Corta estadía de Danny Ortiz en las Grandes Ligas (horizontal-x3)
El jardinero puertorriqueño esperó durante 10 años por la oportunidad de probar una “tacita de café” en el mejor béisbol del mundo. (AP)

Miami, Florida - Nunca es tarde para cumplir sueños y Danny Ortiz es prueba de ello.

El jardinero puertorriqueño esperó durante 10 años por la oportunidad de probar una “tacita de café” en el mejor béisbol del mundo, y aunque su estadía fue breve ya que fue bajado el domingo a las ligas menores, sintió una vorágine de emociones desde el momento que recibió la noticia de su ascenso a los Piratas de Pittsburgh.

“Me dio de todo... mucha emoción, escalofríos, hasta lloré de la emoción”, explicó Ortiz en el estadio Marlins Park horas antes de debutar en el partido del sábado contra los Marlins de Miami en el que jugó a la defensa en el bosque derecho. “Rápidamente llamé a mi esposa y después a mi mamá y papá para decírselo. Esa es la motivación por la que uno sigue, por la familia. Uno quiere seguir triunfando y echando pa'lante ya que bastante hicieron por uno”.

Ortiz se encontraba en su habitación de hotel en Scranton, Pensilvania, luego que su equipo de Triple A, los Indians de Indianápolis, cayeron vencidos ante la filial de los Yankees, los RailRiders, cuando el dirigente Andy Barkett lo llamó para decirle que empacara sus maletas ya que tenía que viajar a Miami.

“De verdad me tomó por sorpresa, pues estaba en Triple A trabajando fuerte y de repente ocurre esta llamada de que venga para el equipo grande. Es la llamada que todo pelotero espera que llegue algún día y gracias a Dios ocurrió”, apuntó el cayeyano de 27 años que vio acción durante tres entradas en el jardín derecho, aunque no consumió un turno en el triunfo por 4-0 sobre los Marlins.

“Cuando pasé las líneas (de foul) y entré al ‘outfield’, miré hacia todos los lados y me sentí emocionado porque logré llegar a las Grandes Ligas. Es una alegría bien grande”, agregó.

El domingo, sin embargo, los Piratas a última hora tuvieron que abrirle un espacio al receptor John Bormann, de la filial de Clase A en Bradenton, debido a que el receptor venezolano Francisco Cervelli amaneció con molestias en un pie quedando fuera Ortiz.

“Me avisaron una hora antes del partido que tenían que hacer el movimiento”, explicó Ortiz, quien regresa a Triple A donde promedia .217 con un doble y tres empujadas. “Voy ahora a Indianápolis mejor preparado, mental y emocionalmente, pues ya me tomé el cafecito en Grandes Ligas, aunque haya sido por un día. Me siento feliz y emocionado, y ahora voy a las ligas menores para seguir trabajando y mantenerme positivo en busca de una nueva oportunidad”.

Mientras algunos peloteros tienen un ascenso meteórico a las Grandes Ligas, el camino fue más lento para Ortiz, quien fue seleccionado por los Mellizos de Minnesota en la cuarta ronda del sorteo del 2008 y permaneció en la organización hasta el 2015.

Luego de firmar como agente libre de liga menor con Pittsburgh en noviembre del 2015, el boricua fue líder de jonrones entre todos los jugadores de liga menor en la organización el año pasado con 17 vuelacercas, pero no fue ascendido.

El bateador zurdo entonces dejó una buena impresión durante los entrenamientos primaverales de este año al promediar .314 con cuatro dobles y cuatro impulsadas en 51 turnos, siendo uno de los últimos recortes del equipo. Por eso, cuando los Piratas colocaron en la lista de lesionados al tercero base David Freese, optaron por subir a Ortiz.

“Él tuvo un buen entrenamiento primaveral con nosotros y terminó fuerte. Nos da la opción de hacer algún cambio defensivo a finales de juego o hasta iniciar uno que otro juego”, explicó el dirigente de los Piratas, Clint Hurdle. 

Ortiz indicó que, a pesar del inicio lento en esta campaña, se siente con más confianza en el plato después de su brillante campaña invernal con los Indios de Mayagüez donde cargó con el premio de Jugador Más Valioso después de ser campeón de bateo con .340 de promedio, además de pegar dos cuadrangulares y remolcar 16 carreras en 37 partidos.

“Trabajé mucho en la liga invernal para tener más disciplina, consistencia y mejor produccion en el plato. Eso me ayudó para estar listo para esos pitcheos que son malos y tener una mejor zona de ‘swing’ y ser un mejor bateador”, apuntó.


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