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Luis Joel Castro, en una sesión de entrenamiento en Parque Central, participará este domingo en una competencia menor en Alemania, donde reside hace cinco años. (Luis Alcalá del Olmo)

Como el boceto que ya parece anunciar lo que será una gran obra de arte, pero aún no esta listo para exhibir los mejores colores, la carrera del saltador olímpico Luis Joel Castro luce prometedora para el presente ciclo olímpico. Pero así como un diamante tarda mucho tiempo en formarse y pulirse, la evolución del atleta carolinense ha sido un proceso a largo plazo que entró a su etapa crucial hace cinco años cuando tuvo que mudarse a Alemania.

Castro, estudiante de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, y quien compitió tres años por los Gallitos en las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), se convirtió en el más reciente exponente puertorriqueño en debutar en la prestigiosa Liga Diamante tan reciente como este mes, siguiéndole los pasos a otros atletas locales que se desarrollaron en la Isla y han participado en las ‘grandes ligas’ del atletismo, como el vallista ponceño Javier Culson, la fondista trujillana Beverly Ramos, y el semifondista orocoveño Wesley Vázquez.

Pero su ruta a los primeros planos del atletismo mundial le ha costado sacrificar quizás un poco más que otros atletas. Por espacio de un lustro, ha renunciado a su vida en la Isla cerca de la familia, de su novia y de los amigos, así como también puso en pausa su carrera universitaria. El atleta de 26 años mudó su base de entrenamiento a la ciudad alemana de Colonia, al aceptar una convocatoria para formar parte del programa mundial de desarrollo de saltadores de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas), en el World High Jump Centre de la Universidad de Colonia.

“Fue por mi rendimiento en el 2012”, dijo Castro esta semana en medio de una sesión de entrenamiento en la pista del Parque Central en Santurce. “Es lo que yo le digo a los atletas (de Puerto Rico). Mira, yo salté 2.25 metros aquí. Yo me fui para allá (Alemania) hecho. Yo vine a saltar 2.29 el año pasado. Yo soy mundialista desde el 2012 en la ‘iupi’, Gallito, en mi tercer año. Yo soy mundialista… estaba (número) 12 en el 2012, con 20 años y 2.25”, recordó con orgullo por su desarrollo en la Isla.

Castro, quien luce con el potencial para continuar activo en la Liga Diamante, pues cuenta ya con otras invitaciones para las próximas paradas de esta temporada, incluyendo la de Oslo, Noruega, en junio, partió ayer de nuevo hacia Alemania, donde este domingo participará en una competencia menor en Hannover para continuar con su preparación, cuyo objetivo primordial para este año es clasificar para el Mundial de Atletismo en agosto, a celebrarse en Londres.

Castro viene de un salto máximo de 2.26 en su debut en la Liga Diamante el 5 de mayo en Catar, la misma marca que saltó en su debut en unas Olimpiadas el año pasado en Río para pasar a la ronda de medallas.

“Para mí ha sido bien arduo todo el proceso. Ahora a mis cinco años puedo decir que estoy adaptado. No tan solo por el idioma,sino por las personas, por la forma de ser y la cultura, por el clima… allá en invierno anochece a las 2:00 de la tarde… el frío, un negativo 7. Son muchas cosas para las que no estamos preparados. Para mí ha sido difícil. Me fui para allá persiguiendo ese sueño y pues, gracias a Dios lo hemos logrado”, dijo.

El Mundial en la mira

Pero aún espera mucho más, como conseguir la marca guía de 2.30 que le permita clasificar al Mundial.

“Luis Joel tiene un potencial increíble. Creo que con la madurez que ha cogido y a que conoce del evento cada día más, este año debe estar brincando entre 2.32 y 2.34. Eso lo colocaría en buen paso en proyección al 2020 (Olimpiadas de Tokio)”, dijo su mentor y quien lo inspiró para practicar el salto alto, el entrenador Carlos Acosta.

