08-Ene-2008
Las lágrimas de Hillary
Hoy en New Hampshire, Hillary Clinton podrá probar si las lagrimas de última hora que brotaron de sus ojos ayer y su declaración de que esta primaria “es algo muy personal” para ella logrará o no parar la ola de Barack Obama que amenaza con otra victoria en ese estado.
Lo cierto es que Obama se sigue beneficiando -por estrategia o por omisión- de un mensaje tan vacío como lo es de motivador… "Me preguntan: ¿cuándo dejará usted de darle falsas esperanzas a nuestro país? ¿Falsas esperanzas? No hay tal cosa". Y con eso Obama despachó la crítica.
Es muy posible que Obama le esté diciendo al público lo que quiere oír, mientras que Clinton le dice lo que tiene que oír. Obama es todo sentimiento, Clinton es todo razón. Si Obama es el corazón del Partido Demócrata, Clinton es su intelecto. Y ahí radica fundamentalmente el porqué Clinton se encuentra perdiendo contra Obama.
Los estrategas de Obama y el mismo candidato han sido expertos en apelar al sentimiento de los votantes, sin tener la presión de ir más allá. Aún es muy prematuro para ello. Los detalles del cambio -esperemos- vendrán más tarde. La razón -desafortunadamente- no mueve las masas, pero lo emoción sí.
El campo de Clinton, tan obsesionado en demostrar el calibre presidencial de su candidata, echó a un lado el lado emocional de la campaña y se enfocó en que la hoy senadora tiene las ideas correctas y la experiencia necesaria para el cambio. Ese es quizás un mensaje que debió aparecer más tarde en la campaña, quizás hacia el “Supermartes”, cuando un campo más amplio de electores estaría midiendo a los candidatos más por sus ideas que por su proyección.
Por ahora, la ola es de Obama y la está corriendo bien. Pero Obama sabe que cada ola muere y hay que montarse en otra. Y esa será la del martes 5 de febrero y es muy posible que esa marejada esté más en sintonía con Clinton, si Obama no pasa un poco más del campo de la emoción al campo de la razón.