17-Jun-2008
El o la número 2
No cesan las conjeturas sobre a quién finalmente Barack Obama seleccionará, en las próximas semanas, como su compañero (a) de papeleta electoral.
Los nombres más mencionados siguen siendo sus colegas senadores Hillary Clinton – por deferencia u obligación-; y Joseph Biden; el gobernador de Pensilvania, Ed Rendell; el gobernador de Ohio, Ted Strickland; y el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
Clinton, después de haberle dado una dura batalla a Obama en unas primarias tan históricas como reñidas, tiene que estar en cualquier listado de posibles alternativas, casi por obligación. Pero, no está claro si ambos senadores – y sobre todo sus equipos de trabajo-, podrán superar las diferencias de los pasados meses y hacer tándem cordialmente de aquí a noviembre.
A Biden siempre se le menciona por su larga experiencia en temas internacionales, como presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes. Biden, sin embargo , representa el estado de Delaware, que los demócratas tienen en el bolsillo en cada elección presidencial y que tiene tan pocos votos electorales (3 de un total de 538) que no necesariamente ayuda en términos numéricos a Obama.
Pese a que Biden ofrece experiencia internacional, hay analistas que siempre se preguntan si fuera de su región, un candidato a vicepresidente realmente tiene un impacto significativo en una elección en la que los electores se centran en el candidato a la presidencia, no en el número dos. Otros, sin embargo, indicaron en su momento que Richard Cheney, ahora tan impopular como el actual inquilino de la Casa Blanca, le otorgó alguna credibilidad en temas de seguridad nacional a George W. Bush previo a las elecciones de 2000. (Si hubiesen podido pronosticar el desorden de los últimos ocho años y la crisis de la invasión militar de Irak quizá hubiesen pensado diferente)
Los gobernadores Rendell, Strickland y Richardson, mientras, le brindan a Obama la posibilidad de ganar esos estados e influenciar la región cercana. Pensilvania, Ohio y Nuevo México son tres de los estados claves de las presidenciales de noviembre.
Ohio y Pensilvania, sobre todo, son estados que los demócratas pueden necesitar ganar si quieren recuperar la Casa Blanca. Richardson, por su pate, le brinda a Obama una figura importante del suroeste para ser más competitivo en contra de John McCain, quien representa en el Senado federal a Arizona.
Richardson, además, le otorga una cara hispana – la minoría más grande en Estados Unidos y un electorado que Clinton le acaparó -, a la candidatura de Obama, quien ya hizo historia al asegurarse los delegados suficientes para ser proclamado en agosto como primer afroamericano que es candidato oficial a la Casa Blanca por uno de los partidos principales.
Los que dudan si Richardson – con experiencia internacional y en seguridad nacional estadounidense, como ex embajador ante la ONU y ex secretario de Energía-realmente tendrá posibilidades de ser número dos, aluden a que quizá sea demasiado para algunos electores conservadores e independientes tener toda la boleta electoral encabezada por representantes de grupos minoritarios.
De todos modos, los pronósticos suelen fallar, pues, si se repite el pasado reciente, Obama – como McCain-, puede terminar seleccionando a una persona que nadie creía que estaba en el listado de posibles candidatos a la vicepresidencia.