MINNEAPOLIS- Para efectos de la política electoral estadounidense, Rubén Estrada es un puertorriqueño atípico: un boricua del barrio neoyorquino que desde adolescente se identifica con los republicanos.
Hace 36 años, con sólo 19 años de edad, llegó por vez primera – con responsabilidades de ‘paje’ (mensajero y ayudante de piso de las delegaciones)-, a la convención presidencial republicana de Miami de 1972.
Esta semana se encuentra en Mineapolis/Saint Paul, sede de la convención presidencial republicana, como miembro de la delegación neoyorquina y seguidor, desde el arranque de las primarias presidenciales, de John McCain.
Se formó, pese a sus limitaciones económicas, junto a los hijos de congresistas y legisladores estatales neoyorquinos, en los programas de verano que la colectividad organizaba para crear nuevos líderes.
Recuerda su primera convención en Miami, en 1972, cuando pudo estar, dijo, entre políticos de envergadura, como el gobernador Nelson Rockefeller y el entonces gobernador de Puerto Rico, Luis A. Ferré. Regresó después a la de 1976.
Fue uno de los fundadores de la Asamblea Republicana Nacional Hispana, un brazo político del Comité Nacional Republicano.
Y considera que el tiempo que dedicó a promover la filosofía republicana por las calles del bajo Manhattan rindió frutos en 1993 cuando los neoyorquinos, incluidos "muchos latinos" ayudaron a elegir como alcalde al republicano Rudolph Giuliani, de quien fue director de Operaciones de Campo para la comunidad hispana.
Hoy se encontró con Giuliani en un almuerzo en Minneapolis. A pesar de que esta vez no le respaldó, Giuliani le plantó un beso en la mejilla.
"Cuando comencé sabía que sería cuesta arriba. Era difícil convencer a la gente (de la comunidad hispana), pero seguía hacia adelante",dijo Estrada, quien se ha dedicado a la industria de la radio y al desarrollo de iniciativas de salud para la comunidad hispana, entre otras cosas.
No regresó a una convención republicana hasta 2004, cuando estuvo como invitado especial para el evento efectuado en Nueva York. Ahora, acude como delegado.
"Soy republicano, pero no un conservador per sé", dijo Estrada, quien, por ejemplo, confía en que McCain mantenga su posición previa a la contienda primarista, cuando abogaba claramente por una reforma en las leyes de inmigración que permitan normalizar la vida de cerca de 12 millones de indocumentados.
"Es importante que los hispanos estemos activos en los dos partidos (principales) para conseguir lo que necesitamos", dijo Estrada.
McCain, antes de las primarias de Nueva York, le invitó a una reunión en el restaurante Silvia’s de Harlem para pedirle su respaldo. No dudó en darle su apoyo, a pesar de que suponía obviar al neoyorquino Giuliani.
"Pienso que McCain lo va a hacer bien. (Barack) Obama necesita más tiempo", agregó Estrada, a quien le perturba, entre otras cosas, la cercanía que tuvo el candidato presidencial demócrata con el controvertido ministro Jeremiah Wright.
