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A solo días del inicio de la temporada los Leones de Ponce tuvieron una polémica con el municipio. (semisquare-x3)
A solo días del inicio de la temporada los Leones de Ponce tuvieron una polémica con el municipio. (Archivo / GFR Media)

NOTA DEL EDITOR: Primera parte de una serie sobre el efecto del recorte del subsidio en las principales ligas profesionales de Puerto Rico.

La administración del Baloncesto Superior Nacional (BSN), junto a sus franquicias activas, temen que la histórica liga se desinfle una vez entre en vigor los recortes, en plazos, de $350 millones en subsidios a los municipios durante los próximos dos años fiscales.

Para la temporada número 89 del torneo, siete de los diez equipos participantes reciben una inyección combinada de $1.2 millones por parte de los ayuntamientos. Algunos quintetos utilizan hasta el último centavo otorgado por el pueblo que representan para correr con la operación total por un lapso de tres a cuatro meses.

Cuando entre en efecto el primer corte en el periodo fiscal de 2017-18, los alcaldes podrían ponderar la idea de darle tijera a los presupuestos deportivos a favor de las necesidades básicas de su población como, por ejemplo, el recogido de basura.

“Definitivamente, toda esta situación nos preocupa de sobre manera”, dijo el presidente del BSN, Fernando Quiñones.

“El deporte necesita del subsidio de los gobiernos municipales como los de la empresa privada. No es fácil hacer deporte en Puerto Rico. El nivel con que se juega se debe a ese dinero. Cualquier efecto, afectaría nuestra representación internacional ya que la liga es un laboratorio de los jugadores”, agregó.

El BSN hizo ajustes económicos para tener una participación significativa de quintetos en la edición del 2017 ante la acumulación de solicitudes de dispensas. Junto a la Asociación de Baloncesto de Jugadores de Puerto Rico, se redujo a un 30 por ciento el tope individual salarial ($120,000 a $80,000), se estableció un de un tope salarial colectivo ($550,000 con un máximo de $700,000 para excederse pagando impuesto de lujo) y se eliminó un refuerzo.

No obstante, el primer golpe municipal llegó antes de sonar el primer silbato. A principios de abril, Ponce no dudó en actuar ante el marco de emergencia económica que enfrenta. La alcaldesa de la Perla del Sur, María ‘Mayita’ Meléndez Altieri, decidió eliminar la aportación de $100,000 que le otorgaba a los Leones, histórica organización que suma 14 campeonatos, además de cobrarle $24,000 de los $42,000 que propuso la alcaldía para el uso del auditorio Juan ‘Pachín’ Vicens.

La sorpresiva decisión despertó el malestar de Gerardo, Oscar, Abel y Ramón Misla, apoderados del equipo, tras romperse un acuerdo inicial efectuado el año pasado. Ningún otro equipo en el BSN, hasta la fecha, paga por utilizar las canchas locales.

“Si no me aportan los $25,000 no me molesta, pero si me cobran el coliseo entonces sería buscar unos métodos de ingresos alternos”, expresó por su parte, Roberto Roca, apoderado de los Piratas de Quebradillas.

Roca indicó que de esos $25,000, utilizó $15,000 para mejoras al tabloncillo del coliseo Raymond Dalmau.

“Entiendo que los municipios deben aportar un poco al deporte porque nosotros hacemos el sacrificio, que es parte del rol social. Por ejemplo, nosotros damos un montón de taquillas a los residentes de Quebradillas. A mí me cuesta $15 a $16 mil en taquillas para los juegos para la asamblea municipal. Hay que hacer un balance de cuánto le damos a ellos y cuanto ellos nos dan”, indicó.

Sufre el mercado pequeño

El equipo del BSN que recibe la mayor cantidad de dinero de las arcas municipales son los Indios de Mayagüez. El alcalde José Guillermo Rodríguez desembolsó este año $500,000.

El administrador de los Indios, Carlos Crespo Muller, informó a El Nuevo Día que a pesar de que la nómina de canasteros no pasa de los $500,000, la operación global de la temporada ronda en los $750,000.

“Entendemos que es vital. Sin esa aportación la franquicia no existirá. Sabemos que hemos tenido muchos problemas de mercado para traer a los fanáticos”, expresó.

Crespo Muller dio el detalle de que el dinero municipal se da por plazos y se rinden informes de gastos.

“El que diga que nos sentamos aquí con $500,000 no es real. El dinero se usa para la operación del equipo, jugadores, tener la infraestructura (Palacio de Recreación y Deportes) en óptimas condiciones. Yo siempre digo que uno se arropa hasta donde la sábana da. Es imposible ganar con un presupuesto bajo”, recalcó.

En Guayama, el apoderado Rafael Rodríguez secundó a Crespo Muller sobre la importancia del efectivo municipal. Los Brujos recibieron este año un monto de $200,000 para una operación que ronda entre los $750,000.

“Si el municipio no aporta, no hay forma que Guayama tenga baloncesto. Es real”, aseguró Rodríguez. “Con todo y aportación, nosotros como dueños tenemos que aportar también. La cuesta sería empinada. El año pasado yo perdí sobre 100 mil (dólares) y no podemos seguir ese patrón”.

