Pablo A. Jiménez
20-Abr-2008

Amistades con privilegios

La película “The Man who loved women” es la versión hollywoodense de una comedia francesa dirigida por François Truffaut. Su protagonista es Burt Reynolds, quien interpreta a un escultor con dos características interesantes. Por un lado, las mujeres lo encuentran irresistible, tanto por su físico como por su tristeza larga. Por otro lado, él encuentra irresistibles a todas las mujeres que encuentra a su paso.

Esta unión del hambre y las ganas de comer convierten al protagonista en un Don Juan, incapaz de ser fiel a mujer alguna, que tiene relaciones en serie de manera desordenada. Una noche, cuando el hombre se aprestaba a pasarla bien con su conquista más reciente, toca a la puerta otra de sus amigas con privilegios. Las mujeres se enfrentan y se disputan momentáneamente los afectos del caballero, pero al final deciden compartirlo por esa noche. En la cama, mientras recibe las caricias de ambas mujeres, el protagonista se dice a sí mismo: “Cuando un hombre tiene dos mujeres, es medio hombre para cada mujer”.

No he encontrado otra estampa que hable con más claridad del gran peligro que presenta la promiscuidad. La promiscuidad puede fragmentar la personalidad. Cuando una persona tiene relaciones sexuales de manera irresponsable, no sólo se expone a consecuencias negativas en el plano físico, sino también en el plano emocional.

La sexualidad es uno de los elementos que moldea la personalidad y que determina la identidad del ser humano. Las relaciones sexuales forjan lazos emocionales. El sexo casual no existe. El sexo no es una mera actividad física que se pueda practicar como un deporte. La actividad sexual siempre afecta nuestra autoestima y nuestra imagen propia. Ese impacto puede ser positivo o negativo.

Confieso que he visto pocas cosas más destructivas que la infidelidad. Ya sea en su modalidad emocional o en su expresión física, la infidelidad afecta negativamente tanto a las personas involucradas en el engaño como a las parejas que dejan atrás.

Yo no le voy a decir cómo o con quién tener relaciones sexuales. Esa es una decisión muy privada que cada ser humano debe tomar. Empero, creo que todos los seres humanos debemos manejar responsablemente la sexualidad, que entiendo es un don dado por Dios para el bienestar de la humanidad.

¿Cuál es su opinión sobre este tema? Le invito a comentar este blog y a hacer un frente amplio para hablar sobre valores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discipulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.

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