Antolín Maldonado-Jaime Torres
13-Ago-2008

Dominio propio

   Por Antolín Maldonado Ríos

  Las situaciones personales pueden ser, más que una experiencia individual, una excelente oportunidad para ayudar a nuestros semejantes o ministrarlos cuando se trata de usar esas vivencias para llevar una enseñanza fundamentada en la Palabra de Dios.

 Hace unas semanas asistí a un ayuno retiro para caballeros de mi iglesia, y tuve la encomienda de compartir un mensaje con los hermanos durante esa mañana.

 Después de darle muchas vueltas en la mente a la pregunta de qué mensaje les llevaría a los hermanos, y que me convenciera que la palabra estaba en la voluntad de Dios, el Señor me llevó a enfocarme en las experiencias que había tenido la semana anterior.

 Y es que yo creo que el Señor nos quiere usar para ayudar a otros, por medio de nuestras vivencias. Yo creo que hay muchos hombres y mujeres de Dios que saben eso porque están dispuestos a servirle y a bendecir a otros por medio de los talentos que el Señor les ha dado.

 Pero si de algo me he dado cuenta también, es que en ocasiones vas a tener que ayudar a alguien en un área que no necesariamente es la que dominas o para la que quizás pensamos que no tenemos conocimiento o habilidad. Les explico lo que sentí y pude corroborar mientras preparaba la noche antes el mensaje que llevaría al ayuno.

 Me dí cuenta que  Dios va a usar en ocasiones, aquellas situaciones en las que tú todavía tienes tus luchas, y te va a poner a hablarlas, no porque ya las solucionastes, sino porque quiere que te metas en la Palabra, que entres en comunión con Él, y que en esa búsqueda de una respuesta, puedas encontrarla para que sea de beneficio para ti y para quien vas a llevarla.

En efecto, tal vez piensas que no eres el mejor preparado para aconsejar en determinada área, pero lo que quiere Dios es usarte aún con tus imperfecciones y debilidades, para que ayudes a levantar al caído.

¿Que no tiene sentido? Para el mundo, no lo tiene. Ya lo dice la biblia, que el evangelio para muchos es locura, pero para los que creen, es poder de Dios. (1Corintios 1:18)

La razón por la que Dios usa hombres y mujeres imperfectos para bendecir y ayudar a sus semejantes, es porque no quiere que vayamos a gloriarnos nosotros cuando veamos el resultado. Por eso la Palabra dice que no es por obra, para que nadie se gloríe (Efesios 2:9)

Y también dice, “bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2Corintios 12:9)

 Después de esta larga introducción. Quiero precisamente hablarles de lo que me ocurrió esa semana anterior al ayuno. Y creo que todas giran en torno al dominio propio que el Padre quiere que desarrollemos.

¿Qué difícil es hablar de dominio propio, verdad?

Pero nuestras heridas sanadas, nuestras imperfecciones tratadas y corregidas, se van convirtiendo en el vehículo que Dios usa para luego emplearnos como vasos de bendición a otros.

 Pero primero tenemos que dejarnos moldear por Él. Es como un libro que estoy leyendo en que su autor dice que la única manera en que puede tratar con nosotros es rompiendo esa cáscara dura que tenemos por fuera, como la semilla que si no rompe su cubierta no puede germinar lo que está en su interior.

 Dominio propio es lo que el Señor me quiso insistir durante esa semana.

 2Timoteo 1.7 dice bien claro: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

 No tuve que ir muy lejos para tratar de conseguir una definición de lo que significa dominio. En una de las concordancias bíblicas que poseo, encontré al lado de dominio  las palabras “AUTORIDAD, IMPERIO, PODER, POTESTAD, REINO”.

 Eso nos dá un indicio de todo lo que podemos lograr si conseguimos primero, tener dominio propio. Lo que pienso es que cuando uno aprende a controlarse es cuando ya ha alcanzado mayor madurez, mayor fortaleza de espíritu, mayor control.

 En la próxima ocasión les contaré un testimonio acerca de una experiencia en la que tuve que ejercer dominio propio, lo difícil que fue, pero a la vez la manera en que Dios me mostró que no se trata de que sea fácil, sino de contar con su ayuda para lograrlo.

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sobre el autor

Antolín Maldonado-Jaime Torres

Antolín Maldonado

Posee un Bachillerato en Artes con concentración en Comunicación Pública de la Univers...

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