto Rico con un 25% de las responsabilidades que tengo aquí. Y la gente podrá opinar pero a mí me parece que solamente se le exigen esas cosas a la gente de la cultura. Yo no he visto ninguna argumentación en contra de que otros funcionarios públicos ganen lo mismo, inclusive más que yo.

¿A qué atribuye ese juicio?

Yo creo que en mi caso porque mis enemigos me están atacando, porque yo no he visto un movimiento popular tirándome piedras aquí al frente... Yo pienso que la gente de la cultura merece ser honrada por su trabajo. El tiempo que yo invierto aquí no hay forma de que el Gobierno me lo pague nunca y yo estuve dispuesta a venir aquí con el salario que era. La diferencia entre el salario de Mercedes (Gómez, exdirectora) y el mío son $6 mil anuales.

Esto trascendió en un contexto particular de crisis económica, en la semana de la primera degradación. De modo que el País lo recibió como una acción imprudente por parte del Gobernador.

El Gobernador envió su carta mucho antes de la degradación y las de todo el mundo para lo mismo. Yo no puedo hablar por él, las acciones del Gobernador son las acciones del Gobernador y yo estuve muy agradecida por esto en su momento. Pero estamos hablando de tres meses antes. En mi caso, yo debo haber sido la última en nombrarse y yo he sido la única persona atacada porque estoy en cultura y porque fui la última. Nadie ha pensado en la justicia en general de cuánto gana un funcionario público y me ponen a mí en una situación especial y me piden algo que no se le pide a nadie porque se piensa que yo tengo que sacrificarme porque tengo que ver con la cultura. Yo tengo que darle servicio a un país entero y no tengo más que 132 empleados en todo Puerto Rico. Entonces, también hay una cuestión de pensar que $6 mil es una cosa catastrófica e injusta que hay que reclamar

Pero también es cierto que para el ciudadano de a pie, más allá de las agendas personales, esto es difícil de entender porque en una crisis todos tenemos que ajustarnos.

Lo comprendo y espero que el ciudadano de a pie entienda que yo tengo muchas responsabilidades, que yo dejé un trabajo muy diferente a éste y mucho más cómodo por venir aquí. Dejé otros trabajos que me generaban otros ingresos. No todo el mundo hace eso. No todo el mundo viene de la universidad. No todo el mundo entiende los salarios de la universidad. ¿Y todo el tiempo que uno se preparó? ¿Y mi posdoctorado que yo me lo pagué? Toda mi educación salió de mi bolsillo, todos mis libros -mi biblioteca pasa de 20 mil volúmenes- nadie me los compró. Si yo me fuera a poner a sumar todo lo que yo le he dedicado a la cultura, tal vez el ciudadano de a pie debería saber esto, que no es una cosa inerte en mi escritorio. Yo salgo, voy a los centros culturales en mi carro. Y esas son cosas que a veces no puedo comprender. ¿Por qué en cultura no se puede tener un salario justo que igual la ley lo defiende y lo aprueba precisamente para tener buenas personas?

hacer.

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