No les hablaré del modelo que recientemente adquirí, pero sí de lo complacido que me siento porque tiene capacidad para 20 mil canciones.
Apenas voy por 2 mil y confieso que, aunque alimento mi Ipod con jazz, música brasileña, trova iberoamericana, bomba y plena, reggae, melodías semiclásicas, hip-hop, boleros y fusiones de flamenco con rap, pop y rock, el género que más me apasiona es la salsa.
¿A qué no adivinan los primeros diez discos de salsa que pasé a mi Ipod? Formulo esta preguntan esperando que tu, estimado amigo del blog Salseando, te animes y adquieras el tuyo, y emprendas la aventura de bajar itunes y configurar tu programación personal de música.
Antes de enumerar los primeros 10 discos de salsa que pasé a mi Ipod, debo confesarte –acá entre nos- que sospecho que las radioemisoras de música tienen sus días contados. Puedo escuchar la programación de mi Ipod con unos audífonos en la playa o mientras corro bicicleta; en el carro de camino al trabajo o a través del sistema de sonido de mi casa.
Y es un éxito (lamento que no lo adquirí antes, aunque reconozco que tres años atrás los precios eran más altos) porque lo puedo programar por género, artistas, discos y salteado, usando la modalidad del "random".
Música continua sin el bla-bla-bla de tantos locutores estridentes, retrógradas e ignorantes y sin el bombardeo de anuncios. Lo único que salvará la radio musical es la contratación de personalidades empáticas con experiencia y capaces de aportar contenidos inteligentes y curiosidades, interactuando contigo en los comentarios sobre la música que tocan.
Regresemos al punto de partida: los primeros diez discos de salsa en mi Ipod.
Sin orden de preferencia, estos son "Ritmo caliente" de Eddie Palmieri, "Dancemania" de Tito Puente (tanto el clásico de 1957 con Santitos Colón y el grabado en 1998 en vivo en Birdland con Frankie Morales) y ya que se acerca la Navidad, "Felicidades" de Cheo Feliciano.
También grabé la versión remasterizada de "Salsa", clásico de la Orchestra Harlow con el cantante Junior González que salió en 1974 y contiene "Silencio", "El paso de Encarnación" y "La cartera".
"Beethoven’s Five", un disco en que el pianista Markolino Dimond presenta a los cantantes Chivirico Dávila y Frankie Dante en temas como "Por qué adoré" de Tite Curet y "Si los rumberos me llaman", con un trabuco que incluye al trombonista Barry Rogers y al conguero Frankie Malavé.
"El diferente" de Richie Ray & Bobby Cruz; el disco de mejor calidad de sonido de 1970 porque, como se recordará, West Side y United Artist no escatimaron en tecnología. Aparte del sonido, "El dferente" es uno de mis favoritos por la estupenda demostración de la orquesta en "Toma y dame" y en el bolero "Cuando me digas sí" que cantan a dúo Bobby & Miki Vimari.
"Lo mato" de Willie Colón y Héctor Lavoe: la banda y el cantante en plena madurez. Me encanta por la candencia de Brasil en "La María", la bomba en "El día de mi suerte", el demoledor solo de Willie en la descarga "Junio 73" y la malicia de Héctor como cronista de las historias de "Calle Luna, Calle Sol", "Señora Lola" y "Todo tiene su final".
Descarga Boricua, "Esta sí va". La obra maestra de Fran Ferrer. Llegó en el umbral de la década del 90. Es un disco doble de salsa, descarga y jazz latino con instrumentistas del virtuosismo de Mario Rivera, Juancito Torres, Alex Acuña, Cachete Maldonado y los soneros Wichi Camacho, Justo Betancourt, Ismael Miranda, Jerry Medina y otros.
El rumbero del piano de Eddie Palmieri: una cátedra de cómo se toca la salsa en 1998 y como se sonea de verdad. "Sube", "Malagueña salerosa" y "Oigan mi guaguancó" son parte de las obras que interpretan Herman Olivera y Wichi Camacho.
Esos son los primeros diez discos de salsa en mi Ipod, ¿cuáles son los tuyos?
Que Miss Juncos (Shamari Vázquez) no supiera quien era la Madre Teresa de Calcutta, era para convulsar.
Dos décadas después, su discurso es capaz de despertar y revolucionar la conciencia nacional.
Será un disco histórico en el que cantan los soneros Issac Delgado, Víctor Manuelle, Gilberto Santa Rosa, Hermán Olivera y Cano Estremera, acompañados por el 'big band' del pianista José Lugo.
Con “Pedro Navaja” sucede lo mismo: es una grabación de referencia, en la que Blades ni soneó ni entonó con seriedad.
Eso fue lo que pensé cuando vi a Jennifer Colón, Miss San Juan, rememorando aquella campaña de Telemundo.
Ismael Quintana es un ser humano excepcional; muy bueno y que ama a Ponce y a Puerto Rico. Es loco con los boricuas. Hace poco le escribí una carta agradeciéndole sus atenciones y él me la contestó diciendo que atendernos como lo hizo era su deber.
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