25-Junio-2008 | Chu García


Chuchazo

Cuando fue escogido por Detroit en el sorteo de 2001 en el noveno turno, todo el peritaje estadounidense creyó que haría mucho ruido como delantero chico, apoyado en sus 6’9”, un hambre glotona con el aro y su fortaleza física; pero en 2005, luego de ser ave de paso con los Pistons, aunque con buen desempeño con Denver, y una parada con Golden State, no tuvo más remedio que cruzar el Atlántico y recalar en la Liga ACB, de España, donde fue profeta en Manresa de inmediato; y despedido la temporada siguiente de Bilbao debido, según reza en un comunicado de prensa, “por su nula adaptación al grupo y las normas del club”.


Al no ser convocado nuevamente por ningún conjunto enebeísta, pese a que practicó con Phoenix en 2007, él se lanzó a la conquista de Italia, con Scavolini, en 2007; y luego en China, con Zhejiang Guangsha, demostrando su valía en el ataque, tanto terrestre como aéreo; llegando entonces a esta isla que, aparentemente, sí le ha resultado de encanto con Arecibo, en donde lo adoran casi igual que a Marcus Fizer, otro que fue seleccionado cuarto en el draft del 2000, por Chicago, y tampoco pudo hacerse justicia en Milwaukee, New Orleans-Oklahoma y Charlotte, exiliándose también en el Viejo Continente.


Pues bien, Rodney White, que logra que sus rivales se las vean negras si tratan de frenarle, se ha ganado los galones de general con relativa facilidad; promediando 19.3, 15.2 y 23.2 en la etapa regular, el Súper 6 y la final respectivamente; formando con Buster una mancuerna exitosa e infranqueable para Carolina, aunque en el último triunfo de éste el recién llegado Darius Rice lo confundió con una habichuela y no le dejó respirar en la cancha Guillermo Angulo, que se asemeja a una olla de presión que ablanda los deseos de victoria del visitante.


Hace un par de semanas, en la Villa del Capitán Correa hubo un eclipse lunar al decidirse por la dirección del BSN si White podía sustituir al “lesionado” Ernest Brown, del que no se presentó un informe médico que lo avalara; pero la guerra de colores se esfumó y White continuó su coloración dorada.


Llama la atención, pues, cómo es posible que él, con tanto talento y atleticismo, no haya podido salir airoso en la NBA, lo que podría crear la sospecha que tiene algunos hábitos malos e impublicables…


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