Iliana Fuentes - Ana Teresa Toro
21-May-2008

“Este país es un acueducto”

Por Ana Teresa Toro Ortiz

Escuché esa frase de la boca de un profesor cubano-canario cuando me entregaron el calendario académico del año de estudios aquí en Madrid. La cantidad de días libres por fiestas patrias, días de santos, declaraciones de cuanta cosa y hasta para el día del santo de tu facultad –según me cuenta Iliana que estudia en universidad española y tuvo un día libre por el santo de los periodistas- son fechas en las que no sólo no se trabaja sino que se aprovechan los días antes y después de la efeméride para o salir temprano del trabajo o simplemente no ir. A eso aquí le llaman irse de puente. Día libre viernes, nos vamos desde el jueves y cuidado si no desde el miércoles en la tarde. Todo esto con la mayor normalidad del mundo. Después de todo hay puente y es normal que absolutamente todo, salvo alguna tienda para turistas en el centro, esté cerrado como si viniese un huracán.

Y es que probablemente esa es una de las cosas que más le extraña al viajero que llega aquí acostumbrado al ritmo de trabajo desenfrenado de la cultura norteamericana. Para quienes es inconcebible perder una hora de trabajo por salir a la calle a andar alguna procesión. Y ni hablar de que los supermercados muchas veces abren después de las 9 o las 10, con calma, sin prisa y con la certeza de que de 2:30 a 5:30 mejor métete dentro de la cama o sal a pasear porque si tienes que hacer alguna compra sencillamente no habrá dónde. Claro nuevamente, con la salvedad de las cadenas multinacionales que, como dicen aquí "no creen en nada", que mantienen un horario ininterrumpido.

Nos costó acostumbrarnos a la idea de que la compra se hace los sábados temprano, que las tiendas del barrio cierran los sábados después de las 2 y no volverán a abrirse hasta el lunes quizás a las 11. Muchas veces llegamos con el carrito de la compra a la puerta del mercado a las 9:30 para enterarnos que a esa hora –la que se supone que sea la de apertura- apenas y empezaban a llegar los empleados quienes evidentemente, no tienen prisa.

Claro no todo es el paraíso, hay miles de negocios –sobre todo restaurantes o bares- que emplean a extranjeros indocumentados que deben trabajar turnos de 12 y 15 horas con apenas algunos 15 minutos para almorzar y cobrando lo mínimo o mucho menos de lo justo. Fenómeno que ocurre en toda tierra que recibe un flujo migratorio tan violento como pasa actualmente en España.

Sin embargo, no dejo de pensar que esta actitud más relajada con relación a los horarios en los que debe estar abierto un negocio, son una especie de espejo de una consciencia un tanto distinta respecto a cómo mirar la relación horas/dinero. Curioso. El otro día pasaba frente a la óptica del barrio y leo un cartel que decía: "Cerrado por defunción". Y me pareció lo más natural del mundo. ¿Quién luego de una pérdida es capaz de trabajar con los 5 sentidos? Esto quizás en una cultura distinta implicaría –en el peor de los casos- seguir trabajando con el recordatorio del lazo negro en la puerta. Que España es un país capitalista, de eso no hay duda; que se consumen tantos objetos innecesarios como en cualquier país capitalista eso está claro, nada más hay que pasearse un sábado por las tiendas de la Puerta del Sol; que hay montones de españoles y extranjeros residentes aquí que se levantan al amanecer a trabajar horas inacabables eso es una realidad; lo que sí me resulta distinta es la filosofía entre el dinero y la calidad de vida.

Es capitalismo, pero un capitalismo menos salvaje en el que los ciudadanos pueden moverse libremente por los medios de transporte que –en el caso de Madrid- están disponibles por unos 40 euros mensuales; en el que enfermarse no es sinónimo de hipotecar la casa y en el que no hay que empeñar una parte del cuerpo para comprar media libra de cebollas. Sutilezas que permiten que en medio del día una madre con todo y traje sastre juegue con su hijo en el parque y que un padre se quite la corbata para darle a una pelota un lunes a las 2 con su hijo en el colegio. Sutilezas en fin que recuerdan que un día libre en el que la gente se desplaza por todo el país con sus maletitas miniaturas puede que haga empleados más productivos que aquellos que viven el día en oficinas con diseño de palomares. Sí, es un acueducto y dicen que el agua que fluye es la que limpia.

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