28-Ene-2008
Y ya van tres...pero
Por Osman Pérez Méndez y Marcos Pérez Ramírez
Tras los triunfos ante Bermuda, la Selección acaba de lograr un glorioso empate ante Trinidad y Tobago.
Ahora sí que se probó. Que se callen los críticos, que se arrepientan los que no confiaron, que sufran los que no quieren fútbol. Puerto Rico le jugó de tú a tú a un equipo mundialista y para quienes no lo vieron en vivo, les aseguro que tuvieron a los “socca warriors” contra las cuerdas.
Las dudas se desvanecieron desde el inicio del primer tiempo cuando un ordenado equipo de Puerto Rico puso control en todas las líneas, ante unos trinitenses que lucían confundidos, quizás confiados en que no se encontrarían con semejante fútbol.
Pagaron caro su exceso de confianza porque Puerto Rico anotó primero, y también puso el 2-0 antes que acabara la primera mitad, ante el delirante corillo de fieles que se dio cita en el Loubriel. La verdad es que parecía imposible, era una rebelión total, el orden establecido estaba al revés, con un Puerto Rico manejando cómodo el juego, ante un Trinidad y Tobago que se veía forzado a presionar.
Estoy seguro que cualquiera que hubiera llamado a alguien y le hubiera dicho, está 2-0, habrían asumido de inmediato que era a favor de los visitantes. Pues ahora tendrá que bajar el nivel de incredulidad, porque el nuevo equipo boricua, el “Huracán Azul”, esta al nivel suficientemente bueno como para darle candela a un mundialista.
Y que quede bien claro algo, es cierto que el equipo tiene una cifra alta de nacionalizados, pero allí había boricuas y de sus piernas salieron muchas de las mejores jugadas. Fue fútbol de aquí lo que se vio... fútbol boricua con toque internacional.
En el primer gol, Graham aprovechó su estatura para cabecear un balón hacia el área grande rival, que Kupono leyó en todo momento para ganarle la espalda a su marcador y definir con autoridad. El segundo fue de Megaloudis, que no desaprovechó un balón que le quedó cerca en medio de una confusión en la defensiva trinitense tras un tiro libre de Villegas.
Hacía el final del primer tiempo T&T presionó más y descubrió una “grieta” en la defensa boricua y causó algo de peligro. Marco Vélez pareció molestarse y hasta perdió un poco la concentración, pero se recompuso como saben hacerlo los buenos jugadores y de ahí en adelante nos regaló su acostumbrada buena defensa. La dupla de centrales de Vélez y Graham trabajó bien y sin permitir muchas libertades. Saunders hizo par de buenas salvadas para que nos fuéramos con el 2-0 y la sonrisa de oreja a oreja al descanso.
Y Cabrero, el chamaquito del turbo en las piernas, el “Turboricua”, ese dio dolores de cabeza desde el principio. Que buena noticia saber que hay un mediocampista con tanta habilidad y tantos años por delante para servir a la Selección.
Para la segunda parte T&T salió con todo su arsenal de trucos para forzar un mejor resultado. Puerto Rico, salió con un cambio táctico defensivo, que, a mi juicio, es parte de los que el General Clarke dice que tienen que seguir ajustando, sobretodo a la hora de retrasar y adelantar la línea para poder dejar a los delanteros rivales en “fuera de juego”. Esa táctica, todavía la tendrán que ajustar.
T&T presionó hasta lograr con más suerte que fútbol, su primer gol. La defensa boricua hizo una mano en el área y el árbitro pitó el penal. Pero la jugada del empate sí que el señor árbitro se la comió. Apúntele algo así como 30 por ciento del crédito por ese gol. Todavía me pregunto cómo rayos fue decretó ese tiro de esquina. Y como sucede muchas veces, tras el “regalito” vino la jugada donde en medio de un tumulto en el área la defensa nuestra nunca pudo tocar el balón.
Pero Puerto Rico nunca estuvo con mentalidad de perdedor, o de equipo inferior. Nada de eso. Fuero otra vez a la carga y poco faltó para que anotaran más. Villegas probó con un cañonazo que apenas se fue desviado. Y hubo más tiros y otro cabezazo que también pusieron a T&T a sufrir. Pero el tiempo no dio para más.
