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24 de febrero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

De rapero a jefe

Ángel Crespo, el nuevo Jefe de Bomberos, se propone allegar más personal a la agencia y mejorar el área de adiestramiento

Por Yaritza Rivas / yrivas@elnuevodia.com

Lo primero que llama la atención de Ángel Crespo, el recién designado jefe del Cuerpo de Bomberos, es una hebilla en bronce que lleva en su correa y sus zapatos en charol bien pulidos. La hebilla tiene forma de cruz de malta y tiene grabada un hidrante y una escalera, símbolos de los bomberos.

Crespo confiesa más adelante que siempre estuvo claro: “Quería ser bombero y estrella de rock & roll”. Quizá por eso cantar rap se le dio tan natural cuando, al ofrecer un taller para prevenir incendios en una escuela en Santurce, le dio con rapear para capturar la atención de los estudiantes que ya estaban, según él, a punto de abuchearlo porque en su lugar esperaban al perro Sparky, un dálmata que es uno de los personajes del Cuerpo de Bomberos.

Esta experiencia fue aplaudida por la escuela en Santurce y sus supervisores lo alentaron a que usara su creatividad para seguir dando las charlas. Así fue que impartió miles de conferencias sobre prevención de incendios por las escuelas. Esto le mereció el premio Manuel A. Pérez en el 2005, por llevar a cero la incidencia en muertes de niños por fuego.

Con este modelo, viajó también a países de Latinoamérica hasta que asumió el nuevo cargo en enero pasado, cuando asegura que hizo un alto a una gira que tenía programada en México, Honduras, Perú, Colombia, Venezuela y República Dominicana.

Crespo llega con mucha energía a liderar los bomberos. Con 16 años de experiencia, tiene adiestramientos especializados en armas de destrucción masiva, nucleares y biológicas. Trabajó en Nueva York y, además, completó una maestría en Administración de Empresas mientras apagaba fuegos y rescataba gente como bombero.

Hoy, a sus 36 años, el jefe de bomberos designado tiene una energía contagiosa. Dice que se encuentra en su peso de boxeador –165 libras– y listo para sacar el mejor partido al cuerpo bomberil, modernizarlo, profesionalizarlo y hacerlo más eficiente.

Su trayectoria como bombero parece sacada de una película.

(Ríe).

Ha dicho que fue una maestra la que lo bautizó como bombero rapero, luego de que improvisara un taller de prevención de incendios al ritmo de rap en una escuela.

Los veranos mi papá me enviaba a la finca de mis abuelos en San Lorenzo. Ahí me enseñaron el amor por la música jíbara. Todos mis tíos son músicos. Y otros veranos iba a la calle 177 con Broadway, en Washington Heights. Ahí vivía mi abuela Flora. Así que en la niñez estudiaba en una escuela en inglés, mientras los veranos estaba con jíbaros agricultores y el otro verano llegaba a la urbe de Nueva York, en plena década de 1980. Me causó una impresión muy grande ver a los afroamericanos bailando breakdance y recitando las cosas con un ritmo. Esa memoria se me quedó y, al tener a los niños a punto de abuchearme en un charla escolar... (Empieza a hacer los sonidos con su boca y se ríe).

¿Entonces, ha hecho una pausa en esa faceta de músico?

Me siento orgulloso de haber creado un concepto que tiene 13 años, pero este es uno de los sacrificios de la posición. Hay que estar dispuesto a detener asuntos familiares y personales. Es muy duro.

Es oriundo de San Lorenzo, ¿fue allí donde salvó su primera vida?

Siempre quise ser bombero y estrella de rock & roll. A los siete años, mis padres me pusieron en clases de natación, porque cada vez que veía una piscina me lanzaba y tenían terror de que me ahogara. Aprendí a nadar casi al mismo tiempo que a caminar. Era bien inquieto. Así que en primer grado sabía nadar y técnicas de salvamento porque me las enseñaron. Entonces, salvé a un niño en un río en San Lorenzo. Cuando ocurre esto, me di cuenta de que quería dedicarme a salvar vidas. Así nació la vocación.

Además de bombero, ¿se considera educador?

Soy maestro innato. Estos días me emocioné porque un amigo personal de Raúl Gándara, quien fue jefe de Bomberos y escribió el libro Cuerpo de Bomberos hace siete décadas, me regaló una edición con carpeta dura. En la dedicatoria me escribió que Gándara le dio dos ediciones y que le dijo que la segunda se la obsequiara a quien él creía que pudiera sacarle provecho.

Un buen gesto.

Sí. Cuando Gándara fue jefe de Bomberos se dio cuenta de que no había libros de texto en español. Así que escribió unas guías en español y no se reservó los derechos de la obra, para que se reprodujera gratis a todos los bomberos que quisieran educarse en el mundo entero. En la introducción de su libro, establece que los bomberos tenemos que tener tres cualidades: moralidad, espíritu cívico y conocimiento. Sobre esta última, entiéndase que hay que estar dispuesto a educarse y conocer la ciencia del fuego.

¿Cuán complicado es conocer esta ciencia?

Es bastante complicado. El fuego tiene un comportamiento químico y se propaga mediante las leyes del calor que son ciencia física. El bombero que no cultive la ciencia del fuego jamás va a ser un buen bombero.

¿Qué fue lo primero que pensó cuando lo llamaron para liderar el cuerpo?

Lo esperaba porque el gobernador, siendo candidato, y yo conversamos sobre cómo veía un Cuerpo de Bomberos atemperándose a nuestros tiempos, qué iniciativas podían implementarse. Le dije que como bombero le podía decir que hacía tiempo estamos capacitados para liderar el cuerpo. Por años el jefe de bomberos venía de la Policía.

