John McCain tomó la ofensiva. Barack Obama prefirió hablarle a los estadoundienses de su oferta hacia el futuro.
¿Quién ganó el primer debate presidencial por televisión?
Las opiniones de los analistas varían.
Las primeras encuestas coinciden en que quizá fue el demócrata Obama, pero muchos lo consideraron también un empate.
La encuesta CBS le otorgó un 39% a Obama, frente a un 25% a McCain y 36% empate.
CNN informó de que sus encuestas indicaron que sus televidentes le dieron 51% a Obama y 38% a McCain. Insider Advantage los coloca prácticamente empates: Obama 42%, McCain 41% y 17% indecisos.
El republicano McCain dedicó la noche a tratar de ensalzar su perfil: ex prisionero de guerra en Vietnam, veterano senador que ha estado enfrascado en multiples debates sobre política internacional y ha combatido los gastos del llamado "barril de tocino" que utilizan los miembros del Congreso para beneficiar a sus estados o distritos.
Su lema de la noche fue: "Lo que el senador Obama no entiende". Es decir, el veterano senador tratando de darle una lección de política internacional a Obama, quien lleva sólo cuatro años en el Senado federal. A los independientes, dicen estudios hechos mientras transcurría el debate, el tono de superioridad no les cayó muy bien, pero debe haber sido aplaudido por la militancia republicana.
En ese sentido le cuestionó a Obama, por ejemplo, su voluntad de darle un vuelco a la percepción internacional que se tiene sobre Estados Unidos y abrir la puerta al diálogo con países "rivales".
El demócrata Obama no perdió la calma.
Su mensaje fue advertirle a los electores que con McCain pueden tener "cuatro años más" de George W. Bush.
Quizá en demasiadas ocasiones Obama le concedió la razón a McCain – los que estaban contando hasta los suspiros dicen que eso sucedió en ocho ocasiones-, pero probablemente dedicó más tiempo que el republicano a hablar de las opciones de futuro.
Su intención, sobre todo en el tema económico que es el que más preocupa a los electores, fue hacer hincapié en que McCain votó en el 90% de las ocasiones con el gobierno de Bush, que ahora se enfrenta a la peor crisis financiera en varias décadas. Ninguno de los dos, sin embargo, presentó todas sus cartas en el tema del momento, el debate en el Congreso sobre un proyecto que puede inyectarle $700,000 millones en fondos públicos a una iniciativa de rescate a la decaída industria financiera estadounidense.
En el tema de Irak, McCain puede haberse anotado algunos puntos al destacar que fue uno de los principales proponentes de la escalada militar en Irak que se cree ha ayudado a reducir la violencia generada tras la invasión estadounidense de Irak.
Pero, Obama generó su propia ofensiva – el pulso tomado en directo a electores independientes así lo comprobó-, al recordar que McCain apoyó los errores básicos de la guerra de Irak, convertir ese país árabe en el centro de la guerra en contra del terrorismo y justificar la invasión con la búsqueda de unas armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas.
Obama defendió su plan de comenzar una retirada de Irak. McCain pareció quedarse en el pasado, pues hasta el propio presidente George W. Bush ya habla de establecer una fecha cierta para retirar gran parte de las tropas estadounidenses.
David Gergen, uno de los analistas más respetados por haber trabajado para republicanos y demócratas, cree que McCain no pudo obtener la ventaja natural que el tema de la seguridad nacional y política internacional le brinda a su candidatura.
En este etapa de la competición – con Obama de nuevo al frente en las encuestas y recordándole a los electores que los republicanos recibieron en enero de 2001 una economía sólida y la entregan en crisis-, eso puede ser un problema para los republicanos.
Pero, quedan otros dos debates por televisión de los aspirantes a la Casa Blanca -en los que los candidatos le hablan principalmente a los independientes-, que pueden alterar en gran medida la discusión del cierre de campaña.
