Mientras diversos sectores coinciden en que Puerto Rico debe moverse hacia fuentes renovables, la Isla todavía mantiene una colosal dependencia de los combustibles fósiles.
Por Yanira Hernández Cabiya / yhernandez@elnuevodia.com
Contrario a la tendencia de algunos países de reducir su dependencia energética de los hidrocarburos, en Puerto Rico las proyecciones son de que para el 2015 más de la mitad de la energía todavía provenga de combustibles fósiles.
En la actualidad, la producción energética en la Isla utiliza un 85% de derivados del petróleo y gas natural, mientras que cerca de 13% viene de la quema de carbón y sólo el 0.5% proviene de fuentes renovables.
Se espera que estas proporciones cambien para el 2015, cuando se aumente a 20% la energía de fuentes renovables. Sin embargo, la dependencia de los hidrocarburos -gas natural y petróleo- todavía ascenderá a un 65%.
Para el economista y experto en asuntos de energía Lewis L. Smith, el principal problema de Puerto Rico es que mantiene las políticas energéticas en manos de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) -agencia que mantiene un monopolio en este sector.
Smith sostuvo que para la AEE no representa ningún problema el precio al cuál la agencia compra su combustible, puesto que su estructura de facturación provee para que en cualquier aumento pueda ser traspasado al consumidor, minimizando así sus pérdidas.
Según Smith, las evaluaciones de la agencia están basadas en su perspectiva de negocio, sin tomar en consideración lo que ello implica tanto para el consumidor como para el desarrollo económico del País.
Ello explicaría por qué el gran proyecto para reducir los costos de energía en la Isla se basan en la construcción de un gasoducto que prácticamente circunvalaría la Isla, pero que nos mantendría aún atados a los vaivenes de los precios de los hidrocarburos, indicó.
Es meritorio notar que para que se produzca la reducción de un 14% en el costo de energía que se espera con el gasoducto, el proyecto tendría que estar terminado en sus dos fases -la tubería en el sur del municipio de Salinas a Aguirre y la conexión a la planta de ciclos combinados de Mayagüez y subsecuentemente a Cambalache en Arecibo y de ahí a la ciudad capital de San Juan.
La primera fase del gasoducto, que se anticipa esté terminada a finales de año y que recorre una distancia relativamente corta por áreas poco pobladas, está enfrentando una fuerte oposición de organizaciones ambientalistas y comunitarias.
Para la segunda fase, ni siquiera se han comenzado los estudios ambientales necesarios, pero se anticipa una oposición similar puesto que su recorrido incluirá áreas altamente pobladas en la región norte del País.
Onerosa dependencia
Debido al aumento en el precio del petróleo, los consumidores puertorriqueños pagarán este año un promedio de $1,829 millones a la AEE por concepto de energía, es decir, $478 millones más que el año pasado.
Mientras, datos de la Asociación de Industriales reflejan que en los últimos 12 años en el sector de la manufactura se han perdido más de 38,000 plazas de trabajo, principalmente debido al costo de la electricidad.
Economistas como José Alameda sostienen que si los precios del petróleo se mantienen en alrededor de los $100 el barril durante todo el 2008, Puerto Rico pagará más de $8,000 millones por importar los sobre 80 millones de barriles que se consumen anualmente en la Isla. Eso implica que los consumidores puertorriqueños gastarán cerca de $1,100 adicionales al año de sus ingresos fijos por el incremento el costo del combustible, afectando las posibilidades de recuperación de la economía isleña que se encuentra en recesión desde el 2006.
En una entrevista reciente con este diario, Jorge Rodríguez, director de la AEE, sostuvo que la dependencia de los combustibles fósiles no se puede eliminar porque eso implicaría tener que sustituir todas las plantas generadoras que ahora opera la empresa.
“Eso no es real. Hay que hablar de realidades y ningún sistema eléctrico de un país puede generar el 100% de su electricidad con energía renovable. La energía renovable se utiliza para complementar el sistema. Lo que estamos haciendo aquí es que estamos comprometiéndonos para que en el 2015 la demanda que tengamos de energía sea producida en un 20% por energía renovable”, destacó Rodríguez.
Mientras, otro de los proyectos que podría disminuir en gran medida la dependencia de los hidrocarburos sería la compra de electricidad a Colombia mediante la construcción de un cable submarino.
La iniciativa se encuentra en etapa de estudio. Según fuentes cercanas al proyecto, aunque ya se logró la firma de un contrato de confidencialidad entre los gobiernos de Colombia y Puerto Rico, la AEE no ha mostrado mucho interés en compartir gastos en esta etapa mediante el destaque de personal o el intercambio de información privilegiada.
Con este proyecto, Puerto Rico no solo bajaría las emisiones de CO2 de una manera dramática al dejar de utilizar hidrocarburos para generar energía, sino que las economías servirían para renovar la flota de generadores eléctricos y convertirla a fuentes renovables.
Respiro al consumidor
No obstante, para el economista Juan B. Román, el énfasis en gas natural servirá a mediano plazo para reducir los costos de energía y dar un respiro tanto al consumidor como a la industria local.
“No nos podemos dar el lujo de mantenernos como hemos estado hasta ahora con el costo kilovatio hora sobre los 20 centavos, porque nos estamos saliendo del mercado y no estamos siendo competitivos”, enfatizó el economista.
Román destacó, sin embargo, que indistintamente de que los precios del petróleo bajen o se logre la construcción del gasoducto, “no podemos abandonar los planes de sustituir la generación de energía por fuentes renovables”.