Han sidos semanas de caos. Caos en Wall Street, caos por las inundaciones aquí en Puerto Rico, caos por la improvisada implementación de la veda temporera del IVU. Lo triste del caso es que el caos pasa, nos abofetea sin piedad y nos levantamos de nuevo, en muchas ocasiones, sólo para cometer los mismos errores.
Es cierto que el revuelo que se generó desde el martes en la tarde con la exención temporera del IVU marcó para nosotros un nuevo territorio. Pero en términos generales, como pueblo, absorbimos la noticia y nos sumergimos en los viejos hábitos del consumismo desmedido.
Muchos criticaron que la medida se implementara en tan corto tiempo; opinaron que realmente no beneficiaba a los damnificados por las lluvias; opinaron que fue utilizado por el Gobierno de turno como una medida para ganar votos.
Todas esas críticas son válidas. Pero no impidieron el que miles saliéramos de nuestras casas desenfrenados a comprar plasmas, computadoras, muebles, Nintendos y Playstations, para ahorrar, en algunos casos, cientos de dólares.
Todo esto sucedió mientras miles de personas limpiaban los escombros y sacaban el fango de sus hogares, cortesía de las insistentes lluvias que azotaron sin piedad la semana pasada.
Claro, no hay nada malo con ahorrar dinero y aprovechar las compras sin pagar impuestos. ¿A quién le amarga un dulce?
El problema es los que se supone que se beneficiaran vieron muy poco alivio. Peor aún podría ser el hecho de que los que sí aprovecharon los días sin IVU, compraron a tarjetazo limpio televisores colosales y juegos de vídeo que, por cierto, son artículos que nadie necesita para sobrevivir.
Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuál es el ahorro, cuando al final muchos terminaremos pagando mucho más en altos intereses que el total de lo que nos ahorramos al comprar sin IVU.
Y es que ciertamente no aprendemos. Vivimos tomando prestado y terminamos pagando caro por ello.
Si miramos la estructura gubernamental y el manejo de las finanzas del pueblo que por décadas hemos tenido, encontraremos que la historia es muy similar.
Vivimos tomando prestado para cuadrar el presupuesto. Con un déficit que para este año fiscal sobrepasa los $1,000 millones, nos vemos obligados a tomar prestado hasta para pagar la nómina de 120,000 empleados públicos.
Claro, esto se consigue mediante un pacto totalmente cuadrado entre la rama Ejecutiva y la Legislatura. Pero pedimos prestado igual, porque como país no estamos generando los suficiente.
Mientras, no se toman medidas los suficientemente asertivas como para lograr reducir el gasto gubernamental. O como para estimular el crecimiento económico significativo y ampliar la base contributiva.
Mucho menos en año de elecciones. Ni el incumbente ni los que corren para la gobernación hablan de las drásticas medidas que tiene que tomar el País para salir del caos económico.
Por el contrario, implementamos medidas como la exención del IVU, que ya el Gobernador admitió tendrá un impacto al fisco de $15 millones.
Estamos hablando de $15 millones que dejarán de entrar al Fondo General, en un periodo de contracción económica en el que ya de por sí se nos hace difícil recaudar lo que se estima.
Es hora de aprender de las viejas lecciones. De darnos una mirada crítica como pueblo y de exigir más de nuestros líderes, pero sobre todo de nosotros mismos.
Que nuestros líderes, en vez de pensar en el poder y las guerras político partidistas, piensen en cómo van a resolver la creciente crisis presupuestaria del País.
Y nosotros los consumidores, en vez de preocuparnos sobre cuántos días tenemos para comprar el plasma sin IVU, comencemos a asumir responsabilidad y a ver cómo aportamos nuestro granito de arena para reinventar a nuestro Puerto Rico.
Por otro lado, aprovechamos esta edición para ofrecer un amplio panorama sobre las diversas tendencias dentro del aspecto laboral, tomando como eje la celebración de la Conferencia de la Sociedad para la Gerencia de los Recursos Humanos, que comenzó el miércoles y culmina hoy. Esperamos que la disfruten.
