Pablo A. Jiménez
22-Sep-2008

La crisis del periodismo tradicional

El periodismo tradicional está en crisis, tanto en Puerto Rico como en el resto del mundo. El cierre de The San Juan Star, uno de los periódicos principales de Puerto Rico, es otra expresión de esta debacle. Las causas de la crisis se extienden más allá de las playas puertorriqueñas, pues se relacionan con movimientos que afectan a todo el mundo; movimientos tales como la “farandulización” y la globalización.

La “farandulización” del periodismo

La comunicación de noticias se ha convertido en otra forma de entretenimiento. La diferencia entre los productos culturales (películas, documentales, telenoticiarios, noticiarios radiales, revistas y periódicos, entre muchos otros) dedicados a las noticias serias (conocidas en inglés como “hard news”) y las noticias de entretenimiento están desapareciendo.

Los documentales luchan de “tú a tú” contra las películas de acción y las comedias. Los programas de televisión dedicados a las noticias luchan por la simpatía de la audiencia contra las telenovelas, los programas de entrevistas (“talk shows”) y los programas basados en la realidad (“reality shows”). Los periódicos tradicionales compiten por la atención del público en contra de los periódicos regionales (que, en su gran mayoría, son gratuitos) y las revistas dedicadas a las noticias de farándula y de sociedad.

En la lucha por asegurar una buena tajada de la audiencia (lo que se conoce en inglés como “market share”), las instituciones antes dedicadas exclusivamente a comunicar “hard news” dedican cada vez más tiempo y espacio a las noticias de entretenimiento, farándula y sociedad (“soft news”).

No debe sorprendernos que en una sociedad “farandulizada” los medios dedicados a la comunicación de noticias también dediquen cada vez más tiempo y espacio a las celebridades. Las luchas políticas también se han “farandulizado” y los líderes políticos ganan elecciones impulsados por su tasa de simpatía con el público, su condición física y su personalidad.

En los Estados Unidos algunos actores, como Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger, han logrado éxito como políticos. Sin embargo, otros políticos, como Bill Clinton y Barack Obama, se han convertido en celebridades cuya fama trasciende la lucha electoral. En Gran Bretaña, Tony Blair alcanzó el poder por la fuerza de su celebridad, hablando de transformar la nación en “Cool Britannia”. Y en Francia, Nicolas Sarkozy es más famoso por su romance y matrimonio con Carla Bruni, quien es modelo y cantante, que por sus logros políticos.

La nueva “estrella” en el firmamento político estadounidense es Sarah Palin, una ex reina de belleza que también fue presentadora de noticias deportivas. Tanto la prensa como el público están tratando a esta líder republicana como a una celebridad. Más que analizar su trayectoria política, una gran parte de las noticias sobre la candidata del Partido Republicano a la vicepresidencia de EE.UU. hablan de sus espejuelos, de su forma de vestir, de las competencias deportivas ganadas por su esposo (Todd Palin ganó el Iron Dog snow machine race), de sus hijos e hijas y de su parecido con Tina Fey, una actriz y guionista dedicada a la comedia. Después de tres semanas en el ojo público, conocemos muy poco sobre sus ideas, posiciones y logros políticos. Lo que tenemos son centenares de fotos falsas y sexistas hechas con programas tales como Photoshop.

Puerto Rico no está ajeno al “faranduleo”. Tenemos candidatas a puestos electivos que han publicado calendarios y encuestas que le preguntan al público quién es el candidato más sexy. Y no podemos olvidar que Pedro Rosselló ganó unas elecciones bailando “La Macarena”, mientras se negaba a hablar con la prensa (tal como ahora Sarah Palin se está negando a contestar las preguntas de la mayoría de los periodistas).

El problema es que los periodistas tradicionales no pueden competir con las personas especializadas en el entretenimiento. Por eso, la juventud prefiere ver la versión de las noticias nacionales e internacionales que ofrecen los comediantes Jon Stewart y Stephen Colbert, y leer los reportajes sobre los candidatos presidenciales en las revistas de farándula.

