Nanny Torres
15-Sep-2008

Cuponeando

Mi amiga Calixta es experta comprando con cupones de descuento. Cada domingo espera con ansias locas el “shopper” de una conocidísima farmacia, (no voy a hacer anuncios, sorry) y con tijera en mano en cuestión de minutos cercena el catálogo de descuentos, con una destreza tal que sería la envidia de cualquier cirujano.

Luego con su veintena de papelitos se va a la farmacia y allí compra sus artículos con los consabidos descuentos. El problema, según me cuenta, es que las personas en la fila se desesperan porque el proceso del “cuponeo” toma un poco de tiempo. Pero ella feliz porque, a fin de cuentas, ha sabido economizarse hasta $25.00 en esas compras.

Esta semana hice lo propio. Corté los cuponcitos y, efectivamente, me economicé $9.73. A usted puede parecerle poco, pero en estos días hasta los centavos que podamos economizarnos son buenos.

Hice un sondeo entre mis amigos y compañeros de trabajo y me sorprendió que muchos compran con cupones. Incluso, un colega me indicó que gracias a un libro de descuentos que adquiere cada año, hasta la tasación de su casa no le costó un centavo. Y ni hablar de los descuentos que reciben en restaurantes y hasta en el “laundry”.

Aún así, en Puerto Rico no está muy arraigada que digamos la cultura de comprar con cupones de descuento. Será que se tiene el equivocado concepto de que quienes lo usan están pelaos. ¿Y qué si es así? En momentos en que todo sube y los salarios se quedan igual hay que ingeniárselas para estirar el dólar. Y ésta es una manera muy sabia de ahorrar.

Les sorprendería saber que los jóvenes universitarios cada día los usan más. Y con ellos el llamado grupo de la tercera edad. Varios gerentes de farmacias que imprimen catálogos de descuento me indicaron que en áreas de alta población estudiantil como Río Piedras, cada día más los jóvenes compran con estos cupones. También las personas mayores que adquieren no sólo medicamentos sino también productos médicos y hasta alimentos a bajos precios.

Los cupones le pueden ahorrar mucho dinero. Si se aprenden a usar, como hace mi amiga Calixta, pueden significar un ahorro de un 50 a un 75 por ciento. Y ni hablar de las ofertas de compre uno y llévese el otro gratis o a mitad de precio.

Es muy bueno usar cupones porque aparte que te ahorras estás comprando marcas conocidas. Las compañías ofrecen cupones porque quieren que las personas usen sus productos. Por lo general, los cupones los consigues en los periódicos del domingo o te envían sobres con cupones a tu casa.

Pero, cuidado, no todo es miel sobre hojuelas. Hay que prestar atención a lo que llamo “cupones con trampa”, que son aquellos a los que nunca le sacará provecho. Veamos.

* Solo mantenga los cupones que se ahorre como mínimo 55 centavos por cupón y si este articulo realmente lo tendría que comprar sin cupón.

* Si usted tiene un cupón de un artículo que casi no compre, no lo utilice espere hasta que el articulo este en oferta

* Haga uso de los cupones de 50 centavos o menos si la tienda ofrece un cupón doble o triple.

* Haga uso de cupones de un $1 de descuento en donde sea, especialmente en farmacias.

* Si un articulo debe de estar en oferta, y usted tiene un cupón que se pueda ahorrar el triple, pero todavía es más costoso que otra marca no lo compre.

* Ponga atención a las tácticas de ventas. Si el precio en oferta marca 2 por $4, no tiene que comprar los dos.

* Recuerde que los cupones tienen una fecha de expiración. Revísela, para que no pase un mal rato.

Yo entré en la onda del cuponeo, ¿y usted, qué me dice?

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