En un artículo anterior argumenté sobre la necesidad de repensar los temas y las materias que se incluyen en el currículo. Esta discusión es necesaria independientemente de lo que ocurra con la Ley “No Child Left Behind”.
Ahora bien, con esta ley en vigor y con la importancia que la misma le da a los resultados de las pruebas estandarizadas, esta discusión es aún más necesaria. Puede ocurrir, y de hecho ha ocurrido en algunas escuelas, que al trabajar por mejorar los resultados en las pruebas se enfaticen las materias que la prueba examina, relegando otras materias, por ejemplo las artes. Esto es un grave error. No sólo por limitar el desarrollo de la sensibilidad que las artes promueven, sino para el propio desarrollo académico.
En la última década, y con más intensidad en los últimos cinco años, las investigaciones señalan que los ambientes acogedores no sólo fomentan el desarrollo social y emocional del estudiante, sino que también mejoran su aprovechamiento académico.
Por su parte, la investigación sobre la educación en las artes (las visuales, la música, teatro y danza) muestra el apoyo de las artes al desarrollo de un clima escolar positivo, al contribuir a mejorar el comportamiento de los estudiantes, su motivación, la confianza en sí mismos, su capacidad para la resolución de conflictos, la colaboración y la empatía. El interés de los estudiantes por las actividades artísticas desarrolla también lazos positivos con la escuela. Inclusive, como recientemente me comentaba una maestra, las actividades artísticas en las escuelas son una ocasión para desarrollar las relaciones entre los diversos componentes de la comunidad escolar, maestros, estudiantes y familiares.
Todo esto lleva a fomentar un ambiente acogedor en las escuelas, que a su vez apoya el desarrollo académico.
Más aún, consistentemente los estudios sobre la educación en las artes muestran una correlación entre éstas y diversas competencias que apoyan el progreso en otras disciplinas académicas. Por ejemplo, en todas las artes el alumno está expuesto a ejercicios creativos en los cuales desarrolla su imaginación. Es ya reconocido que la imaginación es una de las competencias de mayor importancia para el desarrollo económico de un país. En todas las artes es necesario el desarrollo de la disciplina, también necesaria para el desarrollo académico. Podría también dar ejemplos de estudios que muestran cómo diversas expresiones artísticas desarrollan variadas competencias. Por ejemplo, el teatro desarrolla competencias en la lectura, dicción, redacción.
En nuestro propio país tenemos experiencias que muestran el efecto positivo de las artes en el desarrollo académico del estudiante. Así, el Conservatorio de Música de Puerto Rico, consciente de su importante rol como vehículo para fomentar y diseminar el interés por la música en Puerto Rico y en su afán de apoyar un currículo de educación musical de excelencia en las escuelas del país, se ha dado a la tarea de desarrollar programas musicales que ejemplifiquen esta excelencia.
La primera fase del proyecto, “Despertar musical”, es un programa coordinado por Sandra Rodríguez que promueve el aprendizaje de conceptos y el desarrollo de destrezas musicales en niños hasta 5 años. El programa se inició en el 2006 en el Programa Head Start del municipio de Caguas gracias al auspicio de la Fundación Ángel Ramos. Además de la satisfacción de padres y maestros con el programa, en una prueba de lenguaje, en octubre de 2006, los estudiantes tuvieron un dominio promedio de 2.28. En febrero de 2007, estos estudiantes mostraron un dominio de 3.09, para un aumento en dominio de .81 en esta destreza. Vemos, pues, cómo el desarrollo de un programa en las artes, en este caso en la música, ayuda a mejorar las competencias académicas de los estudiantes. Claro está, la aportación del arte al desarrollo del estudiante no se limita al aprovechamiento académico: también favorece su desarrollo físico, emocional y social.
Es preciso aumentar los ofrecimientos de artes en las escuelas. Una avenida hacia ese fin es que el sistema educativo haga alianza con entidades de la calidad que interesamos desarrollar, por ejemplo, el Conservatorio de Música, Andanza, en la danza, por dar algunos ejemplos. Con el apoyo del Departamento de Educación se podría ampliar la cantidad de escuelas de estas instituciones para que sirvan a los estudiantes del sistema.