José A. Delgado
06-Sep-2008

La prensa y Sarah Palin

Pocas veces Sarah Palin hizo delirar más a los delegados de la convención presidencial de Saint Paul (Minnesota) que cuando se hizo eco de las quejas republicanas de que algunos periodistas y analistas, desde su entrada a la campaña presidencial, le tratan "injustamente".

No es una queja nueva. Se le ha escuchado a los políticos por décadas, dependiendo de en que lado del cuadrilátero les haya colocado el debate del momento.

Parafraseando a George W. Bush y su visión sobre el mundo internacional, tradicionalmente los políticos consideran que si los medios de comunicación "no están conmigo están en contra mía".

La conclusion de los republicanos que salieron casi aletargados por el discurso del pasado miércoles de la ahora candidata a vicepresidenta de Estados Unidos es que se le trata de forma distinta por ser mujer.

La crítica válida es que en los medios se le ha dado demasiado vida a la discusión de cómo una madre de cinco hijos, uno de ellos de cinco meses y quien nació con el síndrome down, podrá lidiar con las tareas de la vicepresidencia de Estados Unidos o más aún asumir la jefatura del Gobierno en caso de una emergencia.

La realidad es que ese tipo de debate – las obligaciones familiares versus la responsabilidad gubernamental-, no suele surgir cuando se trata de un candidato masculino. O por lo menos no cobra tanta fuerza. (Recuerdo que algunos llegaron a comentar si John Edwards, cuando aspiró recientemente a la candidatura presidencial, pudiera centrarse a corto plazo en la campaña y a largo plazo en los asuntos de la Casa Blanca en momentos en que su esposa pudiera estar combatiendo el cáncer).

La queja principal que magnificaron los republicanos, sin embargo, apunta al debate sobre el embarazo de la hija de 17 años de Palin, Bristol. Por lo que se conoce los rumores iniciales circularon básicamente por la red de internet – blogueros-, y no saltaron a los principales medios hasta que la campaña de John McCain publicó un comunicado de prensa de la propia Palin y su marido confirmando el embarazo y anunciando que la adolescente se casaría pronto con el padre de su criatura.

La intención del comité de McCain fue detener los falsos rumores de blogueros de que el bebé de Sarah Palin pudiera ser el niño de su hija mayor.

El mismo patrón siguió la difusión de la portada del periódico sensacionalista National Enquirer en que se alega que Palin tuvo una relación extramarital con una persona vinculada a su esposo. Pocos conocían de la portada del National Enquirer – que hace poco obligó al ex precandidato presidencial demócrata John Edwards a admitir que tuvo un romance en 2006-, hasta que la propia campaña de McCain la convirtió en noticia y la desmintió tajantemente.

La crítica sin sentido, sin embargo, es que se cuestione que los periodistas se dediquen a analizar si Palin tiene suficiente experiencia para asumir las riendas del Gobierno de Estados Unidos en caso de una emergencia.

El mismo debate sobre su limitada experiencia los republicanos lo habían estado acentuando en el caso del demócrata Barack Obama, quien desde el inicio de su campaña se ha tenido que enfrentar a preguntas referentes a si tiene la preparación suficiente para lidiar desde enero de 2009 con los retos de la presidencia de Estados Unidos.

No sólo eso, a Obama se le llegó a cuestionar si era suficientemente negro para representar a la comunidad afroamericana en esta elección, si se le debía asociar directamente con los fuertes discursos de su anterior ministro y su conexión con la clase política de Chicago, donde en ocasiones se gana a empujones.

Pero, le comentaba a delegados republicanos de Puerto Rico que hablaban de la la insistencia de algunos medios, por ejemplo, en preguntar qué decisiones significativas ha tomado la Gobernadora como ‘comandante en jefe' de la Guardia Nacional de Alaska – después que los propios republicanos destacaran que esa es una de las responsabilidades de su actual puesto-, qué en este momento hay una gran diferencia entre Obama y Palin.

Obama triunfó en unas primarias presidenciales demócratas que movilizaron a más de 36 millones de electores. Tuvo que enfrentarse a candidatos de más experiencia, pasar por primarias, caucuses, debates y entrevistas antes de alcanzar su candidatura en un proceso inusualmente reñido y espectacular.

En resumen, Obama triunfó en uno de los más competitivos procesos políticos internos de la historia de Estados Unidos. Y el puesto de presidente de Estados Unidos no deja de ser un puesto político.

El debate sobre la poca experiencia que tiene Sarah Palin en asuntos de política nacional estadounidense y la actualidad internacional - aunque tampoco haya concluido en torno a Obama-, apenas comienza.

blogs el nuevo día
Noticias
Deportes
Flash
Por Dentro
Noticias