03-Jun-2008
Objetivo patria
El pueblo puertorriqueño tiene maneras muy curiosas de mostrar su orgullo patrio. Los Boricuas derrochamos patriotismo en los eventos relacionados al arte y al deporte. Un patriotismo que, por lo regular, está ausente de las urnas electorales y del manejo de los problemas sociales.
A manera de ejemplo, presento la controversia desatada por la final del “reality show” titulado Objetivo Fama. Según tengo entendido, este es un programa desarrollado en Puerto Rico, que ha sido internacionalizado. Los niveles de audiencia que alcanza en Puerto Rico son muy altos, tantos que la Isla parece paralizarse durante la transmisión de las competencias.
Este año, dos de los cuatro finalistas eran puertorriqueños. La competencia la ganó una mujer de ascendencia mexicana, lo que desató una andanada de ataques contra el programa. Por varias semanas, era casi imposible ver un programa de televisión donde no se hiciera referencia a la competencia. Durante sus días finales, los periódicos más importantes del país le dedicaron mucha tinta al programa. Después de la final, las revistas y los periódicos reseñaron las controversias en detalle.
En resumen, yo encuentro sorprendente el nivel de interés generado por esta temporada de Objetivo Fama. Me sorprende tanta energía por una competencia de cantantes semi-profesionales en la televisión. Me sorprende el derroche de orgullo patrio en un evento cuyo resultado tiene tan poco que ver con el bienestar de los televidentes, en particular, y del pueblo puertorriqueño, en general.
¿Por qué no mostramos el mismo orgullo patrio en otras áreas de nuestra vida comunitaria? ¿Por qué los problemas sociales que afectan al país no nos provocan la misma indignación? ¿Por qué sabemos más de la vida de las celebridades que de las vidas de nuestros familiares?
Sería interesante si canalizáramos parte de la energía que invertimos en el faranduleo hacia el mejoramiento del país. Permítanme soñar por un momento. Soñar que miles de personas puertorriqueñas se reúnen en las plazas públicas del país para protestar contra la violencia doméstica, o para honrar líderes comunitarios que luchan en favor de la niñez. Me gustaría que la gente se indignara ante las injusticias sociales tanto como se indignan por la eliminación de su cantante favorito.
Yo sé que el pueblo puertorriqueño seguirá hipnotizado por las personas que se dedican a divertirlo. Empero, eso no cancela mi anhelo de verlo, algún día, despertar.
¿Cuál es su opinión sobre este tema? Le invito a comentar este blog y a hacer un frente amplio para hablar sobre valores.
El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.