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Política
9 de noviembre de 2011
5:30 a.m.
 

CRECE LA APATÍA CON LA IDEA DEL PLEBISCITO

El País refleja altos niveles de descontento con la intención de celebrar dos consultas de status el año próximo, mientras la estadidad saldría levemente favorecida si el ELA no sobrevive la primera votación

 

Por El Nuevo Día

La búsqueda de una solución inmediata al status político de Puerto Rico no está en la lista de prioridades para la mayoría del pueblo en el año 2012, reveló La Encuesta de El Nuevo Día.

Mientras el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) impulsan con insistencia dos consultas no vinculantes de status para el próximo año, procesos que el Partido Popular Democrático (PPD) rechaza,    los ciudadanos no ven con buenos ojos que se invierta tiempo en esa discusión, sobre todo, en momentos en que buscar soluciones a la crisis económica y a los problemas de seguridad son su prioridad.
 
Un 54% de los electores elegibles abordados por La Encuesta entiende de alguna manera que la propuesta de consultar al País sobre el status en agosto y noviembre de 2012 está a destiempo.
 
El 35% de la población consultada  sostiene que el asunto del status no se debe  tocar  por ahora. Mientras, otro 19% mostró su “cansancio” con el tema  y respaldó que no se hagan más plebiscitos en un futuro cercano.

Ese nivel de rechazo es dramático  en momentos en que la campaña política hacia esos fines ni siquiera ha comenzado y contrasta con los resultados de La Encuesta de marzo pasado, cuando un 48% de la población entendió que el status debía atenderse con premura contra un 37% de nivel de aprobación registrado en la reciente medición de octubre.

Un dato que sazona la teoría de la apatía a la búsqueda de una solución del status está en que el 52% de los entrevistados expresó que se sentía satisfecho con las cosas como están, que la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos no es perfecta, pero funciona.
 
La situación se hace dramática cuando altas cuotas de electores del PNP y el PIP expresan que están muy o algo satisfechos. Por un lado, el 49% de los electores del PNP se muestra complacido con el Estado Libre Asociado (ELA), mientras un 45% de los simpatizantes del PIP no ve mayores problemas con la fórmula actual. En el lado del PPD, como era de esperarse, una mayoría del 63% se muestra contento con el ELA.
 
EMPATE LA PRIMERA RONDA

Independientemente de la apatía del electorado por el tema del status, los planes del gobierno penepé de materializar las consultas plebiscitarias van viento en popa y no  hay intenciones de detenerlos, pues ambas votaciones son  la apuesta principal de los novoprogresistas para activar a sus huestes de cara a unas elecciones generales en las cuales su candidato a la gobernación Luis Fortuño se presentaría con un alto nivel de impopularidad.

Ante ese escenario, ¿cómo votaría el País en ambos plebiscitos?

Vale la pena recordar que la propuesta de status está dividida en dos fases. La primera votación se haría en agosto y daría las opciones de dejar el ELA tal y como está o cambiar de status. Si la alternativa de cambiar a otro status resultara favorecida, se realizaría un segundo plebiscito para decidir entre las alternativas de estadidad, independencia o ELA soberano.     

En La Encuesta de El Nuevo Día, el 42% de los entrevistados dijo que votaría para mantener el status actual, pero casi un porcentaje idéntico (41%) dijo que votaría para hacer un cambio, un empate estadístico a poco menos de un año de la primera consulta.
 
Una vez más los electores indecisos tendrán un rol crucial en definir una elección, pues un 12% de los electores hábiles para votar  no sabe o prefiere no opinar sobre cuál de las opciones preferirá. Mientras, un 5% señala que no votaría.
   
Cuando echamos un ojo a las tendencias entre los partidos, se hace evidente que el sectarismo político jugará un papel vital en la definición de la consulta. El 68% de los que se identifican con el PNP anunció que votaría por el cambio y el 73% de los afiliados al PPD dijo que emitiría su primer voto para dejar las cosas como están. Entre los puertorriqueños no afiliados a ningún partido, hay una leve inclinación hacia elegir un cambio (34% vs. 31%).

Favorecida la estadidad

Si la votación de agosto favorece el status actual, ahí quedaría el proceso, pero si la mayoría opta por un cambio, se celebrará la segunda votación el día de las elecciones, el 6 de noviembre de 2012.

En ese escenario, si la consulta se diera hoy, la fórmula de la estadidad se alzaría con la victoria al acumular un  41% de la simpatía de los electores. El ELA soberano, por su parte, contaría con el 35% de los votos y la independencia con el 4%. Un 13% por ciento de los encuestados mantuvo silencio sobre el tema y un 7% se inclinó a no votar, lo cual colocaría al PPD y al PNP en una guerra doble de movilización, pues allí estará el secreto del triunfo en el plebiscito y las elecciones generales.

Divide la mayoría simple

La administración del presidente Barack Obama ha sido muy clara en señalar que  cualquier  cambio en el status político de Puerto Rico debe contar con un apoyo abrumador en las urnas.

Ante ese hecho, el debate sobre la viabilidad de impulsar una transformación   política en el País con solo una mayoría simple se ha encendido.
 
En ese aspecto, los puertorriqueños presentan opiniones claramente encontradas. El 41% considera que el status no se debe cambiar con solo una mayoría simple y el 38% piensa que una  mayoría simple debe ser suficiente para expresar la intención del pueblo puertorriqueño. Un  21% no expresó una opinión al respecto.

La división sobre la mayoría simple se complica cuando echamos un vistazo a las visiones por colectividad política. El 50% de los  afiliados al PPD no cree que un cambio de status se deba hacer con  una mayoría simple, mientras que el 49% de los  identificados con el PNP opina que el clásico “cincuenta por ciento más uno” es suficiente para cambiar las cosas.

Entre los electores no afiliados el tema está igual de dividido. El 39% de ellos señala a una supermayoría como la única forma de  cambiar el status, mientras que el  30% apuesta a la mayoría simple.

No al voto fuera de PR

La posibilidad de que los boricuas que residen fuera de Puerto Rico tengan derecho a votar en el proceso plebiscitario no fue bien recibida.

La mayoría entendió, con un margen de 50% a 39%, que solo los puertorriqueños que viven en la Isla deben participar en el plebiscito, lo que liquidó la idea impulsada por el congresista José Serrano de abrir la participación.

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