Le molestó que el exjefe de Bomberos, Pedro Vázquez, se empeñara en mantenerse en el cargo.

No me molestó; cada persona tiene derechos a aspirar a sus asuntos. Soy una persona de obediencia y disciplina. Cuando Vázquez levantó bandera para reclamar más tiempo, conversamos y le dije que lo mejor para el país era que hiciera disponible la posición para empezar a trabajar.

¿Esa situación le aguantó en su gestión?

Para nada. Hemos hecho labor preventiva dentro de la temporada de fuegos forestales. Hemos hecho líneas cortafuego para prevenirlos.

¿Qué consejos da para prevenir los fuegos forestales?

Hay varias maneras. La primera es que la ciudadanía no los provoque. Hay dos factores que provocan incendios forestales en Puerto Rico: el primero es un factor climatológico. En esta temporada el viento viene del norte y se desplaza hacia el sur con fuerza. Es un aire seco que provoca menos humedad en el ambiente. Al llover menos, la vegetación se seca y se convierte en un combustible vegetal. El segundo factor es el comportamiento humano, por gente que quema basura, gomas o animales muertos, que es un delito. A la que tengas una fuente de calor externa que toque yerba, se fue el fuego. Y gente que lo hace intencionalmente para capturar jueyes. Un análisis del Servicio Forestal dice que nueve de cada diez incendios son provocados por el comportamiento humano.

Participó como parte de un “task force” que diseña programas educativos de prevención y seguridad en Estados Unidos.

El Fire Safety Control Panel del Centro de Control de Prevención de Accidentes de Estados Unidos. Comenzó en el 2009. Estaban haciendo un estudio de jurisdicciones para buscar cómo estos países podían crear programas educativos. Cuando vinieron aquí, vieron el impacto del bombero rapero y me invitaron. Fue un honor de nueve personas estar en el task force. Éramos tres bomberos. Soy el único hispano. El resto son sicólogos y sociólogos.

Su concepto del bombero rapero le ha dado la vuelta al mundo.

Tengo más seguidores en Chile que en Puerto Rico. Es increíble. Tengo gente siguiéndome en Rumania. Un bombero de allá me escribió y, cuando pude traducir su carta, supe que me decía que le encantaba mi música, que aunque no hablaba castellano el vídeo era tan ilustrativo que él lo estaba tocando y se lo enseñaba a niños en Rumania. El orgullo que tengo no es que lo toquen en Rumania, si no que es bomba puertorriqueña (dijo en referencia al vídeo El detector de humo).

Ser bombero es un oficio arriesgado. ¿Su familia se preocupa?

Mi familia está preparada. Mi esposa conoce bien mi trabajo y me apoya. A veces estoy tres o cuatro días fuera de mi casa. Cuando Capeco, luego de unas 20 horas de labor, fui a dormir a casa. Cuando iba a regresar, mi hija Aniella dio su primer paso. Se me hizo un taco y empecé a llorar, por tener que dejar a mi hija para regresar a ese infierno.

¿Esa ha sido una de las escenas más arriesgadas que le ha tocado vivir como bombero?

Sí. La temperatura que irradiaba era de más de 2,500 grados Fahrenheit. Dirigí una escuadra de once hombres para ocupar un pistero. Quería incautarlo para evitar que estallara un tanque. Uno va caminando a hacer el trabajo y se acabó. Al otro día volví y caminamos dentro del fuego y cerramos cinco válvulas de jet fuel para apagar un área. Cuando hicimos eso, sonamos las sirenas de los camiones y se formó una algarabía porque fue el primer gran golpe que le dimos al fuego. Luego, se siguió trabajando dos días más.

¿Se considera un héroe?

La gente nos considera héroes. Pero aprendí que esto no es un trabajo de héroes, sino que es un trabajo en equipo. Es imposible apagar un fuego solo.

¿Hacen falta bomberos? ¿De cuánto es la plantilla?

En la Isla hay 1,900 bomberos. Pero hay 198 plazas disponibles. Una de mis proyecciones es allegar bomberos al sistema.

Me dice que fue trabajando en Nueva York que se ha inspirado en modelos que le gustaría traer a la Isla.

Trabajé tres años para el Cuerpo de Bomberos en Nueva York. Allí produje una película que se llama Fire Safety New York City e hice mi música en inglés para el departamento. Allá tienen una proactivdad increíble. He tomado muchas ideas del tiempo que pasé con ellos; entre ellas, mejorar el área de adiestramiento. Quiero que el jefe de Bomberos vaya a las emergencias. Y si vemos que una estación de bomberos cometió algún error en la operación, llevarlos a adiestramiento para corregirlo. Otra buena idea es que los bomberos que están por el Fondo de Seguro del Estado se pueden usar para dar charlas en las escuelas, con el debido adiestramiento, por supuesto.

Escuché a un sociólogo decir que el modelo de los bomberos es efectivo y debería ser un ejemplo de prevención para bregar con asuntos sociales.

El sistema de los bomberos viene de atender crisis. El bombero es un código de vivir; es una forma de trabajar y ver la vida. Somos una organización universal: tan pronto vemos la cruz maltesa sabemos que es un bombero. Tenemos que trabajar de manera estratégica y táctica. Buscamos algo que puede ser demasiado complicado y lo resolvemos de manera simple. Cuando atendemos un evento, no hay espacio para el cuestionamiento. Luego reflexionamos sobre lo que ocurrió. El fuego es necesario, pero si se descuida puede ser peligroso. Fuera de control es un enemigo.

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