Para todos los efectos fue una despedida.
George W. Bush, por última vez como presidente, invitó a líderes hispanos a la Casa Blanca a participar en el homenaje anual que le rinde a la cultura latina.
Con más público que en otras ocasiones – incluidos hispanos que son o fueron miembros de su gobierno- el evento tuvo como escenario el majestuoso patio del lado sur de la Casa Blanca.
“Hola. Siéntense. Bienvenidos a la Casa Blanca. Este es el último ‘Mes de la Hispanidad’ que paso como presidente”, fueron las palabras iniciales, en español, de Bush.
Famoso por sus errores lingüísticos, Bush bromeó que su intención era ofrecer todo su mensaje en castellano. Pero, cambio al idioma de Shakespeare después de indicar que sus asesores le advirtieron que era mejor que primero consiguiera “dominar bien el inglés”.
Desde que era gobernador de Texas, Bush ha tenido buena acogida entre los hispanos sacándole provecho a algunas de las frases que puede decir en español.
“Mi familia está orgullosa de tener sangre latina”, dijo en referencia a Columba Bush, esposa de su hermano Jeb – mi cuñada, dijo, en español-, y de origen mexicano.
Como candidato presidencial, Bush, quien dejó como una de sus tareas inconclusas la reforma de las leyes de inmigración, no cesó de intentar amenazar el dominio que han tenido los demócratas del electorado hispano.
El 44% de apoyo que Bush pudo obtener entre los electores hispanos, en 2004, es un porcentaje que el republicano John McCain quisiera replicar, pero al que ni se ha acercado en las encuestas.
Las despedidas suelen también incluir canciones, aún en momentos difíciles.
Así que la música estuvo ayer a cargo del cantante colombiano Andrés Cabas y su grupo. Durante sus ocho años en la Casa Blanca, Bush trajo a estos eventos a varios artistas latinoamericanos, entre ellos el salsero boricua Victor Manuelle. En 2007 la Casa Blanca retumbó al ritmo del músico cubano 'Cachao', fallecido en marzo pasado y quien hizo ante Bush una de sus últimas presentaciones.
El breve concierto de música tropical de Cabas le brindó a Bush - quien sonrió, movió su cabeza al ritmo de la música y conversó animadamente-, unos minutos de relajamiento.
Tan pronto Cabas terminó de cantar, Bush subió a saludarle a él y los otros tres músicos. Un apretón de manos y una breve oportunidad para fotos.
Pero, en cuestión de segundos se despidió del público - que incluyó al ex embajador en República Dominicana, el boricua Hans Hertell-, y regresó a su oficina. Allí, poco antes del evento hispano, Bush había firmado la orden ejecutiva que regulará el proceso de transición hacia un nuevo gobierno.
Nadie lo trajo a colación. Pero, sobre el ambiente de celebración también estaban las elecciones.
Si la crisis económica sigue acaparando las primeras planas, las encuestas indican que las cosas se le complicarán más a McCain y aumentarán las posibilidades de que el próximo anfitrión de la tradicional celebración del Mes de la Herencia Hispana en Casa Blanca sea un demócrata, Barack Obama.
Con los mercados financieros dando tumbos – ante una crisis económica que amenaza las oportunidades de triunfo de McCain-, hubo dudas de si Bush mantendría en agenda el evento de ayer.
Su figura, que amenaza con quebrar marcas de impopularidad – su apoyo popular ahora alcanza a duras penas el 25%-, no es la que la campaña de McCain quisiera ver en los medios de prensa en estos últimos días previo a las elecciones.
En su discurso, Bush expresó que tiene confianza de que a largo plazo la economía estadounidense volverá a cobrar fuerza. “Nos sobrepondremos a esto”, indicó.
Pero, mientras desde el patio del lado sur de la Casa Blanca Bush buscaba ponerle buena cara a la situación económica, el promedio industrial Dow Jones, por séptimo día consecutivo, seguía en picada.