“Él debe estar brincando en su segunda competencia en Europa (Liga Diamante) la marca de 2.30. En el Mundial debe estar brincando 2.32, 2.34”, agregó el entrenador de la UPR en Río Piedras, y exsaltador, quien considera que con esas marcas Luis Joel debe convertirse en uno de los mejores tres de la región de Centroamérica y el Caribe, y al menos entre los mejores seis del hemisferio.

Incluso, destacó que con esos registros se pueden ganar diversos eventos internacionales dependiendo de la competencia. Nadie ha podido quebrar la marca mundial de 2.45 que estableció en 1993 el cubano Javier Sotomayor.

Maestro de Salsa

Castro abrió los ojos del atletismo mundial especialmente en Río. Pero mucho antes, empezó a llamar la atención cuando fue invitado a Alemania, donde dijo saber que tarde o temprano se adaptaría al cambio de ambiente, deportivamente hablando. Mas su duda giraba en torno al aspecto social.

“Tuve que desenvolverme. Comencé a dar clases de salsa, comencé a cocinar en un restaurante. Empecé a trabajar con el programa de intercambio de la universidad de la ciudad (Colonia). Tuve que moverme; tuve que poner de mi parte para poder sobrevivir allá”, contó.

Ahora, tras cinco años de interactuar con atletas de todo el mundo, puede comunicarse libremente en seis idiomas (español, inglés, alemán, portugués, italiano y griego). Son experiencias que le hacen reafirmarse que hizo bien al poner en pausa sus estudios en recreación terapéutica y educación física en la UPR.

“Tenía que escoger entre seguir estudiando, o perseguir mi sueño y seguir cosechando y escalando peldaños. Fue una decisión difícil porque tú puedes estudiar toda tu vida. Con 50 años puedes estudiar. Pero no puedes saltar a los 40. Y ahora es que puedo saltar, esta es la oportunidad. Esta es la puerta que tengo que abrir”, agregó Castro, quien dijo que posponer los estudios no eso es algo muy bien visto en un atleta.

“Porque estamos inculcados en la rutina. Naces, creces, (te dicen) estudia, que no te suspendan, saca buenas notas, (saca) un buen IGS, un buen College Board, esta es la universidad, gradúate, coge una maestría, trabaja, cásate, ten hijos y muérete”, dramatizó sobre las imposiciones sociales, sobre todo en el tiempo y orden en que se deben cumplir los pasos.

“Creo que nosotros tenemos un caudal de atletas a nivel mundial si se le da la oportunidad. Pero somos muy parcos en exponer a nuestros atletas al escenario grande”, comentó Acosta, primer puertorriqueño en saltar siete pies. “Entonces al ‘LuisJo’ estar en Alemania le da la oportunidad de tener 10, 15 competencias a alto nivel. Entonces, ya cuando se enfrenta a un escenario (de presión), ya eso es como ir a la escuela”.

Castro sabe el reto que tiene por delante, pero a la vez se siente inspirado por la oportunidad de seguir los pasos de otros atletas a quienes considera inspiración, como Culson.

“Hay atletas antes que yo. Hay estrellas, embajadores en el deporte antes que yo. Y pienso que han sido los pilares para que los jugadores y atletas boricuas se motiven para lograr algo igual o mejor. Lo que son Javier Culson, Beverly Ramos, Mónica Puig, Rafael Quintero, Jaime Espinal… O sea, puedo mencionar un sinnúmero de pilares que han sido el motivo de que un atleta como yo, boricua, se supere y se motive a llegar ahí y hacer más historia de lo que ellos han hecho”.

“Sé que las Olimpiadas le dieron un cambio de 180 grados al deporte puertorriqueño. Lo que fue la Olimpiada, lo que fue el Clásico Mundial de Béisbol con #LosNuestros… cualquier cosa, cualquier bolita y hoyo que Puerto Rico vaya, esto se paraliza gracias a eso. Eso es lo que queremos nosotros los atletas. El deporte une; une corazones, une culturas. Yo exhorto y motivo a todo el mundo a que lo intente. Es no tenerle miedo”.


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