José A. Delgado
30-Sep-2008

La caída de Bush

    En una reafirmación de cuánto se ha reducido su poder político, la Casa Blanca no pudo evitar ayer que el proyecto de ley de rescate de las industrias financieras y el mercado de valores de Wall Street fueran cuesta abajo.

      El presidente George W. Bush había augurado la aprobación de una medida que, después de prolongadas negociaciones, garantizaba la inyección de $700,000 millones al mercado financiero.  “Las negociaciones fueron difíciles, pero el arduo trabajo y cooperación produjeron resultados”, dijo Bush a las 7:30 a.m. de ayer.

      Pero, una mayoría de los congresistas – sobre todo los republicanos, dos tercios de los cuales votaron en contra-, no compraron en horas de la tarde ni la prisa ni el temor con el cual la Casa Blanca ha empujado la legislación.

       “Digo ‘no’ en espera de un mejor proyecto, en un día futuro”, dijo Virgin Goode (Virginia), uno de muchos republicanos que acudieron al hemiciclo legislativo a advertir que sus electores no estaban a favor de que el dinero público sea el salvavidas de los errores de las grandes empresas financieras.

       El mensaje a los congresistas ha sido que si no se adopta ahora una legislación – a pesar de que los planes del secretario del Tesoro, Henry Paulson, son inyectar el dinero poco a poco, quizá unos $50,000 millones al mes-, se pone en riesgo el trabajo de sus representados y el crédito en general.

         Pero, la política del miedo de Bush no ha funcionado, pues a un mes de los comicios presidenciales y legislativos la mayoría de los congresistas – que a diferencia de los senadores dependen de un pequeño sector de la población-, piensa que ha votado con sus electores, que quieren ver ayuda inmediata para el ciudadano de a pie.

         “Si sólo rescatamos Wall Street, no habremos atendido las raíces del problema. Esto es una contribución en contra de mis electores – gente trabajadora-, para borrar las consecuencias de los errores de juicio de los pejes gordos en Wall Street”, dijo el demócrata boricua José Serrano, elegido por un distrito pobre de El Bronx, en Nueva York.

          Los demócratas dicen que prometieron conseguir 140 votos de los suyos y cumplieron. Y que los republicanos fallaron en lograr el apoyo de 80 de los suyos, pues se quedaron con sólo 65.

           Los republicanos alegaron que un grupo de sus legisladores votó en contra de la legislación molestos con el discurso de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, quien les criticó que después de décadas de respaldar la desregularización de las industrias financieras ahora clamen por la intervención del Estado.

           “¿Porque alguien hirió sus sentimientos, van a hacerle daño al país?”, cuestionó el congresista demócrata Barney Frank, quien se ofreció a ser “inusitadamente gentil” con los republicanos en busca de la docena de votos que la legislación requiere para ser aprobada en la Cámara baja, donde ayer fue derrotada 228-205.

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