Pablo A. Jiménez
03-Oct-2008

Las marcas de la iglesia

¿Cómo podemos medir el éxito de una iglesia? ¿Cuáles son los elementos que caracterizan a una congregación exitosa? ¿Cuáles son las marcas que distinguen a una congregación cristiana que agrada a Dios?

Estas son algunas de las preguntas que más preocupan a las personas dedicadas al ministerio pastoral y a los feligreses que sirven en distintas posiciones de liderazgo en sus respectivas congregaciones. Toda persona dedicada al ministerio desea alcanzar éxito.

Toda congregación desea distinguirse por la calidad de su servicio a Dios y a la comunidad. Por lo tanto, la pregunta persiste: ¿cómo podemos medir el éxito de una iglesia?

Los criterios tradicionales

Tradicionalmente, nuestras congregaciones han medido sus logros usando criterios cuantitativos, es decir, usando marcas que se puedan medir. Algunos de estos criterios son:

1. La asistencia promedio al servicio del domingo en la mañana (esto se refiere al total de personas que asiste en un año, dividido por los 52 domingos del año)

2. La cantidad de diezmos y ofrendas que recauda

3. El valor de las propiedades (incluyendo los edificios y los terrenos)

4. La cantidad de fondos invertidos en distintos instrumentos de inversión (ahorros, fideicomisos, certificados de depósitos, etc.)

5. Las comodidades que la iglesia pueda lograr (templo, aire acondicionado, equipos, etc.)

Todos estos criterios son importantes para una congregación. Ciertamente, una congregación debe convocar a una comunidad de personas interesadas en adorar a Dios. Del mismo modo, una iglesia local necesita recaudar fondos y administrarlos bien para poder desarrollar su ministerio.

Sin embargo, dudo que estos criterios numéricos sean los más importantes. Una vez más, la pregunta persiste: ¿cómo podemos medir el éxito de una iglesia?

Los criterios bíblicos

 Mi denominación, la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) afirma que la Biblia, en general, y el Nuevo Testamento, en particular, son nuestro “credo”. Nuestra declaración de fe es el Nuevo Testamento. Nuestro único credo es Jesucristo.

Por lo tanto, creo que debemos buscar en la Biblia -particularmente en las palabras de Jesús de Nazaret- los criterios para medir el “éxito” de una comunidad cristiana. ¿Acaso hay algún texto bíblico que enumere los criterios que usará nuestro Señor Jesucristo para juzgar la fidelidad de su iglesia? La respuesta a esta pregunta es positiva. Sí, en el Nuevo Testamento hay un texto bíblico que indica claramente cuáles deben ser las marcas de la Iglesia Cristiana. Se trata de la parábola del juicio, que se encuentra en Mateo 25, del versículo 31 en adelante:

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme”. Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”. Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Nótese que en esta parábola Jesús se presenta a sí mismo como el Hijo del Hombre que vendrá en gloria a juzgar el mundo, tal como indica el capítulo seis del libro de Daniel. El Hijo del Hombre procede a dividir la humanidad en dos grupos, el de las personas que alcanzan salvación y el de las personas que se condenan. Entonces, Jesús explica las razones sobre las cuales basa su decisión.

Las marcas de la Iglesia

En este punto avanzo la tesis de que este texto bíblico presenta las cinco marcas de la iglesia de Cristo. Cinco, dado que dos frases se refieren a la alimentación. Las cinco marcas de la Iglesia, de acuerdo con Mateo 25:31-40, son:

1. Dar alimento a la persona hambrienta: En el v. 35 encontramos dos frases relacionadas a alimento: “porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”. Aunque el protestantismo misionero nos enseñó a espiritualizar textos como éste, debemos tomar estas frases literalmente. Jesús espera que la iglesia reparta alimentos a las personas necesitadas.

2. Mostrar hospitalidad hacia las personas vulnerables: En el v. 35 encontramos otra frase interesante: “fui forastero y me recogisteis”. El forastero es el extranjero; es la persona que proviene de otra comunidad. Es la persona que está sola y que, por lo tanto, es vulnerable. Peligra porque no tiene una red de apoyo.

3. Dar vestido a la persona desamparada: En el v. 36 Jesús dice: “estuve desnudo y me vestisteis”. El texto se refiere a la provisión de artículos de primera necesidad para las personas necesitadas, artículos tales como el vestido y el abrigo.

4. Visitar a las personas enfermas: El v. 36 también dice: “enfermo y me visitasteis”. La visitación a personas enfermas es parte del trabajo de la iglesia. La oración por las personas enfermas es piedra angular de nuestro trabajo.

5. Ministrar a las personas encarceladas: La marca final dice: “en la cárcel y fuisteis a verme”. Esto no se refiere solamente a las personas encarceladas por haber cometido crímenes, sino también a las personas que están encerradas en sistemas de rehabilitación y a quienes huyen de la violencia doméstica. Esas son las cinco marcas de la iglesia verdadera, de acuerdo con Mateo 25.

Para decirlo de otro modo, esto es lo que viene en el examen. Jesucristo juzgará nuestra hospitalidad, nuestra solidaridad y nuestra generosidad hacia las personas necesitadas, pobres, marginadas, vulnerables y desamparadas. El mismo Jesucristo que caminó entre la multitud empobrecida espera que usted y yo continuemos su ministerio de misericordia en las comunidades donde vivimos.

Si estos son los criterios que usará el Hijo del Hombre para evaluarnos, debemos tomar su palabra en serio y prepararnos para encontrarnos con Dios. El juicio no debe tomarnos por sorpresa, como a las personas de la parábola (vv. 37-39). Por el contrario, debemos estar preparados para encontrarnos con Dios, como sugiere la parábola de las diez vírgenes que también se encuentra en Mateo 25.

La pregunta que se impone en este punto es sencilla: si el juicio final se llevara a cabo hoy, ¿qué “nota” obtendría la iglesia puertorriqueña? ¿Estaríamos nosotros entre las personas que condenadas o entre las que disfrutan de la presencia de Dios por la eternidad? ¿Qué cree usted?

Le invito a que ofrezca su opinión sobre este tema, comentando este blog y haciendo un frente amplio para hablar de valores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.

sobre el autor

Pablo A. Jiménez

El Dr. Pablo A. Jiménez Rojas es un ministro ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) [ICDC]. Nacido en la ciudad de Nueva York, se ...

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