45 minutos. Ese fue el tiempo que me tardé montado en mi auto desde el cruce de la Carretera 842 y la Avenida Las Cumbres (entrada a Caimito), hasta la salida al expreso Luis A. Ferré, en dirección a Montehiedra. Un tramo que usualmente toma unos cinco minutos, incluyendo una parada en el semáforo, se multiplicó por ocho veces un martes en la tarde.
La causa: los trabajos de reparación de los carriles de la derecha que van desde la mencionada salida a la autopista hasta pasar el centro comercial de Montehiedra. A eso hay que añadirle la creación de un carril reversible que va desde esta área hasta el peaje de Caguas Norte (Ver Blog anterior “La Gran Muralla China en Puerto Rico”).
Consecuencia. Esta situación ha llevado a que solamente hayan dos carriles disponibles para transitar por esta zona en obras. Como era de esperarse, el atasco que se forma no solamente afecta a los vehículos que transitan por el expreso, sino que se refleja en todas las vías aledañas que desembocan y que no desembocan en el expreso. La única manera para describir este tapón es: monumental y detestable. Si a esto le sumamos la lluvia que cayó en las pasadas semanas, la cosa se torna mucho más difícil.
Paciencia. Esa parece ser la única cura a este mal. Lo que me lleva a preguntar ¿qué se puede hacer dentro de un tapón? Hablar por teléfono o escuchar la radio. Sin embargo, cada día se hace más difícil escuchar la radio, ya que entre las elecciones, encuestas, políticos y programas de opinión, la ansiedad aumenta a niveles estratosféricos e insoportables y la única solución es escuchar música ininterrumpidamente o apagar la radio.
Fin. La construcción está supuesta a terminar en algún momento en diciembre, aunque sé que, al igual que yo, a muchos les gustaría estar metido en el tapón que se formaba antes de la construcción. Todo sea por el desarrollo...
