“Pantera de Caimito” se alimenta en parte de la imaginación popular.
Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com
El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Policía llevan dos semanas tras el rastro de una animal que quizás no existe.
El misterioso felino que ha causado un leve grado de histeria colectiva en los puertorriqueños desde que el pasado 27 de noviembre presuntamente devoró una oveja en Caimito podría resultar ser en gran parte una figura mitológica, algo así como Pegaso. Y similar al último de los equinos alados, la “Pantera de Caimito” quizás existe más en la imaginación de un pueblo, alimentada por informes noticiosos hiperbólicos y un grado de sucesos reales que pueden ser explicados por la ciencia.
“Los mitos todos tienen su origen real”, explicó el profesor Edwin Crespo, catedrático en antropología de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. “Aquí, con el supuesto puma o pantera, existe evidencia que en su momento hay que analizar. Pero en estos casos a veces se crean unas ideas que se generalizan y luego se tergiversan”, dijo.
Para el profesor Crespo, ya sea la “Pantera de Caimito”, “El Chupacabras”, los objetos voladores no identificados o “El Vampiro de Moca”, son las conflictivas emociones de miedo y fascinación por lo desconocido o aparentemente inexplicable lo que fomenta que sucesos como el de Caimito ingresen al folclor local.
“En un momento dado, cuando la gente no encuentra explicación, empiezan a tergiversar la realidad”, añadió Crespo, investigador del Centro de Investigaciones Arqueológicas. “De ahí es que surge el aspecto folclórico, como quienes ven espíritus de personas que muere trágicamente, como ‘La Muda’ o ‘La Llorona’. Es el imaginario colectivo”.
Como ejemplo clásico, el también antropólogo forense ofreció al “Chupacabras”, sujeto de documentales, programas televisivos y hasta una expedición de cacería liderada por supuestos expertos y el alcalde de Canóvanas, José ‘Chemo’ Soto, vestido a la imagen del arqueólogo ficticio Indiana Jones.
“Hay unos eventos que se pueden explicar. Imagínate un mono beduino en el campo, que se encuentre a una persona en la noche y agresivo se pare en dos patas”, planteó Crespo. “¿Quién no lo confunde con 'El Chupacabras'?”.
Crespo aclaró que es muy probable que haya algún tipo de animal exótico en el área de Caimito. Pero entiende que quizás muchos de los avistamientos pueden ser casos de autosugestión.
“Tenemos que entender que en esta situación hubo una versión de un médico, un profesional preparado que puede discernir, que supuestamente vio al felino”, dijo Crespo, sobre el testimonio del dentista Fernando Oliver, quien dijo haber visto a un felino de gran tamaño desde su residencia en Montehiedra el pasado miércoles. “Pero en otras personas puede crear ideas infundadas. Hay gente que, aunque no lo vean, escuchan cualquier ruido y juran que vieron algo”.
Sucesos como el de la “pantera” no son nada nuevo en la historia del mundo, ya sea en el Puerto Rico de hoy o en la Atenas de la Edad de Bronce.
“Sobre hechos reales se crean fantasías. Eso es parte de todas las culturas humanas, sea en la época antigua o en el siglo XXI”, concluyó Crespo.