Raymond Pérez
31-Jul-2008

'A golpes' Benítez y Pambelé

Pensar que estrellas deportivas que uno admira por su trayectoria y legado puedan ser arrastrados luego  de sus retiros o en plena producción, por  el 'camino enfangado' de lo trágico de la vida suena como increíble.

Es más, uno no quiere que eso suceda..., pero la realidad es otra.

La historia está llena de casos, que además de involucrar a grandes deportistas, tiene en su larga lista a artistas, figuras políticas de gran envergadura y hasta a gente de 'sangre' real.

 En el caso de deportistas, cabe recordar como figuras como el beisbolista boricua Orlando Cepeda se vio involucrado en un caso de drogas, fue encontrado culpable y cumplió  sentencia.

La trágicas muertes de Roberto Clemente, de Hiram Bithorn, la del catcher de los Yankees, Thurman Munson, la del boxeador mexicano Salvador Sánchez, del boxeador dominicano Teo Cruz, del equipo de voleibol femenino boricua temprano en los 70 y del equipo de boxeo amateur norteamericano en la década del 90 y otras muchas más en este sentido.

Súmele la dura enfermedad que llevó a la muerte a Lou Gerigh, el positivo al virus del sida que arrastran Magic Johnson y Greg Luganis, el estado de salud del eterno campeón mundial Muhammad Ali y la dura lucha de Diego Maradona contra el fantasma de las drogas, y uno se queda de una pieza.

 Los de arriba son ejemplos, pocos, de como lo trágico de la vida ha pegado duro a deportistas reconocidos del área de América. Si contamos los caso de Europa, sería mucho el espacio a ocupar.

Ha escuchado usted canciones como la de El Gran Combo que dice “Es la vida caja de sorpresas, hoy felicidad, mañana tristeza”. O la de Rubén Blades, que dice 'Maestra vida camará, te da te quita, te quita y te da...”. Esto sin olvidar, que 'la vida es una tómbola...”, como popularizó la cantante chilena radicada en México, Monna Bell.

De eso se trata lo trágico de la vida.

Pero, hay dos casos, de dos deportistas, que hace algunos años me llama la atención. Lo trágico de la vida les pegó  y les sigue pegando, y de que forma.

Ambos, boxeadores los dos, se bañaron en el más caro y exquisito champán de la gloria, de esa reserva que se les guarda a los buenos, a los grandes.

Uno de ellos, el más joven, tendrá por siempre un eterno lugar en la historia deportiva de Puerto Rico. Al otro, un guerrero del box rentado, nadie osará jamás restarle méritos en su Colombia natal.

 En 6 de marzo de 1976, el carolinense Wilfredo Benítez ganó su primera corona en el boxeo profesional.

Fue en San Juan ese combate, en el estado Hiram Bithorn, y a los 17 abriles, Benítez se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia del pugilismo rentado. Esa tarde venció y le arrebató el título junior welter por decisión al colombiano con nombre de escritor, Antonio Cervantes, mejor conocido por Kid Pambelé.

En junio pasado, el canal Caribe Visión paso el combate, promocionado como uno de esos espectáculos deportivos 'retros', y volví a ver la pelea.

 Dos verdaderos gladiadores; uno, un niño, con toda su energía y fogosidad, el otro, un veterano, lleno de paciencia y maña. Fue una batalla, el arte del boxeo mismo, puro y emotivo. Al final hubo que elegir un ganador, y fue Benítez.

  Nacido en Nueva York en 1958, Benítez hizo carrera profesional a lo largo de 17 años. Realizó 62 combates. Además peleó sobre 150 veces como amateur y a eso súmele la cantidad de asaltos de preparación que hizo en el gimnasio.

Conocido como 'El Radar', Benítez obtuvo su segundo campeonato frente al mexicano Carlos Palomino, en una pelea disputada en San Juan el 14 de enero de 1979, en la division "welter", la que ganó por decisión.

El tercero y último título obtenido, en la división "junior mediano", fue mediante la vía rápida al norteamericano Maurice Hope, en Las Vegas, Nevada, el 23 de mayo de 1981.

Poco después de su retiro, en  1990, el púgil comenzó a dar muestras de los estragos de los golpes recibidos: tenía dificultad para hablar, memoria corta, problemas de movilidad y coordinación, sufrió arranques de violencia, entre otras cosas.

Próximo a cumplir 50 años, Benítez vive su vida agarrado de una encefalopatía traumática crónica, a la que también llaman los especialistas en salud, como ’demencia pugilística’.

Esto hace que la actividad física y motora de a diario, que puede hacer Benítez, se vea seriamente afectada.

El púgil recibe una pensión mensual de $600.00 que le aprobó el gobierno. Las sumas millonarias que ganó en el boxeo profesional ya se esfumaron.

  La pasada semana a Benítez la falleció su madre, Doña Clara Benítez, fue quien lo cuidó por espacio de casi dos décadas. La noticia recibió amplia cobertura en el país. Ahora, sus hermanos y hermanas, están a cargo del cuidado y custodia del ex púgil.

Kid Pambelé, por  su parte es sinónimo de gloria para Colombia.

 Pambelé fue el primer púgil  colombiano que le dio gloria al país tras conseguir el primer campeonato mundial para su patria en 1972.

Ganó el cetro welter junior el 28 de octubre al vencer al panameño Alfonso `Pepermint' Frazer, en su propio territorio.

El 16 de febrero de 1973, se inauguró la vida deportiva del Coliseo Roberto Clemente con una cartelera profesional.  Allí se discutió el título junior welter entre Kid Pambelé y Josué Márquez.

En esa división, Pambelé, nacido en Palenque, cuna de la primera revolución de esclavos en América Latina, hizo 18  defensas y se le consideró en su momento el mejor boxeador libra por libra del mundo. Pambelé nació en 1945 y pasó una niñez en medio de las privaciones. Tuvo fama y dinero, pero las drogas, las mujeres y el alcohol, le quitaron lo conseguido a través de los puños. En la década del 1990, Pambelé comenzó a sufrir crisis nerviosas y se le veía  deambular por las calles o recluido en centros de reposo en Colombia.

Estuvo un tiempo en La Habana, Cuba, en un centro de tratamiento, se recuperó, pero recayó otra vez.

La semana pasada, un cable noticioso de AP, destacaba  que Pambelé había abandonó una clínica en Bogotá en donde fue internado con un cuadro esquizofrénico, y según fuentes del hospital, eso representaba otro revés en los muchos intentos para tratar de sacar al ex púgil de la adicción a las drogas y el alcohol.

  Según los especialistas del hospital Santa Clara de Cartagena, Pambelé, de 63 años, estaba siendo tratado por abuso de las drogas.

Así que tres décadas y dos años después de haberse liado a golpes en San Juan, Benítez y Pambelé, en esas semanas, fueron noticia en sus respectivos países y allende los mares.

 Es cierto, bebieron el mejor de los champáns que puede dar la gloria...pero lo trágico de la vida aún los persigue.

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