Si reconocemos que necesitamos a un Salvador, creo que es lógico pensar que tenemos que reconocer que sin él, sin Jesús, estamos mal. Que estamos perdidos y necesitamos quién nos salve.
Qué muchas excusas ponemos cuando nos invitan a una actividad cristiana. Que si queda muy lejos, que no acostumbro guiar de noche, que mi carro está dañado, que no tengo quién me acompañe. La pregunta es si, ya que no pueden aceptar esa invitación, entonces aprovechan su tiempo en casa, para entonces dedicarle un tiempo de oración al Señor.
No estoy sacándole los trapitos al aire a nadie en este blog ni el anterior. Estoy hablando de un caso particular, sin identificar la persona, pero que sé muy bien que no es tan particular porque es la actitud de mucha gente en la calle, incluyendo inconversos y supuestos cristianos que viven una doble vida.
Esas excusas de que no hace falta ir a una iglesia para tener relación con Dios son una mentira del diablo. Porque si comenzaras por desarrollar una relación con Dios en tu casa, hace tiempo ya te hubiera entonces hablado y convencido de que también fueras a su casa. El no contradice lo que está en su Palabra.
Conozco otro caso. El de una persona que como única excusa para no servirle al Señor y no ir a la iglesia, usa el trillado señalamiento de los pastores que quieren robarse el dinero. Soy el primero en reconocer que yo pensaba de la misma manera y trataba de justificarme con esa verdad, para entonces no buscar de Dios. Pero sepan que en el momento de la verdad, Dios le pedirá cuentas tanto al líder religioso que robó el dinero del pueblo, pero también al que puso múltiples excusas para no servirle a Dios.
Esa persona de la que hablo dice que no va a la iglesia porque no va a estar dándole su dinero a ningún pastor ni líder religioso. En cambio se lo puede dar al cigarrillo, a cuanta cosa material hay, incluyendo películas pirateadas. No puede dar dinero a la iglesia para que se cumpla con la comisión de llevar la Palabra a todo el mundo, pero esa persona puede gastar su dinero en vicios.
Y también dice la misma vaga excusa que muchos dicen y repiten como papagallo, y que yo mismo decía antes de conocer de cerca a Dios: "ay, yo no necesito ir a una iglesia para servirle a Dios".
Ok, es cierto que tu salvación no depende sólo de ir a la iglesia. Pues dime cuántos días, o tan siquiera horas, o al menos minutos le dedicas a Dios en tu casa. Las mismas excusas utilizaba yo. Pero entonces ni iba a la iglesia ni tampoco le servía al Señor en mi casa, y era tan materialista como esos pastores que ciertamente le han robado a Dios y al pueblo, y en su momento le tendrán que rendir cuentas a Dios.
En fin, para Dios tenemos múltiples excusas. Por ejemplo, la primera persona de la que hablé en la Parte I de este blog, tiene un día de la semana que la dedica a su pasatiempo favorito. Si yo dijera que eso es pecado, entonces sí que sería un religioso, tal y como eran los fariseos a quienes Jesús amonestaba repetidamente.
Pero yo no le voy a decir eso. Solo le voy a decir la verdad. ¿Por qué esa persona no le dedica tan siquiera un día a Dios, y se lo dedica con la misma pasión que tiene para su pasatiempo favorito?
El otro día me decía que ese pasatiempo es lo único que puede hacerle olvidar el dolor de la muerte de su esposo y su madre, y aliviar la preocupación de la condición de su nieto. Pero por qué ésta y tantas otras personas del Puerto Rico actual no escogen tener de su lado a Aquél que le puede quitar el problema.
Dios no te hará olvidar tu problema, tu enfermedad o situación. Él puede hacer algo mejor: librarte de ellos. ¿Seguirás escondiéndote de tus problemas, o prefieres que Jesús te liberte?
¿Cuán agradecido estaría ahora el policía acusado de dar muerte el sábado 11 de agosto a un ciudadano en Punta Santiago, Humacao, si antes, las mismas autoridades le hubieran dado un castigo severo por los otros casos que tenía archivados?
Quizás su ira no hubiera ido tan lejos y hoy no tuviera que enfrentar a la justicia, y mucho más importante, no tendría en su conciencia la muerte de un inocente.
Y cuánto más no hubiera evitado, si reconociendo que tenía un problema de temperamento, se hubiera humillado delante de Dios reconociendo, 'Señor, soy débil para superar esto solo, pero por favor, ayúdame a superarlo y yo te serviré'.
Aunque a algunos no les guste, el amor de Dios es tan grande que todavía el policía Javier Pagán Cruz tiene la oportunidad del perdón. Quizás no de la justicia terrestre, porque aunque nos duela y nos cueste, el pecado tiene consecuencias que hay que pagar.
Pero aún con el alto precio que haya que pagar, qué bendición saber que el Padre Nuestro perdona al que reconoce su condición y se entrega en sus brazos.
He escuchado personas que dicen que hasta que no mejoren en ciertas áreas de su vida no le servirán a Dios. Otra mentira en la que creemos lamentablemente. Mentira, porque la misma Palabra nos enseña que Jesús vino a este mundo a salvar al perdido. Es decir. ¿Por qué usar como excusa que primero debo cambiar, antes de atreverme acercar a Dios, si lo que el Señor quiere es que seamos humildes en reconocer que no somos perfectos y que necesitamos de Él para ser cambiados?
Y a pesar de que a otros no les gusta reconocer el perdón de Dios, porque son personas que no saben perdonar, es una verdad inquebrantable y restauradora. Y esas son Buenas Nuevas para Puerto Rico.
