En 1989 fue el primer jinete en sobrepasar las 300 en una campaña. (horizontal-x3)
En 1989, García (con uniforme) fue el primer jinete en sobrepasar las 300 victorias en una campaña. (Suministrada)

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Julio García es el típico ejemplo del individuo superdotado en una faceta de su vida al que, sin mucho esfuerzo, todo le sale bien, pero que con mayor determinación hubiera conseguido mucho más.

Y eso que, a sus 54 años, García, un prodigioso jinete que fue el referente de su profesión desde que debutó en el hipismo puertorriqueño a principios de la década de 1980, aún se mantiene activo con las bridas en la hípica estadounidense, aunque dijo estar próximo al retiro.

Muestra de su condición de “genio montando caballos”, como le llama el agente local, Mario “Tico” García, es que salió de la Escuela Vocacional Hípica en apenas un año, cuando lo normal es completar el curso en dos.

Ganador de dos Clásicos del Caribe sobre Vuelve Candy B en 1991 y sobre El Gran Nano en 1994, este maestro de las bridas estableció en su debut en 1983 el que para entonces era un récord tanto para aprendices como para jinetes de primera categoría, con 193 triunfos en una temporada. Luego en 1989 tuvo 321, convirtiéndose en el primero en sobrepasar los 300.

Eventualmente comenzaría a probar suerte en el hipismo de Estados Unidos a la vez que se mantenía activo en la Isla. Algunos entendidos piensan que con mayor dedicación, estaría hoy día millonario y a la par de John Velázquez, posiblemente también en el Salón de la Fama del hipismo estadounidense.

García no tiene problemas en reconocer lo anterior, pero no se lamenta y dice estar feliz con su vida actual en el estado de Kentucky.

Julio García, aquí tras una monta en 1998, estableció en 1983 una marca de victorias para ese época con 193. (Suministrada)

De sus inicios en Puerto Rico y sus campañas montando en y fuera del País, conversó con El Nuevo Día desde su hogar en la ciudad de Keeneland.

¿A qué te dedicas actualmente?

Sigo siendo jockey. Estoy bajo contrato con un entrenador que se llama Wesley Ward, que es uno de los mejores entrenadores de caballos dosañeros y tresañeros. Soy como su mano derecha y cada vez que estoy con él, ganamos la estadística de Keeneland. Pero este es mi último año… me voy a retirar. Aunque me voy a quedar trabajando con él. Yo vivo acá en Kentucky, aunque de aquí vamos (a montar) a todos lados. Pero yo lo cojo suave. Hay veces que me ofrecen carreras importantes de $100 y $200 mil y no las cojo. Y llamo a Junior Cordero para que hable con John Velázquez (y él coja las montas).

Fuiste el primero en ganar 300 o más carreras en la Isl en una temporada. ¿Cuánto significa que aun lejos de Puerto Rico, tu nombre siga escrito en la historia del hipismo nacional?

Siempre he dicho que uno debe reinar en la tierra de uno. Eso significa mucho. No tengo explicación. Me siento orgulloso de ser rey en el país de uno. Me siento agradecido del don que Dios me dio.

Has dicho en el pasado que no te gustan los caballos... Si es así, ¿cómo es que has durado tanto tiempo en esto?

Me metí al hipismo cuando estaba estudiando Administración de Empresas. Una mañana como a las 4:00 de la madrugada mi papá estaba haciendo café. Yo tenía examen y no sabía nada. Me iba a colgar. Un vecino fue a buscar café a casa y me dijo, ‘Vamos para el hipódromo, tú para lo que sirves es para jockey’. Yo le dije, no le digas a pai ni a mami. Así empecé yendo todos los días. No sabía que Dios me había dado ese don. Mi mamá no lo supo hasta que un caballo me pateó y me partió la quijada.

¿Cómo fue tu primera experiencia en el hipódromo al salir de la Escuela Vocacional Hípica?

Llegué noveno, porque me enfoqué en la acción que iban haciendo los caballos de al frente. Imagínate que cuando llegué a casa dije, ‘Esto no es para mí’. Y mi papá me dijo, ‘¿Cómo no vas a seguir si te acabas de graduar?’ Seguí montando y gané comoquiera 193 carreras ese año de aprendiz.

Hay quienes dicen que tenías el potencial de ser lo que hoy día es un John Velázquez que ya está en el Salón de la Fama. ¿Qué pasó con tu carrera?

Era muy irresponsable, en cuestión de estarme quieto en un solo sitio. No sabía quién en verdad yo era. Soy una persona sana, nunca fumaba ni usé nada de drogas. Pero no era una persona hábil para esas cosas (planificar). Pero gracias a Dios estoy bien.

¿Te arrepientes de algo?

Me arrepiento de muchas cosas. Estaría en el Salón de la Fama si no hubiera estado saltando de un lado a otro. Pero prefiero ser rey en mi país.

Después de ganar el Kentucky Derby a principios de este mes, John Velázquez te mencionó en una entrevista como una de sus inspiraciones. ¿Cómo te hace sentir ese reconocimiento de alguien así?

Pues me siento halagado, porque creo que él empezó viendo mis carreras. Qué bueno que me haya mencionado. Para mí es el mejor jockey puertorriqueño activo ahora mismo. No hay duda de eso.

Por lo visto te sientes feliz, más allá de pensar en lo que pudiste haber logrado.

Exacto. Hasta el día de hoy me siento bien porque sigo ayudando a muchachos jóvenes que entran aquí al hipismo americano. Y cuando voy a los sitios, son locos con retratarse conmigo. Incluso algunos que han llegado (a Estados Unidos) me llaman y hablo con mi patrón para que le de trabajo a algunos.


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