17-Mar-2008
El plan de Hillary
Hillary Clinton, buscando acercarse a los demócratas de la Isla, quizá particularmente a los sectores populares que la miran con suspicacia, ha presentado un plan presidencial sobre Puerto Rico.
En términos del status, el plan de Clinton es tan general como suelen ser los de un aspirante a la Casa Blanca, aunque tiene un acento pretencioso.
Su campaña anunció – no se le atribuyen citas o expresiones directas a ella-, que Clinton facilitará que la indefinición política de Puerto Rico, que tras la invasión estadounidense de 1898 ha estado sobre el tapete por 110 años, se solucione el próximo cuatrienio. ¿En cuatro años?
Muchos pensarán que apuesta a un milagro. Tan duro ha resultado convencer al Gobierno federal – sobre todo al Congreso -, de que es tiempo de buscar una solución permanente al debate del status, como en las últimas decadas conseguir consensos en Puerto Rico.
Clinton dice que buscará trabajar hacia una solución de status con el Congreso y los defensores del actual status, la estadidad, la independencia y la libre asociación.
La senadora demócrata, sin embargo, respaldó en 2006 el proyecto de ley del republicano Mel Martínez a favor de un referéndum "territorio sí o no", la primera recomendación del informe de diciembre de 2005 del grupo interagencial de la Casa Blanca, que propuso encaminar a Puerto Rico hacia la estadidad o la independencia. Su apoyo a esa legislación es una de la razones que le ha creado problemas de acceso a las estructuras del PPD.
En esta sesión legislativa, ya como aspirante a la Casa Blanca, Clinton no ha suscrito la medida del senador demócrata Ken Salazar que sugiere un referéndum entre el actual status, la estadidad, la independencia y la libre asociación.
El plan Clinton no hace compromisos específicos sobre un mecanismo procesal para lidiar con el status político de la Isla, uno de los temas que causan divisiones en Puerto Rico. El PNP favorece un plebiscito federal y el PPD una Asamblea Constitucional de Status. El Partido Independentista ha estado dispuesto a ambos procesos, pero le teme a que el PPD impulse una asamblea constitucional que permita continuar con el actual status.
El gobernador Aníbal Acevedo Vilá, sin embargo, interpretó el plan de Clinton como un reconocimiento "a la validez del Estado Libre Asociado".
Pero, dijo que el reconocimiento que hace Barack Obama de la identidad propia de los puertorriqueños, su rechazo explícito a hallazgos de los informes del grupo interagencial de la Casa Blanca y su apertura hacia la Asamblea Constitucional de Status lo distinguen de su oponente. "Me reafirmo en mi respaldo al senador Obama", indicó el Gobernador.
Clinton, no obstante, es muy específica y se compromete a otorgarle a la Isla un acceso sin precedentes a programas federales de salud.
Para facilitar la vinculación de Puerto Rico con su plan de salud universal, Clinton cree, de acuerdo a asesores, en proveer pagos directos al Gobierno de Puerto Rico – una cantidad en bloque a distribuirse por las autoridades de la Isla como se haría ahora con el reembolso contributivo federal-, que permitan bajar los costos de los seguros médicos y otorgarle subsidios a 150,000 pequeños negocios.
Al proponer otorgarle un acceso prácticamente igual que los estados a los programas de salud, Clinton propuso eliminar los límites a los que se enfrenta actualmente Puerto Rico en el acceso a los programas de Medicaid y Medicare.
Para algunos demócratas populares, el plan de Hillary Clinton sobre Puerto Rico tiene que ser aprovechado por el PPD. "Hace inconsecuente la estadidad para Puerto Rico", dijo el representante Jorge Colberg, al convertirse oficialmente en uno de los pocos políticos del PPD que se ha vinculado a la campaña de Clinton, quien le telefoneó el domingo para asegurarle que va a ser neutral en el tema del status político de la Isla.
A su juicio de Colberg, la dirección del PPD debe darle espacio en las estructuras del partido a comités a favor de Clinton y Obama, sin comprometerse exclusivamente con la precandidatura del senador.
"Es una gran oportunidad para el PPD, que va a movilizar a la mayoría de los electores de las primarias del 1 de junio", dijo Colberg, quien ve una oportunidad para los populares influenciar a Clinton.
Con el comité de Clinton ya estaba comprometido el pasado candidato del PPD a comisionado residente en Washington, Roberto Prats, presidente del Partido Demócrata de Estados Unidos en Puerto Rico y quien coordina, junto al presidente del Senado, el estadista Kenneth McClintock, la campaña de la senadora por Nueva York en la Isla.
En momentos en que su comité emitía su declaración sobre Puerto Rico, Clinton estaba realmente dedicada a reafirmar, incluso con un mensaje que ofreció en Washington D.C., su compromiso de iniciar en 2009 la salida de Irak de las tropas estadounidenses.
Pero, Clinton ha indicado que tiene en la mira los 58 delegados de la Isla que tendrán participación en el proceso de selección del candidato demócrata a la presidencia que aún no están comprometidos – 56 de ellos se asignarán de acuerdo al resultado de las primarias presidenciales de Puerto Rico del 1 de junio-, con ningún precandidato. Hay cinco superdelegados ya comprometidos, tres con Clinton y dos con Obama, mientras se mantienen neutrales dos superdelegados - Luissette Cabañas y Eliseo Roques.
Clinton va por detrás de Obama en la captura de los delegados que seleccionarán el demócrata que intentará reemplazar a George W. Bush en la Casa Blanca. Y no debe olvidarse que la próxima parada de las primarias será el 22 de abril en Pensilvania, donde los boricuas constituyen la mayoría del electorado hispano.