Melissa Morales cuenta cómo se abre paso en el competitivo mundo de la moda en Nueva York
Por Liz Sandra Santiago / lsrivera@elnuevodia.com
Hace un año y dos meses que Melissa Morales se mudó a Nueva York para abrirse paso en el competitivo mundo de la moda. Y aunque no se le ha hecho fácil, la joven se encuentra feliz viviendo una rutina ardua que apenas le deja tiempo para explorar la ciudad pero que la llena de satisfacción.
“Este año ha sido duro y magnífico a la vez. No hay camino fácil porque si no sabes el trabajo que costó llegar no lo vas a valorar”, comenta.
Morales comenzó en el mundo de la moda a los 12 años, cuando estudió en Centromoda Escuela de Diseño Lisa Thon. A los 15, le pidió a sus padres un verano de estudios intensivos en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, en República Dominicana.
Trabajó con Thon mientras cursaba su escuela superior, pero tuvo que ponerle un freno a la moda mientras estudiaba ingeniería en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayaguez.
A los 24 años, abrió una boutique con sus creaciones, pero al cabo de dos años la crisis económica la llevó a cerrarla y al verse con pocas oportunidades en la Isla decidió irse a Nueva York. La primera oportunidad que tuvo allá fue un internado sin paga en la compañía de la reconocida diseñadora Betsey Johnson.
“Fue un momento bien difícil porque yo tenía un negocio y después tuve que empezar de cero. Llegué a esta ciudad en la que sólo tenía a una tía y empecé a trabajar 15 horas diarias y no tener una paga”, relata.
Comenta que durante un mes y medio pudo subsistir gracias al apoyo económico de sus padres, hasta que alguien le recomendó buscar suerte en un intercambio pagado con la compañía Helmut Lang/ Theysken Theory. Para su sorpresa, le dieron la oportunidad de demostrar su potencial y meses más tarde, le dieron el empleo a tiempo completo.
“Fue difícil probarme como profesional ante personas que tenían más experiencia o venían de lugares renombrados. Entonces si otros presentaban tres ideas, yo presentaba 10. Vivo para trabajar pero la experiencia es tan magnífica y puedo decir que en un año he podido trabajar con cuatro directores creativos, lo que es una gran oportunidad”, comenta.
Ahora, trabaja en el Departamento de Desarrollo e Investigación de Producto de la prestigiosa compañía con base en Nueva York. Junto a su supervisora buscan los complementos para las piezas que se diseñan allí, entiéndase botones, cierres y aplicaciones.
“Extraño diseñar ropa, pero en el departamento que estoy, como trabajo directamente con los diseñadores, puedo aportar ideas y desarrollarlas. Son bien abiertos a opiniones. Un día de trabajo es largo y bien variado, depende en qué época estoy trabajando. A principio de la temporada nos reunimos con diseñadores y los distintos proveedores para ver que cosas de lo que ellos quieren desarrollarremos ”.
Morales menciona que desde que trabaja con esta compañía su concepto de moda ha cambiado y ahora pasa trabajo para ir de compras, pues tiene que ajustar su presupuesto de mujer trabajadora con un gusto más refinado. que ha desarrollado a medida que se relaciona constantemente con materiales finos y de alta calidad.
“Aprecio más el valor de la ropa, porque tocas materiales y los conoces”, concluye la joven de 28 años.