06-May-2008
Dios sueña con nosotros (1)
Desde el mismo principio de la humanidad, vemos en la Biblia ejemplos de cómo Dios tiene sueños y metas con nosotros. A Adán y Eva Dios los creó, y su sueño para con ellos y toda la descendencia que vendría después, es que señorearan sobre la tierra, que administrasen todo aquello que les daba.
Miren lo que dice Génesis 2:15: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén para que lo labrara y lo guardase”.
Si uno toma este ejemplo y mira lo que ocurrió después cuando el hombre, Adán, desobedeció al Padre, veremos entonces cuáles son las consecuencias en nosotros cuando no cumplimos o trabajamos para alcanzar ese sueño de Dios para con nosotros. Ese sueño se perderá y en adelante tendremos que pagar las consecuencias.
El ejemplo está en Génesis 3:17, en la última parte del versículo, donde dice, “maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida".
Pero nosotros no queremos eso, ¿verdad? Génesis 28:10 nos habla del sueño que tuvo Jacob, y en el final del verso 13, Dios le habla en el sueño a Jacob y le dice, “en la tierra que estás acostado te la daré a ti y a tu descendecia”.
Algo que me dijo el Señor es que cuando el hombre tiene un sueño que verdaderamente está en la voluntad de Dios, lo que está pasando en realidad, es que ese sueño es un sueño de Dios más que del hombre mismo. Y aquí ahora no me estoy refiriendo al sueño que tenemos cuando nos quedamos dormidos, aunque en ocasiones Dios nos va a hablar por medio de un sueño, como lo hizo con Jacob cuando se quedó dormido.
Me refiero ahora a los sueños en sentido figurado. A esas cosas que en nuestro corazón quisiéramos lograr. Este mensaje aplica a todo el mundo, porque aún las personas que no le sirven a Dios, también tienen sueños, como irse a viajar por el mundo, comprarse una mansión, etc, etc.
En fin, una serie de cosas que a la larga son huecas y en nada hacen feliz al ser humano. La felicidad que producen estas cosas materiales es pasajera por más que insistan en negarlo algunas personas.
En cambio, los sueños de Dios producen vida en nosotros. Y siento que cuando Dios pone ese sueño en el corazón y la mente de sus hijos, es porque en realidad Dios tiene planes con nosotros.
Es irónico que en un diccionario de sinónimos y antónimos que estuve leyendo, la palabra REALIDAD aparezca como lo opuesto a la palabra SUEÑO. Y digo que es irónico porque después de todo, los más grandes inventos de la historia, han sido producto de la curiosidad, de la imaginación, de la inteligencia que Dios nos ha dado, y de el sueño de las personas, que se atrevieron a soñar en grande y a actuar.
Vemos en la historia, y más importante aún, en la historia de los hombres de la Biblia, que cuando caminaron por el sendero que Dios les trazó, cuando se esforzaron por cumplir los sueños que Dios les dio, esos sueños se convirtieron en una realidad.
La semana pasada, un muchacho joven que se gradúa en mayo de escuela superior y ha jugado béisbol desde que tenía 3 años y medio o cuatro, dijo que él no ve la idea de llegar algún día a Grandes Ligas como sueño, sino como una meta.
Le pregunté por qué y me dijo que si fuera un sueño uno se queda sin hacer nada pero si lo ve como una meta va a trabajar fuerte por eso hasta lograrlo. El me decía, 'es fajarse hasta dar el máximo y alcanzar la meta'.
Quizás no está correcto del todo, porque uno necesita soñar primero para que ese sueño se convierta en la inspiración o el motor que nos mueva. Pero tiene mucha razón cuando dice que por una meta uno debe trabajar hasta dar el máximo y conseguirla.
El Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia define los sueños como fantasías que se experimentan mientras uno está dormido. Pero yo creo que es mucho más cuando se trata de un sueño en el que Dios nos está hablando.
Ese mismo libro dice que los hebreos consideraban los sueños como medio de manifestación de la voluntad divina con respecto a los hombres y como predicción de hechos futuros, siendo así una vía de comunicación entre Dios y su pueblo. Dice también que los sueños, dentro del plan de la revelación divina, tienen el carácter de advertencias personales o de anuncios o sucesos.
En la Biblia hay varios ejemplos de esto. Y el diccionario bíblico Easton los cita, pero antes establece que Dios frecuentemente usa los sueños para comunicarle su voluntad al hombre. Y entre los ejemplos está el de Jacob que mencioné al principio, cuando los sabios o los reyes de oriente que fueron a ver el nacimiento del Mesías, Jesús, fueron avisados en sueños, de que no volviesen ante Herodes y fueran por otro camino, o como en Mateo 1:20, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo, "no temas recibir a María tu mujer, porque lo que es engendrado, del Espíritu Santo es.
En la próxima ocasión les hablaré de la duda, y cómo, si dejamos que se apodere de nuestra mente, echará a perder nuestros planes, metas y sobre todo, los sueños de Dios con nosotros.
