Antolín Maldonado-Jaime Torres
18-Jun-2008

Integridad en todo tiempo

 Creo que cuando Dios pone en su Palabra a Job como un ejemplo de integridad, lo que nos está dejando saber es que ser íntegros para el Señor es mucho más que ser una persona honrada y honesta, que no roba o no hace nada indebido.

 El diccionario de la Real Academia Española define integridad o a la persona íntegra como aquella que es recta, proba (honrada) e intachable. Y por ejemplo, de esas tres definiciones o acepciones, si buscamos también en el diccionario la palabra honradez, dice que es integridad en el obrar.

 Si escogemos la palabra rectitud, todavía es más amplia la gama de definiciones que nos pueden hacer entender a su vez lo que es integridad. Por ejemplo, el mismo diccionario dice sobre la rectitud que es la cualidad de recto. Y entre paréntesis al lado de recto, aparece como sinónimo la palabra justo. También define a la rectitud como la recta razón o conocimiento práctico de lo que debemos hacer o decir.

Pero hay una definición que aunque no se aplica a las personas, muy bien podríamos aplicarla a la actitud que asumieron muchos hombres de Dios en la biblia. Por ejemplo, otra de las acepciones de rectitud dice que es la cualidad de recto, pero entre paréntesis amplía su significado y dice que se trata de algo que no se inclina ni hace curvas o ángulos.

 Y no es que me quiera poner poético o muy profundo, pero ¿acaso ese mismo carácter no fue el que mostraron los tres jóvenes judíos, Sadrac, Mesac y Abednego, que prefirieron que los metieran en un horno de fuego antes de inclinarse a una estatua y deshonrar a Dios.

 Aquí, esa rectitud se evidenció literalmente en esos tres jóvenes que no se doblegaron ni ante el rey Nabucodonosor, ni ante la estatua que éste erigió, ni ante el edicto o ley que promulgó en contra del que se negara a hacerlo.

 Daniel 3:17-18 muestra la actitud valiente de quien confía en Dios sobre todas las cosas: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.

 Pero volviendo al ejemplo de Job, cuando estudiamos su vida, podemos ver que su integridad, al igual que la de los tres jóvenes judíos que estuvieron dispuestos a morir por su fidelidad a Dios, se basó en que fue un hombre que a pesar de la prueba, de los problemas, y de las circunstancias, siguió siendo el mismo con Dios. A pesar de que incluso le cuestionó a Dios por qué lo abandonó, Job continuó amando a Dios.

 Fue el tipo de persona que en las buenas y las malas sigue creyendo y sigue teniendo fe. La persona que no pone en duda el poder de Dios para cambiar la situación. O aún más, el tipo de persona que acata y acepta los designios de Dios no importa lo que eso implique y aunque no le guste.

 Acaso no fue íntegro también Abraham cuando el Señor le pidió que le sacrificara a su amado hijo, Isaac. (Génesis 22) Aunque la petición del Señor le tiene que haber hecho pedazos el corazón, el padre de la fe accedió y no solo eso, sino que se encaminó al monte Moriah, agarró a su hijo, un puñal y emprendió camino dispuesto a obedecer.

 Qué clase de fe. Pero sobre todo, qué clase de integridad, que independientemente de que no le gustara lo que Dios le pidió, siguió amando, obedeciendo, creyendo y actuando en fe.

 La palabra íntegro da una noción de algo completo. Y en efecto, otra de las definiciones de íntegro es algo que no carece de ninguna de sus partes.

 Para Job y cualquiera, sería muy fácil ser agradecidos o ser íntegros cuando todo marcha bien. Ahora que menciono este punto, démosle la aplicación que conocemos cuando hablamos de integridad como sinónimo de honradez.

 Entonces sería bien fácil para cualquiera que teniendo las riquezas, tenga que afrontar los constantes aumentos que estamos viviendo en esta época de recesión y estrechez económica.

 Es decir, que si yo tengo un sueldazo de $10,000 mensuales, a lo mejor no me dolería tanto tener que pagar $150 ó $200 mensuales de luz, $60 ó $70 de agua, más alrededor de $300 en gasolina, sin incluir las otras deudas, ni la hipoteca, etc, etc.

 Pero, ¿cómo nos vamos a comportar si tenemos esas mismas responsabilidades que pagar, pero no ganamos ni una décima parte del ejemplo que puse de $10,000 al mes? ¿Qué vamos a hacer entonces? ¿Robarnos el agua y la luz? ¿Decir mentiras para que nos aprueben una ayuda económica?

En la próxima ocasión les hablaré en primer lugar de uno de los efectos de la mentira y sus consecuencias, así como de las características de lo que la Biblia considera una persona íntegra.

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