Aunque ve como viable manejar la franquicia sin la dependencia del ayuntamiento, Rodríguez enfatizó en el cupo de la cancha Roque Nido, con capacidad de menos de 5,000 personas. Lo que vende la boletería no rendiría las ganancias suficientes para subsistir.

“Siempre hemos tenido un equipo competidor y no voy a bajar el nivel de juego porque no estaremos bien. El mercado aquí es bien pequeño. Uno invierte, pero si te montas en una serie de postemporada, llenas la cancha, puedes compensar. Por más que yo quiera, son solo 4,500 fanáticos que caben aquí. No entra más nadie”, explicó.

En Humacao, equipo que sorpresivamente atraviesa por un buen arranque de temporada, las arcas llegan a cero una vez se utiliza en su totalidad los $200,000 que otorgar el alcalde Marcelo Trujillo.

“En este momento negativo, si perdemos ese aporte, es prácticamente imposible de operar la franquicia. Hemos tratado de hacer maravillas para no depender. Pero el apoyo del empresario local ni del público no llega a pesar de los excelentes resultados que hemos logrado. Sin el aporte local, es imposible”, dijo Daniel Maes, apoderado de los Caciques, quien confía en que Trujillo mantenga su aportación por ser un “alcalde deportista”.

Por otro, Joel López, coapoderado de los Santeros de Aguada aconsejó prepararse con anticipación ante la posible decisión de recortes municipales dirigidos a los departamentos deportivos. Los Santeros tienen en su cuenta de banco $100,000 del ayuntamiento.

“A todos nos preocupa. Por eso tenemos un equipo económico, aunque más caro que el año pasado. No vamos a buscar firmas gigantescas. Si viene el recorte, que no nos coja por sorpresa. Tenemos un plan bien estructurado, no nos dejamos llevar por la pasión y por el momento que se vive”, aseguró López.

“Si el municipio no nos da nada pues, que Dios reparta suerte. Pero somos diferentes. No va a ser fácil y tendríamos que limitarnos a muchas cosas como los lujos en sonido, uniformes”, indicó.

El otro quinteto que recibe $100,000 son los Cariduros de Fajardo, resucitados por el veterano armador Carlos Arroyo. Además del dinero asignado, el alcalde Aníbal Meléndez invirtió más de medio millón de dólares para la renovación del coliseo Tomás Dones.

Los que pueden

Los finalistas de la temporada 2016, los campeones defensores Capitanes de Arecibo y los subcampeones Vaqueros de Bayamón, no reciben aportación municipal.

El caso de Arecibo es único. Por más de una década, la franquicia administrada por Luis Monrouzeau se hace cargo de la operación del coliseo Manuel ‘Petaca’ Iguina.

“Yo invito a todos los equipos que en la manera que puedan, sean los que arrienden la cancha, lo que manejan la cancha. Puede ser un activo para sacar un dinerito extra. Buscar otra manera de negociar”, expresó Ángel García, gerente general de los Capitanes.

García contó que antes de la llegada de Monrouzeau, la administración municipal le otorgó $200,000.

“A raíz del 2006 en adelante, el municipio no nos da un centavo. No era que no querían, es que la situación del municipio no lo permitía. Entonces, nosotros tuvimos que reinventaros, hacer otras cosas para mantener el equipo a flote. El (Monrouzeau) mete chavos de su bolsillo al equipo, es la verdad. Pero hemos tenido que hacer ajustes de la manera que mercadeamos el equipo. Hacemos una serie de intercambios que son buenos para el municipio y buenos para nosotros. Esto es una alternativa para los recortes que vienen ahora”, relató.

En Bayamón, pueblo que alberga el único equipo de la zona metropolitana en la temporada del BSN, el coapoderado Alfredo Gotay se mostró despreocupado por los efectos en los Vaqueros cuando la eliminación de los subsidios municipales entre en efecto.

“Yo no sé cómo están los otros equipos. En el caso de nosotros, el alcalde (Ramón Luis Rivera) es bien solidarios con nosotros. Independientemente de que nos dé o no, nosotros tenemos un compromiso con la ciudad de tratar de tener un equipo competitivo”, aseguró.

“Yo separé el presupuesto para correr esto. Igual tenemos que hacer actividades que generen ingresos. Nosotros vamos a hacer un concierto con Fania y Willie Colón el 16 agosto para generar ingresos. Tenemos que ser ingeniosos, no nos podemos poner a llorar”, dijo Gotay.

Sobre los Atléticos de San Germán, el BSN optó por administrar de manera inédita la tradicional franquicia para evitar su receso. El equipo corre con una nómina de $500,000, sin inyección municipal, pero con el coliseo Arquelio Torres gratis.

Frente la posibilidad de un panorama sombrío en el BSN si las alcaldías deciden cortar por el deporte, Quiñones ve con optimismo que los diferentes alcaldes le den prioridad a la aportación social que brinda el baloncesto para continuar con las asignaciones monetarias.

“Cada municipio tiene su situación particular. Creo que no va ser igual en cada uno. Tiene que haber comunicación y hablarse con tiempo. Te puedo decir que hay varios municipios interesados obtener franquicias. Para eso tenemos que mejorar el producto”, subrayó.


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