Para sobrevivir, los productos culturales dedicados a la difusión de noticias tendrán que dedicar más tiempo al “faranduleo”, hasta que la diferencia entre éstos y sus primos dedicados al mero entretenimiento desaparezca.

La globalización del periodismo

Otro elemento importante es la globalización de los medios dedicados a la difusión de las noticias. Esta globalización ha sido acelerada por el desarrollo de las redes de comunicación en internet. Hoy día la mayor parte de los grandes periódicos tienen versiones cibernéticas, accesibles desde casi todas partes del mundo.

En parte esto explica la muerte de The San Juan Star. Dicho periódico nunca lanzó una versión cibernética. Aunque desconozco las razones para esta omisión, imagino que se relaciona al carácter global del internet. Si usted lee bien el inglés, internet le ofrece acceso a las versiones cibernéticas de los mejores periódicos y revistas del mundo. La única utilidad de una versión cibernética del Star hubiera sido la crónica y el comentario en inglés de los eventos que ocurren en Puerto Rico.

Sin embargo, no podemos negar que mientras la audiencia de las noticias “online” crece, la cantidad de personas que compran el periódico en papel disminuye. Ahora, con el acceso a los teléfonos inteligentes (“smartphones”), la gente puede ver las noticias mientras viaja en el Tren Urbano o mientras hace fila para comprar café. Y lo interesante es que puede leer las noticias de distintos países.

Hace un par de semanas estaba en Ontario, California, cenando con un amigo. Mientras esperábamos nuestros respectivos caldos (el mío de camarones y el suyo de pollo), él estaba leyendo las noticias de Ciudad México en su iPhone. Esto era sencillamente imposible hace unos años.

Los “blogs”, como éste son otro elemento que está transformando el periodismo. La palabra “blog” es el apócope de “weblog”. Se refiere a columnas escritas por personas que no son necesariamente periodistas, como es mi caso. Muchos son escritos por celebridades, comediantes, cantantes, políticos o, sencillamente, por personas que tienen cierta habilidad para escribir. Los “blogs” permiten respuestas rápidas a las noticias de interés y, más importante aún, permiten que los lectores y las lectoras respondan a las ideas expuestas en estas columnas.

El problema es que algunos “blogs” tienen el propósito de avanzar una causa política o social. Por eso, sus autores o autoras se atreven a tergiversar la realidad para avanzar su causa. Si desea ver ejemplos de estas tergiversaciones, simplemente coloque en su buscador de internet la frase “obama nation” (que evoca el vocablo “abominación”) y tendrá acceso a varios “blogs” dedicados a criticar a Barack Obama. Muchas de estas columnas tergiversan la historia del senador de Illinois, tales como otros medios falsificaron datos de la biografía de John McCain en el 2000 y la de John Kerry en el 2004. Estos trabajos de encargo trivializan el periodismo y confunden a la gente inocente, que no tiene criterios para distinguir entre la verdad y la mentira.

Quizás ahora usted pueda comprender por qué de tiempo en tiempo le exhorto a que no acepte “a priori” lo que pueda leer en los “blogs”, ni siguiera lo que lea en esta columna.

Conclusión

Lamentablemente, estas realidades han llegado para quedarse. La era de los Walter Cronkite y de los Aníbal González Irizarry no volverá a repetirse. Ahora vivimos en una época donde las grandes corporaciones contratan periodistas para producir anuncios que parecen reportajes o documentales. Y usted y yo tenemos que aprender a discernir la diferencia. Ahora vivimos en una época donde cada grupo de presión política o social tiene su propia página en internet y sus propios “blogs”. Y a usted y a mí nos toca aprender a discernir entre la fantasía y la realidad.

¿Cuál es su opinión sobre este tema? Le invito a comentar este blog y a hacer un frente amplio para hablar sobre valores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.

sobre el autor

Pablo A. Jiménez

El Dr. Pablo A. Jiménez Rojas es un ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) [ICDC]. Nacido en la ciudad de Nueva York, se ...

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