Jorge Colón Ortiz
25-Ago-2008

Más allá de lo posible

    "La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible" (Arthur C. Clarke, escritor y científico británico).

    Estas palabras fueron escritas por un hombre que, aunque nunca cruzó la atmósfera para conocer el espacio exterior, hizo todo lo posible por conocer el universo cada vez más; y quien además, no conforme con aquello que veía y sabía, decidió crear historias donde inventaba grandes fantasías.

    No fue hasta el momento en que leí este pensamiento de Arthur que me fijé en la frecuencia con la que había discutido su contenido en mi vida. 

    No les quiero hacer el cuento muy largo, pero resulta que hace unas semanas me enteré de que un allegado había renunciado a su trabajo para dedicarse a sus estudios. Justo cuando un tercero me cuenta la historia, comenzó una corta discusión. Mi interlocutor no parecía entender lo sabio de aquella decisión ya que la otra persona estaba arriesgando muchísimas cosas; no obstante, de eso es que se trata, de tomar riesgos en pos de alcanzar algo mejor. Es algo así como cuando andamos todo un día en ayuno porque a la noche nos espera una maravillosa cena y queremos tener el estómago lo más vacío posible para comer hasta el cansancio.

    En una sociedad tan tradicionalista como la nuestra, a veces no forma parte de la filosofía de muchas personas el soñar en grande. Son demasiados los que abiertamente divulgan con descaro que andan por la vida sin rumbo. Lo digo así porque basta con que le preguntes sobre sus metas u objetivos y empiezan a "estartear" hasta que quedan enmudecidos.

    Por otro lado, hay unos casos que no son tan crónicos. Me refiero a aquellas personas que sí aspiran a mucho, pero les detiene el miedo, la incertidumbre. Aunque estos sujetos requerirían de una exhaustiva sesión de terapia sicológica, al menos tienen claro que sueñan con hacer más. Trataré de ser optimista y me haré a la idea de que éstos componen la mayoría.

    Como dice Arthur, para descubir todo lo que podemos lograr tenemos que aventurarnos, arriesgarnos a soñar con lo que parece imposible. Con esa mentalidad nos importará poco todos los tabúes, miedos e inseguridades que se nos inculcan desde niños.

    Ahora que hablo de niños, me gustaría hacer una analogía con ellos. La niñez es la etapa más divertida y desinhibida que existe. No creo que alguno de los lectores haya visto a un bebé que no se atreva a poner sus manitas sobre una mesa para agarrarse mientras da algunos pasitos y luego, poco a poco, se aventura a soltarse y a dar dos o tres pasos más, pero esta vez sin la consabida ayuda. El niño tal vez no estará consciente del riesgo que acaba de asumir, actuará por instinto y, por la misma motivación, si se cae, pondrá sus manitas y sus brazos por delante para evitar lastimarse. Lo mejor de todo esto es que con el mismo amor se levantará y lo volverá a intentar.

    Ese curso natural de las cosas es el que nos tiene que mover en todo momento, porque a través de la vida lo que vamos recibiendo son contaminantes que carcomen la esencia pura y aventurera de ese niño interior. De seguro, si intentamos recuperar un poco de ese valor innato, la palabra aventurarse dejará de tener una connotación tan aterrorizante o negativa para muchos y tomará una definición mucho más atractiva que te invitará a abrazar la aventura cada vez  que se presente la opotunidad.

    En resumidas cuentas, la diferencia básica entre quienes se quedan en el conformismo y la mediocridad y aquellos que alcanzan grandes cosas se encuentra en el valor de tomarse riesgos.

-Recuerden que me pueden escribir a jorge.colon@elnuevodia.com-

sobre el autor

Jorge Colón Ortiz

Jorge Colón Ortiz nació el 21 de septiembre de 1985 en la "Ciudad Señorial". Es el benjamín de tres hermanos criados en el seno de un hogar donde s...

ver biografía completa
blogs el nuevo día
Noticias
Deportes
Flash
Por Dentro
Noticias