Los jugadores estelares de las Grandes Ligas -y algunos del montón también- ganan millones de dólares y lo menos que se espera de ellos es que siempre se tiren al terreno den el máximo y asuman una actitud profesional.
Pero en sus últimos días con los Medias Rojas de Boston, Manny Ramírez siguió cobrando su jugoso salario y generosa dieta, pero se olvidó de sus deberes.
Y Ramírez, quien se ganó con Boston $160 millones, fue más lejos al decir que la franquicia de los Medias Rojas no lo había tratado bien y que no merecían un jugador como él.
La situación se tornó insoportable ya que, en medio de la lucha por ganar la división, Ramírez se negó a jugar en algunos partidos importantes y no corrió para romper un juego sin hits ni carreras.
La gerencia de Boston reaccionó como lo tenían que hacer. Cambiaron a uno de los mejores bateadores de 'clutch' en la historia, pero es que sencillamente por más talentoso que sea un jugador, hay cosas que no se pueden permitir, y Ramírez cruzó esa raya.
Ramírez firmó un contrato con Boston antes de la temporada 2001 por ocho años y $160 millones garantizados con opciones por $20 millones para las temporadas 2009 y 2010.
Es decir, que el trabajo de Ramírez con Boston concluía al finalizar esta temporada y simplemente tenía que jugar duro y esperar hasta noviembre para saber si los Medias Rojas interesaban sus servicios para el siguiente año.
Lo demás, son puras changuerías.
