Lee la historia "En el 2009 seguro que vuelvo"
Fue en el tren urbano, en el viaje de regreso, luego que finalizara la pelea en que Iván 'Iron Boy' Calderón sobreviviera al fuerte cabezazo que le propinara el mexicano Hugo Cázares, que me enteré de la razón principal por la que Tito Trinidad no acudió a dicha cartelera celebrada en agosto pasado en el coliseo Rubén Rodríguez en Bayamón.
Calderón retuvo su cetro de las 108 libras de la OMB luego que el doctor de turno detuviera el combate a la altura del séptimo giro, cuando se produjo el cabezazo incidental. El boricua marchaba al frente en las tarjetas, por lo que el mexicano vio como sufría su segunda derrota seguida ante Calderón.
De salida, fueron muchas las almas que comentaban sobre el combate y lo que pudo haber ocurrido en los restantes cinco asaltos que quedaban. Unos a favor del monarca, otros dándoles loas al empuje que llevaba el mexicano.

Y allí en el tren urbano, de pie, agarrado del tubo de aluminio que va desde el piso al techo, estaba un amigo de infancia de Tito Trinidad. Y del mismo tubo me tuve que agarrar ya que el vagón venía repleto.
Del corazón de Cupey. Parrillita es uno esos muchachos que se crió junto al ex triple campeón. Es de lo que hace carrera matutina con Trinidad cuando éste está en pleno entrenamiento. De esos que pueden decir que lo conocen de rabo a cabo.
Y a él le pregunté por Tito aquella noche, porque no se le vio en la cartelera, una que fue transmitida en 'pague por ver'.
“En horas de la tarde él dijo que vendría a la cartelera, pero nunca llegó', me dijo el amigo de Tito.
De hecho, me comentó que Don Félix Trinidad padre mismo, le preguntó por su hijo en la cartelera.
“Le dije lo mismo que te dije a ti. Tito quedó en venir, pero nunca llegó...”, sostuvo.
Seguimos hablando del 'campeón del pueblo', y el pana de Tito me dijo que éste estaba un poquito entrado en libras, que no estaba entrenando y que lo que hacia en estos meses era jugar baloncesto con un equipo de artistas y personalidades del mundo del espectáculo, en donde jugaba su también amigo Banchy Serrano, del Grupomanía.
El tren anunciaba que en dos paradas más llegaría mi turno de bajarme.
Entonces, el pana de Tito, Parrillita, un zurdo, de buena velocidad y certera puntería que también juega basket en el equipo de los artistas, se sinceró conmigo.
“Te voy a decir la verdad por la que Tito no vino a esta cartelera, dicha por él mismo...”, manifestó, y me le quedé mirando con cara de sorpresa, y pendiente a que el tren no pasara mi parada.
“A Tito no le gusta robarle el show a nadie. Esta es la noche de Iván Calderón y él sabe que si viene a la cartelera la gente empieza a gritarle “Tito, Tito, Tito, Tito” ... y a preguntarle por si regresa al boxeo o no. A saludarlo, a pedirle autógrafos, que pose para fotos...y como él no sabe decirle que no a nadie, pues a veces prefiere quedarse en su casa tranquilo. Uno no siempre tiene que estar de humor para hacer estas cosas...tú sabes”, me comentó.
El pasado sábado 4 de octubre, en el Choliseo de Puerto Rico, Tito Trinidad, como buen hijo de vecino y amante del boxeo profesional, decidió ir a disfrutar la cartelera en la que el boricua y monarca de las 122 libras de la OMB, Juanma López defendía el cetro ante el mexicano César Figueroa.

Y sucedió lo inevitable, lo que el pana de Tito me decía. Juanma López fue testigo en el ring de lo que pasa cuando un pueblo idolatra a un atleta. Y Tito Trinidad es una especie única en el corazón de los boricuas. Nunca ha habido y ni hay en estos momentos, atleta boricua alguno que le haya robado el alma al pueblo puertorriqueño y que despierte pasiones, como lo ha hecho Tito.
El sábado en la noche, los gritos de 'Tito, Tito, Tito, Tito' y el aplauso del soberano compuesto por casi 10,000 personas, le dejaron saber a la nueva maravilla del boxeo boricua, Juanma López, que tendrá que trabajar duro, con tesón, con garra y con el corazón en la boca, si aspira algún día a ponerse los pantalones de Tito Trinidad.
Así es la cosa. Y Juanma va por ese camino. Esperemos que lo supere, ya que después de todo será ganancia para Tito, para Juanma y para Puerto Rico.