Comoquiera ese 2-2 es un tremendo resultado, que más que a empate sabe a victoria. Tiro de Esquina felicita a la Selección por este importante logro. Ya la selección de República Dominicana debe estar pensando en qué ajustes hacer, porque definitivamente no lo va a tener fácil en la eliminatoria. Y por lo que vimos ante T&T que se preparen los vecinos y que se prepare también Honduras, el “Huracán Azul” se desató en el Caribe y está dispuesto a azotar a quién sea.
Pero...
Por Marcos Pérez Ramírez
Comparto, al igual que el colega Osman, la dicha de que nuestra Selección Nacional le hizo un buen partido a Trinidad. Celebro, de igual forma, que el fútbol boricua esté de nuevo en vitrina, generando interés entre los directivos de la Federación y la fanaticada, para que este deporte, por fin, se abra pasos y tome el sitial que ya tiene: es la disciplina deportiva de mayor crecimiento en el País. Aquellos que niegen esto, tan obvio y evidente, o son ignorantes, o tienen mala leche para con el balompié.
Mas este “Pero” que escribo como coletilla a la reseña de Osman es un consejo cordial que le lanzo a los colegas de la Federación. Sí, aplausos. Sí hay que ponerlos a jugar de tú a tú con los mejores. Y sí, hay que hacerlo más a menudo. Sin embargo quedo con una espina en el zapato: los jugadores extranjeros.
No me vengan con vainas, xenofóbico no soy. Entiendo -y más en el fútbol- que vivimos (bendito, decir esto ya es clisé) en la cacareada era de la globalización y que la nacionalización esta en boga entre otras selecciones, pero no puede dejar de incomodarme ese hecho, además otras selecciones nacionalizan jugadores cuando es necesario. Una excusa podría ser que los jugadores locales tal vez no estén al nivel de bregar con trabucos de la región como los trinitenses o los cubanos. Sí, Cuba juega fútbol y excelente, si usted no vio el susto que le dieron a México en la Copa de Oro, sorry!
Decía que tal vez los nuestros no están al nivel de enfrentar a los caballos, pero si esos extranjeros no son sustituidos sistemáticamente, con un plan ordenado y concertado, completo y con metas establecidas (metas reales, no quimeras y fantasías de vaqueros) entonces los jugadores nuestros nunca estarán al nivel de juego mundial. Nuestro País seguirá en el sótano del fútbol mundial y seremos parte del grupo de la verguenza.
Hay que salir de ahí y para salir del grupo de la verguenza no hay más que poner todos los huevos de oro en las categorías menores y los clubes locales. Que los extranjeros ayudan a subir el nivel de juego, obvio. Para muestra: el voleibol profesional boricua. Pero ahora el voley está en el nivel que nos llena de orgullo porque mentes ordenadas y cabales se propusieron metas, no fantasías.
Oíganme, no crean que vengo con el issue de que es diabólico hacer negocios con el fútbol. Claro que esto es un negocio y si hacemos chavos, bien. Pero no se logra nada con fantasías. Para hacer buen fútbol y generar ganancias hay que poner las cabezas pensantes en su sitio a trabajar por el bien del fútbol. Lo que digo no es formula mágica: esto ya se ha probado en otras disciplinas, el sostenimiento de las categorías menores es vital para el crecimiento. Otro ejemplo: la selección femenina de fútbol. Todas desarrolladas aquí, boricuas o no, pero orgullo de sus clubes o escuelas. Y nuestras jóvenes, súper duracas. A ver si alguien haya alguna Printz, Formiga o Lilly en el roster, no, son de nuestro fútbol.
Mantener una Selección con casi la mitad de su cuadro repleto de extranjeros da la impresión de que se armó un onceno para vender camisetas, no para jugar fútbol. Otro asunto, Clarke es el dirigente. Nada contra él. Al contrario, es excelente mentor y metió a los Islanders hasta las semis el pasado año. Pero él dirige a un equipo profesional cuyo calendario ligero no se rige en sintonía con la FIFA. De otra parte, no da una buena impresión que él cope ambos puestos: la dirección de un equipo profesional local y la Selección. Aquí puede haber un conflicto que no le conviene a la Federación, quien no sólo tiene que ser pulcra sino aparentarlo.
Lanzo estas sugerencias con mucha humildad y en buena lid pues deseo que este deporte llegue a su máximo sitial en nuestro País. El fútbol boricua debe trascender la nacionalización de extranjeros. Soñemos con ese día en el que los narradores internacionales alabarán a nuestros jugadores en Europa. El talento en ciernes está por ahí y jugando duro. Falta que soñemos, pero con la cabeza en nuestro sitio, no en el quiosco de vender camisetas de la Selección.