Puerto Rico ocupa un lugar especial para Yulieski Gurriel (semisquare-x3)
Gurriel llegó a un acuerdo con los Astros el pasado mes de julio por cinco años y $47.5 millones. (AP)

Miami, Florida - El inicialista de los Astros de Houston, Yulieski Gurriel, dijo tener grandes recuerdos de los viajes que hizo a Puerto Rico para jugar en torneos internacionales y en la Serie del Caribe del 2015, pero que su participación con la selección de Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol de 2006 es sin duda el más especial.

“Ese primer Clásico Mundial en Puerto Rico fue una de las experiencias más bonitas que he tenido en mi vida”, recordó Gurriel sobre el evento cuya primera y segunda ronda se hizo en suelo borincano en el estadio Hiram Bithorn.

Gurriel llegó al torneo como una de las jóvenes promesas de la pelota cubana y no defraudó al registrar una actuación sólida tanto a la ofensiva como con el guante en el jardín corto. Con la ayuda de Gurriel, Cuba logró salir de Puerto Rico con uno de los boletos a la semifinal del torneo de 2006.

“Era la primera vez que enfrentaba un nivel así con los jugadores de las Grandes Ligas, y en una Isla con tanta tradición de béisbol”, expresó.

“Lo disfruté al máximo y el público se portó súper bien con todos nosotros (los jugadores cubanos), las personas nos apoyaron y fue una experiencia inolvidable. Son de los mejores recuerdos”, señaló Gurriel a endi.com durante la visita de los Astros al estadio de los Marlins de Miami.

El pelotero cubano, entretanto, tuvo elogios para sus dos compañeros puertorriqueños en el equipo, Carlos Beltrán y Carlos Correa, a quienes considera como figuras claves en el éxito de la novena texana.

“Tener a Beltrán aquí es una bendición. Todo el mundo conoce su gran trayectoria como uno de los grandes peloteros que no solo ha dado Puerto Rico sino de todo el béisbol. Es una excelente persona que nos ha ayudado mucho, se pasa dándole consejos a los jugadores y sus conocimientos. Es súper fundamental para este equipo su presencia”, explicó.

Gurriel, por su parte, le auguró un gran futuro a Correa señalando que tiene un talento natural y un “increíble potencial”.

“Creo que va a hacer cosas muy grandes en el béisbol y, a pesar de su juventud, es un atleta muy maduro y por eso creo que será uno de los grandes”, añadió.

El pasado año ha sido uno de grandes cambios para Gurriel, quien dejó su natal Cuba, firmó un contrato millonario con los Astros de Houston y, más recientemente, se hizo cargo de una nueva posición al pasar a desempeñarse como primera base.

Yulieski Gurriel busca un roletazo durante el juego final de la Serie del Caribe 2015 entre los Tomateros de Culiacan y los Vegueros de Pinar del Río. ( Archivo)

Pero si algo no ha cambiado el extorpedero de la selección nacional cubana es su habilidad con el bate en momentos oportunos como demostró el lunes por la noche cuando disparó el primer Grand Slam de su carrera en las Mayores en la victoria, 7-2, de Houston sobre los Marlins.

El batazo tuvo un significado especial ya que por un momento se sintió como si se hubiese transportado a Cuba debido a la presencia de alrededor de 50 de sus familiares y amigos en el Marlins Park en esta ciudad donde ahora reside fuera de temporada.

“Me sentí muy contento, siempre que conectas un Grand Slam se siente bien y fue el primero que conecto en las Grandes Ligas”, dijo Gurriel después del encuentro. “Esperaba que vinieran mis amigos y familiares, y así fue y estuvieron apoyándome”.

Gurriel llegó a un acuerdo con los Astros el pasado mes de julio por cinco años y $47.5 millones tras dejar Cuba en febrero de 2016. Un mes después de estampar su rúbrica con los Astros hizo su debut en las Mayores, terminando el año con promedio de .262, con tres jonrones y 15 carreras impulsadas en 130 turnos.

Sin embargo, tras jugar mayormente en la antesala en su primer año en Houston, para este año le entregaron la custodia de la inicial, lo que el cubano asegura ha sido un proceso difícil después de haber jugado en las otras posiciones del cuadro interior durante toda su carrera antes de llegar a Grandes Ligas.

“Es la primera vez que juego en primera base, es algo nuevo. He tratado de adaptarme lo más rápido posible, pero la verdad no ha sido fácil. Para todo el mundo es la posición más fácil que se juega, pero tiene su parte difícil”, explicó Gurriel, quien catalogó como un gran reto los cambios de posición en los ‘shifts’ defensivos y en los tiros de piconazo.

“En el béisbol actual se está jugando mucho con el ‘shift’ y eso hace que el primera base esté en ocasiones bien alejado de la base, por lo que hay que moverse bien y tener buenos movimientos de piernas”, sostuvo.

“Todos los días trato de trabajar en todo, principalmente en las bolas que pican. Esos piconazos son los más difíciles para los primeras bases. Me había ido bastante bien hasta esta última serie contra los Yankees en la que cometí unos errores, pero trato de mejorar cada día”, agregó.

Gurriel, sin embargo, dijo estar dispuesto a hacer todo lo necesario para ayudar a los Astros a llegar a la postemporada.

“Este equipo es de los mejores en las Grandes Ligas. Es tan bueno que tenemos una banca con la que podemos darnos el lujo de descansar a los peloteros y no se nota la diferencia en la alineación”, señaló el jugador de 32 años que hasta el lunes bateaba para .293, con tres jonrones, 14 remolcadas y 13 anotadas.


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