La fecha del 11 de septiembre será imposible de borrar de la memoria, y lo digo sin ánimo de ser pesimista o falto de fe.
Pero el impacto emocional que causó el ataque terrorista a las Torres Gemelas en el World Trade Center de Nueva York y las imágenes correspondientes que corrieron el mundo, volverán al pensamiento de muchos cada 11 de septiembre.
Y pensar que antes de que ocurriera dicha tragedia, los neoyorquinos y el mundo entero quizás veían la fecha con indiferencia. Un día más. Un día como todos. Común y corriente.
Pero a partir de ese día, otros, especialmente aquellos que no pudieron llegar a su trabajo en el lugar de la tragedia porque se levantaron tarde, porque su auto sufrió un desperfecto mecánico o por el 'bendito' tapón, estarán más agradecidos de la vida.
Posiblemente ese día se acordaron de Dios por primera vez en mucho tiempo. Quizás maldijeron las circunstancias por las que no pudieron llegar hasta el lugar, pero se quedaron sin palabras cuando se enteraron de la triste noticia del ataque terrorista, y hasta bendijeron el momento o los tropiezos que tuvieron para llegar al lugar.
Hace dos o tres días meditaba en algo que dice la Palabra de Dios, acerca de que lo busquemos mientras pueda hacer hallado.
Isaías 55:6-7 lee: Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
Que reconfortante es saber que por más pecadores y malvados que hayamos sido, Dios será amplio en perdonarnos si nos arrepentimos, si el buscamos y le servimos.
Una vez escuchaba a un compañero burlarse de lo que predican los cristianos acerca de la segunda venida de Cristo y el fin del mundo. Decía con tono sarcástico, que si es cierta la venida del Hijo de Dios, por qué insistimos los cristianos en prepararnos yendo a la universidad, o trabajando, etc., etc.
Confieso que su incredulidad e irreverencia a lo que dice la Palabra de Dios me dejó perplejo entonces. Pero lo triste es que al igual que él, piensan muchos.
Pero yo les pregunto, ¿y qué si antes que esa venida de Jesucristo, tu vida termina de golpe y porrazo como ocurrió con las víctimas del 9/11?
Posiblemente te burlas y no crees que Él vendrá de nuevo. Pero ¿estás preparado si mueres en un accidente hoy o mañana, o te alcanza una terrible enfermedad y te acaba en seis meses?
¿Tienes tus cosas en orden con respecto a Dios?
Contrario a lo que alguna gente piensa, los desastres naturales y las tragedias como las de Nueva York, no ocurren porque Dios las envíe.
Pero a veces son muestra de que Dios no está en ese lugar porque no es bien recibido.
Por eso fue que la hija del conocido evangelista Billy Graham, Anne Graham, respondió de manera peculiar cuando le cuestionaron en una entrevista televisiva días después de la tragedia en Nueva York, ¿dónde estaba Dios cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas?
Si desea ver lo que sabiamente contestó esta mujer, accese el blog, La cobertura de Dios.
Pero en esencia su respuesta giró en torno a que la humanidad se ha encargado de sacar a Dios de las escuelas, los trabajos, los sitios públicos, etc. Y luego, cuando ocurre una tragedia, entonces se preguntan, ¿dónde estaba Dios?, a pesar de que ellos mismos son los que no lo quieren en su vida.
La mujer que se suicidó hace unos meses y que antes de hacerlo, asfixió a su hijo según reveló la autopsia al cuerpo del pequeño de ocho años, posiblemente no hubiera llegado a ese fatal desenlace si hubiera buscado la ayuda de Dios a tiempo. Antes de que sus problemas se complicaran más y más.
Antes de que fuera demasiado tarde.
Utilizo ese ejemplo no para enjuiciar, pues no conozco la razón que habrá tenido esa mujer para llegar a semejante decisión. Pero obviamente, no había paz en su corazón ni en su espíritu.
No había la paz de la que habló Jesucristo cuando le dijo a sus discípulos (Juan 14:27), “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.
Pero el versículo anterior habla muy claro de qué es lo que tenemos que tener para no llegar a tal desesperación, o tener esa ayuda oportuna para cuando llegue la crisis.
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. (Juan 14:26)
No esperes que se complique demasiado tu existencia. Cristo tiene la solución. Ya él la proveyó para nosotros cuando murió en la cruz para vencer sobre el pecado y la muerte eterna.
Solo acéptalo y camina de su mano. Así no te tendrá que preocupar otro septiembre 11, porque Él es el que te guarda.
