Carlos Rosa
21-Ago-2008

Debut y despedida

Pekín, China – Les confieso que tenía una espinita de que él iba a salir por la puerta ancha.

Después de verlo pelear el pasado sábado en su debut olímpico y apabullar al húngaro Norbert Kalucza, tenía la impresión de que McWilliams Arroyo iba a darle a Puerto Rico su primera medalla olímpica en 12 años.

Veía que tenía la fortaleza y el buen boxeo para dominar al cubano Andris Laffita Hernández, un veterano de 30 años que hacía su debut olímpico en estos Juegos.

Pero, al final no fue así. Laffita pareció vengar las derrotas sufridas de sus compatriotas Yoandry Salinas y Yan Barthelemy ante McWilliams en los Panamericanos de Brasil y los Centroamericanos de Colombia, respectivamente.

Subió al ensogado decidido de no convertirse en la tercera víctima del boricua en los últimos tres años y lo consiguió.

No soy quien para juzgar el trabajo de los cinco jueces que trabajaron en el combate de los cuartos de final de los 51 kilos.

Pero, sí pude apreciar que la pelea fue más cerrada. No vi al cubano conectar tantos golpes sólidos al rostro del boricua. Laffita usó efectivamente el 'jab' para acumular esa cantidad de puntos, de acuerdo a la votación de los jueces.

McWilliams, por su lado, no encontró la manera de llegar cómodamente a la cara de Laffita, quien mantuvo una sólida guardia en los cuatro asaltos. Pero, de igual manera, fue un tanto conservadora la puntuación de los jueces, al otorgarle dos puntos al puertorriqueño.

En fin, la pelea, a mi juicio, no fue tan abierta como lo reflejó la pizarra. Tampoco puedo decir que vi a ganar al boricua, porque el cubano lo mantuvo al margen con su defensa.

De todas maneras, tengo que elogiar la seriedad y el profesionalismo de McWilliams en el tiempo que estuvo entrenando y atendiendo a la prensa durante estos Juegos.

Ahora, tal parece que tanto él como su hermano gemelo McJoe le dirán adiós al aficionalismo y entrarán al mundo del profesionalismo. Sólo espero que ambos mantengan la humilde y la dedicación que han mostrado hasta este momento.

Pues, entiendo que el cielo es el límite para estos hermanos que se aman en alma, cuerpo y corazón.


 

sobre el autor

Carlos Rosa

Nació el 19 de abril de 1978. Es natural de Camuy. Posee un bachillerato en Comunicaciones de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Arecibo.

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