Los testigos principales no acudieron al tribunal. La perrita fue adoptada hoy mismo
Por Cynthia López Cabán/cynthia.lopez@gfrmedia.com
Caguas– La perrita que recibió una descarga eléctrica de una pistola “taser” encontró un nuevo hogar, mientras que el guardia de seguridad Nelson Fernández Blasco, acusado de atacar al animal con el arma, salió por la puerta ancha del Tribunal de Caguas luego que el caso en su contra se desestimó por ausencia de testigos.
El agente Víctor Malavé de la Guardia Municipal de Caguas indicó que una pareja de Las Piedras adoptó a la perrita minutos antes de que el juez Carlos Candelario desestimara el caso porque los testigos principales Saúl Olmeda y Jacinta Olmeda, quienes presenciaron la supuesta agresión al can, se encuentran en Estados Unidos.
Contra el guardia de seguridad pesaba un cargo de maltrato de animales.
A su salida de la sala 301, Fernández Blasco, quien se desempeña como guardia seguridad en el centro Comercial Plaza Gautier Benítez en Caguas, no realizó comentarios a la prensa, pero su abogada Ivette Aponte Nogueras insistió en la inocencia de su cliente a quien describió como un “pet lover” (amante de los animales) que tiene varias mascotas en su casa.
“Todo eso es falso”, apuntó la abogada, quien insistió que durante la vista para encontrar causa para su arresto no se mostró que el hombre causó daño severo a la perrita.
Sin embargo, el agente Malavé indicó que un veterinario que evaluó al animal determinó que la perra sufrió trauma nervioso.
Mientras, Elizabeth Hernández, otra testigo que estuvo presente en sala 301, aseguró que Fernández Blasco irrumpió en la oficina del seguro médico Mi Salud en el centro comercial Plaza Gautier Benítez con la pistola “taser” en la mano persiguiendo al nervioso can.
“La perrita estaba tratando de escabullirse”, narró la mujer.
“Yo le dije que no lo hiciera, pero él prosiguió (detrás de la perra)”, agregó.
Aunque Hernández no presenció el momento en que Fernández Blanco presuntamente descargó su arma contra la perra, aseguró que la asustada sata defecó y se orinó en el piso de la oficina mientras huía del individuo.
“Cuando vio que el público se volcó en su contra, se fue de la oficina”, señaló.
Hernández también reveló que la familia Olmeda se encuentra en el estado de Connecticut procurando ayuda médica para un hijo.