01-Jul-2008
Riqueza y filantropía
A partir de este 1 de julio, Bill Gates de tan sólo 52 años, se retira de la empresa Microsoft Corp.
El pasado viernes, entre lágrimas, dio un emotivo adiós a la firma tecnológica más valiosa del mundo, cuya meta fue la de colocar una computadora en cada escritorio y en cada hogar.
Actualmente, hay más de 1,000 millones de computadoras personales en el mundo, según la firma de investigaciones IDC.
Gates deja su rol de presidente de tiempo completo en Microsoft, empresa que fundó junto con su amigo de la infancia Paul Allen en 1975, para centrarse en la filantropía a través de la fundación Bill & Melinda Gates, la mayor institución de caridad del mundo, creada gracias a su riqueza.
Su personalidad es polémica. Por un lado, aquellos que siempre defendieron a IBM lo acusaron de ejercer monopolio y hasta de ser el demonio. No podían creer la manera como Gates enfrentaba a la antigua empresa líder de computación. Por otra parte, hay quienes aplauden que haya creado una fundación con esa riqueza.
Y es que pocos hombres que han recibido tanto de la vida buscan compartir y ayudar a los demás.
A través de su fundación, Gates apoya igual programas contra la poliomelitis, el sida o la tuberculosis, como de donación de computadoras y bibliotecas en zonas marginadas.
La fortuna personal de Gates -alguna vez el hombre más rico del mundo- ha sido estimada en 58 mil millones de dólares, según la revista Forbes. Se ubica en el tercer lugar del mundo, tras el inversionista y buen amigo Warren Buffett y el magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim.
Pero con todo este dinero del mundo. ¿Por qué se va a meter a comunidades de África? ¿Qué es lo que busca Gates?
Podríamos especular día tras día y tratar de meternos en su cerebro, o quizá en su corazón, porque debe buscar ser un hombre pleno. Muchos han sido los ejemplos de los millonarios y de los no tanto, que a pesar de tener una vida holgada en la que no tienen que preocuparse por buscar las habichuelas, se sienten insatisfechos, solos y llenos de frustraciones, pues en ocasiones lo más valioso no lo han podido comprar, que es su felicidad. De hecho, en varias ocasiones ya hemos hablado de Britney Spears y de cómo a pesar de ser admirada, joven, guapa, madre y millonaria, no puede ser feliz.
Me emociona ver que un hombre como Gates decida retirarse a temprana edad para dedicarle más tiempo a la fundación, me emociona también que haya sido un hombre dedicado a su empresa y a su familia, y que con su esposa sea con quien se dedique ahora a hacer obras filantrópicas pero también me emociona saber que si bien yo no soy millonaria, ni rica, si soy una persona plena que busca hacer más por los demás.
Si bien con el periodismo uno puede denunciar, criticar o hasta educar, la gente necesita más de una sonrisa, de alguien que le enseñe a leer, a escribir o un poco de computación. Quizá lo único que necesite sea ser escuchado.
Compartir una hora de nuestro tiempo puede ayudar a sanar carencias, tanto de aquel que necesita desarrollarse en lo profesional o por una enfermedad, como nosotros en lo personal, que hemos sido bendecidos con la fortuna de tener buena salud y un trabajo.
Sin embargo, muchas veces nos quedamos viendo alguna serie de televisión por dos horas… o nos metemos al Internet navegando sin buscar realmente nada más que matar el tiempo. ¿Por qué no seguir el ejemplo de Gates y en la medida de nuestras posibilidades contribuir a ayudar a los que tenemos más cerca?
Seguro al lado de tu casa hay una anciana que vive sola o un niño con alguna deficiencia, o una madre soltera que truncó sus estudios y le gustaría aprender inglés o usar una computadora.
Todo es cuestión de saber donde está la verdadera riqueza la cual, seguro, no es en dólares.