CÉSAR R. VÁZQUEZ DÍAZ
03-Julio-2008 | CÉSAR R. VÁZQUEZ DÍAZ

Ex presidente de la CEE


Sin fines de lucro

Si nos dejamos llevar por la estridencia ensordecedora y la confusión a los sentidos que causa la violencia, el desquiciado aumento en los suicidios, la politiquería bochornosa de algunos, pero, sobre todo, la dura y difícil situación económica, perdemos la oportunidad de apreciar que hay actividades e iniciativas listas para ser aprovechadas.


Desde hace mucho tiempo he abogado por un proyecto común donde todos los sectores de nuestra sociedad se unan en un esfuerzo para levantar a Puerto Rico. Hay muchos proyectos emprendidos pero sin una coordinación que evite el doble trabajo y la redundancia para alcanzar un mismo objetivo.


Dicen que las crisis provocan búsqueda de soluciones. De pronto hemos empezado a notar de distintos sectores reclamos de acciones concertadas para ayudar a resolver nuestra situación económica y social. Ahí están las propuestas públicas del Colegio de Contadores Públicos Autorizados y de la Asociación de Bancos, como muestra.


A pesar de la diversidad, todos concurren en que hay que trabajar en conjunto, incluyendo el sector gubernamental, precisamente para ayudar a éste último, que ha demostrado que solo no puede.


Dentro de esos sectores hay uno que poco a poco ha ido desarrollando e implantando iniciativas para las comunidades donde se desenvuelven.


Se trata de lo que se llama el Tercer Sector.


Prefiero llamarles como mejor son conocidas: entidades sin fines de lucro.


Para decirlo en los términos más sencillos posibles, entidades sin fines de lucro son aquellas integradas por ciudadanos voluntarios con el propósito de adelantar proyectos de desarrollo comercial, residencial, cultural o deportivo. Su fin primordial y único es el bienestar de la comunidad donde se organizan y cualquier ganancia, de haberla, se reinvierte en la organización para adelantar sus propósitos. No hay lucro envuelto.


Sus fondos para operar pueden provenir de programas federales y estatales, los cuales se les hacen disponibles sin intereses o con intereses preferenciales con el objetivo de que sirvan para abaratar costos y/o para ofrecer subsidios dependiendo el tipo de organización y los propósitos que tenga.


Personalmente puedo dar fe de las bondades y las ventajas de este tipo de organización.


En el 1992, el Municipio de Bayamón por medio de su entonces alcalde, Ramón Luis Rivera, auspició la organización de una de estas entidades. Se llamó Corporación para el Desarrollo de la Vivienda de Bayamón y se constituyó bajo las disposiciones de la Ley Núm. 81 de 30 de agosto de 1991, mejor conocida como la Ley de Municipios Autónomos.


En aquel entonces serví de asesor legal a la entidad ayudándola a organizarse jurídicamente bajo la Ley de Corporaciones y a desarrollar sus estatutos como entidad sin fines de lucro.


Recuerdo que la Corporación comenzó operando en una pequeñita oficina para su secretaria y la directora ejecutiva. Su pequeño presupuesto provenía de fondos federales que el Municipio le hacía disponible de acuerdo a los reglamentos que regían su utilización.


De más está decirles que pasamos las de Caín, como decía mi abuelita. El concepto era poco conocido y difícil de entender porque, entre otras particularidades, estas entidades aunque organizadas bajo la Ley de Municipios y auspiciadas por éstos, son entes privados y separados, por disposiciones de la propia ley.


Sin embargo, con el tesón y empuje de los voluntarios de la Junta de Directores, el presidente de entonces, don Hermenegildo Marcano, el presidente actual, Juan R. García, y su director ejecutivo Eduardo Nevárez Ortiz, con el apoyo del Alcalde, han hecho crecer a la Corporación hasta convertirla en lo que es hoy.


CDVB, por sus iniciales, administra cuatro proyectos de vivienda subsidiada para el Municipio de Bayamón y, asociada a un empresario privado y la banca privada financiando, acaba de desarrollar y vender 204 unidades de vivienda por debajo del costo del mercado y a precios asequibles para familias de ingresos moderados, en el barrio Santa Olaya de Bayamón. Este año comenzarán un proyecto de multipisos en el barrio Minillas del Municipio, con el mismo objetivo de proveer vivienda a precio asequible. Ejemplo de lo que Puerto Rico necesita.


Aunque no son iguales que CDVB, hay organizaciones con el mismo empeño. Estas procuran el desarrollo económico y tecnológico por medio de municipios agrupados regionalmente. En una próxima ocasión hablaremos de éstas.


Sin duda las empresas sin fines de lucro son una gran alternativa para ayudar a Puerto Rico.


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